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El Estadio Alfredo Harp y cómo cambiará el estilo de beisbol de los Diablos

Estadio Alfredo Harp Helú

Sin duda, una de las grandes tramas que se irán desenlazando durante la temporada será el del comportamiento de la nueva casa de los Diablos Rojos del México, el Estadio Alfredo Harp Helú. 

Todo parque de pelota tiene afectación directa en el tipo de beisbol que ahí se juega. Infuyen muchos factores, como la altitud, la humedad, la temperatura, la dirección de los vientos predominantes, el tipo de césped, la geometría de las bardas en los jardines y la extensión de las áreas de foul, como los factores más importantes.

La geografía del Estadio Alfredo Harp Helú

Geográficamente, el Harp Helú no variará mucho respecto al Fray Nano, y ni siquiera al Foro Sol. El nuevo inmueble está ubicado en el mismo complejo de la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca, en la misma zona donde están los dos estadios anteriores de los Diablos. De hecho, el Harp Helú está a 2.6 kilómetros al este del Fray Nano y a poco más de 1 kilómetro del Foro Sol en la misma dirección.

Por lo mismo, las condiciones de altitud, humedad y temperatura se mantendrán casi intactas. Y esas dos condiciones son, precisamente, las que más han definido el comportamiento tan ofensivo del beisbol en la capital del país. 

Estadio Alfredo Harp Helú
Estadio Alfredo Harp Helú

La gran altitud y el frío seran clave

El Estadio Alfredo Harp Helú estará a una altitud cercana a los 2,230 metros sobre el nivel del mar. Al menos, esa es la cifra de altitud en la que se ubica el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y el nuevo estadio estará apenas a 3 kilómetros de distancia. La altitud del  Harp Helú no deberá variar mucho respecto a la cifra del aeropuerto.

El efecto de la altitud y la temperatura en un estadio es determinante para definir el estilo de beisbol que ahí se juega. Y para explicarlo, hay que recurrir a un clásico, The Physics of Baseball, un libro fundamental, escrito por el profesor emérito de física de la Universidad de Illinois, Alan Nathan. 

“A mayor altitud hay menor densidad en el aire. Y a menor temperatura también hay menor densidad en el aire”, resume el físico. “Y el principal efecto en la menor densidad del aire es que este reduce también la resistencia, lo que resulta en que los batazos elevados viajen más lejos”.

La altitud, y su resultante pérdida de resistencia del aire, también tiene afectación sobre los pitcheos rompientes de los lanzadores. Como el aire es más ligero, las curvas y los sliders tienen menos efecto, y por lo mismo, rompen menos.

Es decir, que un parque de gran altitud y bajas temperaturas como los de la Ciudad de México, la bola vuela más y los pitcheos rompen menos. Y eso se ha constatado a lo largo de los años en que se ha jugado beisbol en la capital del país.

La humedad, el otro gran factor

El otro gran efecto de un parque en el beisbol es el de la humedad y cómo esta afecta a la pelota. En la Ciudad de México, la humedad es cercana al promedio. A mayor humedad, la pelota pierde vivacidad.

Y para explicarlo, recurrimos de nuevo al físico Alan Nathan:

“Cuando las pelotas de beisbol se utilizan en un ambiente de humedad alta, ocurren dos efectos: el peso de la pelota se incrementa y se reduce su coeficiente de restitución. El incremento en el peso se debe a la absorción de agua que tiene la bola”.

Es decir, a mayor humedad, la pelota se vuelve más pesada en el vuelo. Y el coeficiente de restitución reducido hace que la pelota pierda vivacidad al momento de impactar el bate o el suelo.

Es por eso que en Villahermosa, Tabasco, por ejemplo, es tan complicado batear. Es una plaza a 20 metros sobre el nivel del mar, con muy alta temperatura y muy alta humedad. El aire ofrece mayor resistencia a la pelota, por lo que vuela menos. Y además, la abundante humedad le suma otro tanto de dificultad por la cantidad de agua que absorbe la pelota. Esa absorción la vuelve más pesada.

En ese sentido, el Estadio Alfredo Harp Helú se mantendrá como uno de los parques más ofensivos de todo el beisbol mexicano. Su gran altitud, su baja temperatura, y condiciones de humedad media facilitan que la bola vuele más y sea más viva en los roletazos.

La orientación del Estadio Alfredo Harp será el cambio más grande

El principal cambio del Harp Helú seguramente será en el renglón de la dirección en los vientos predominantes. Y es que la orientación del nuevo parque rompe drásticamente con los parques anteriores. 

El jardín central del Fray Nano apuntaba hacia el norte franco. El jardín central del Foro Sol apuntaba hacia el noreste, misma dirección que tenía el Parque del Seguro Social. En contraste, el jardín central del Harp Helú apunta hacia el sureste.

Tradicionalmente, los estadios en la Ciudad de México, han sido parques más favorables para bateadores derechos jaladores. Los vientos predominantes en la zona, según la base de datos de WindFinder, soplan desde el este y el noreste. Es decir, que soplaban en dirección al jardín izquierdo en los estadios anteriores.

Con el cambio en la orientación del Harp Helú, cuyo jardín central ahora apunta al sureste, los vientos predominantes soplarán ahora hacia el jardín derecho. Esta nueva orientación favorecerá principalmente a los bateadores zurdos.

Batazo de Japhet Amador a la banda contraria en la jornada inaugural. La pelota caminó por el jardín derecho.

Tanto en el Foro Sol, como en el Fray Nano, y en el Harp Helú la pelota vuela con alegría. Vuela con facilidad para zurdos y derechos, como voló en el Parque Delta y en el Parque del Seguro Social. Esa tendencia ofensiva para ambos perfiles no cambiará. 

Pero, sin duda, que el viento sople a la banda natural de un bateador le ofrece una ventaja mayor. El Harp Helú se proyecta para ser la fantasía de un bateador zurdo con poder destructivo.

Vientos predominantes en el Estadio Alfredo Harp Helú
Vientos predominantes en el Estadio Alfredo Harp Helú señalados por las flechas amarillas

El césped artificial favorecerá la vivacidad de la pelota

El Harp Helú contará con césped artificial, mientras que el Fray Nano tenía pasto natural. Esta es una condición importante que favorecerá a la ofensiva. 

El césped artificial provoca que la pelota rebote con más vivacidad que cuando pega con pasto natural. El césped natural va frenando el rodamiento de la pelota.

La grama artificial, por ejemplo, hace que un batazo a los callejones o por la raya, llegue más fácil hasta el fondo, al pie de la barda, que el césped natural.

El abanico del Harp Helú, al igual que el del Fray Nano será totalmente recubierto de arcilla. Eso, sin duda, beneficiará a los defensores del cuadro que no tendrán botes tan duros de la pelota, como sí ocurre cuando el infield está recubierto por césped artificial.

Césped artificial en el Estadio Alfredo Harp Helú
Césped artificial en el Estadio Alfredo Harp Helú

La geometría de las bardas

El Estadio Alfredo Harp Helú presenta un contorno tradicional en las bardas de los jardines. Es decir, es un abanico perfectamente curvo, sin ángulos ni recovecos. Esto favorece a los jardineros, pues los rebotes de la bola en la barda serán más predecibles que cuando hay un perfil recto y angular.

Las dimensiones de los jardines están referidas en 325 pies por los costados y 400 pies por el jardín central. De confirmarse estas dimensiones, el Harp Helú tendría las bardas más cerca en comparación al Fray Nano, cuyas dimensiones estaban referidas en 330 pies por las esquinas y 410 por el central. 

De entrada, y por obviedad, esta mayor cercanía de las bardas deberá traducirse en más cuadrangulares y quizás menos dobletes. Batazos profundos que antes eran dobletes en el Fray Nano, ahora podrían librar la barda en el Harp Helú.

Geometría de las bardas y extensiones de foul en el Estadio Alfredo Harp Helú
Geometría de las bardas y extensiones de foul en el Estadio Alfredo Harp Helú

La extensión del terreno de foul

El Harp Helú tendrá una mayor extensión en las zonas de foul, tanto en el backstop, como a la altura de las bases. En los jardines, sin embargo, el terreno de foul se ha reducido, por la configuración de las tribunas, que en la zona de los jardines hace un ángulo para quedar casi pegada a la raya.

Este es el renglón que más puede favorecer a los pitchers. Y es que a mayor terreno de foul, serán más los elevados que terminen como outs, atrapados por el receptor atrás de home, o por los infielders a la altura de los dugouts.

Conclusión

El Harp Helú seguirá siendo un paraíso para los bateadores, y un tormento para los pítchers. Se espera que siga siendo un parque de mucho bateo. 

La condición que sí se proyecta muy diferente es que los bateadores zurdos tendrán un parque más favorable por la orientación y los vientos predominantes del nuevo estadio.

César González Gómez

Written by César González Gómez

Fundador y Director Editorial de CUARTO BAT. Investigador de los orígenes del beisbol en México.

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