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El Estadio Alfredo Harp y el Efecto Luna de Miel: Los nuevos estadios en México atraen más aficionados

Estadio Alfredo Harp Helú

Una sede nueva, como el Estadio Alfredo Harp Helú, suele ser la vitamina que revitaliza a una franquicia de beisbol. Un nuevo estadio abre una nueva dimensión para el equipo que lo hace su hogar. Pero no solo es una nueva era en lo simbólico, sino también en lo organizacional. 

Está documentado que un nuevo estadio, que sea moderno, amigable y hospitalario crea el fenómeno llamado “Luna de Miel”. Es un periodo de tiempo en el cual aumenta sensiblemente la asistencia de aficionados. Y con ello, aumentan también los ingresos de dinero para el club que opera el nuevo inmueble.

El analista que descubrió el valor de los nuevos estadios

En 2007, el portal de análisis sabermétrico, Baseball Prospectus, publicó un libro que es una auténtica joya de la estadística avanzada de beisbol. Es una antología de artículos sobre distintas temas beisboleros. Pero un artículo, en particular, nos permite poner bajo el análisis el impacto que tiene un nuevo estadio en las asistencias de aficionados y los ingresos económicos resultantes.

El artículo está escrito por Nate Silver, un especialista en estadística que comenzó analizando beisbol en Baseball Prospectus, pero que con los años se incorporó a hacer análisis estadísticos de campañas electorales. Silver llegó, incluso, a predecir con exactitud el resultado de varias elecciones en Estados Unidos. Es un analista, entonces, con todos los blasones y autoridad para abordar el tema. 

Aquel artículo lleva por nombre “Is Alex Rodríguez Overpaid?”, y en él, buscaba esclarecer si darle un mega contrato a un pelotero estelar de ese calibre era un buen negocio. Trataba de responder, también, si realmente estimulaba los ingresos para la organización que lo firma.

Y justamente el tema de los nuevos estadios es puesto bajo la lupa a la hora de examinar los ingresos económicos de una franquicia de beisbol.

¿Cuáles son los principales factores que llevan aficionados a los estadios?

Tras correr regresiones estadísticas, Silver concluyó que el principal factor que genera ingresos económicos por asistencia es el de la calidad del estadio. En segundo lugar, es el tamaño del mercado, es decir, si juega en una ciudad grande o pequeña. Y en tercer lugar, está lo que él mismo llama “Efecto Luna de Miel”.

En sus resultados, esos tres rubros están por encima de los aspectos deportivos. Por ejemplo, los partidos ganados en la temporada previa están en cuarto lugar. Las apariciones en playoffs en los últimos 10 años, ocupan el quinto lugar. Y los juegos ganados en la temporada actual, se ubican en el sexto lugar.

Los resultados son sorprendentes. Un auténtico cubetazo de agua fría. Importa mucho más la calidad de las instalaciones del estadio, que el desempeño deportivo del equipo.

La calidad del estadio

“La calidad del estadio es una medida basada en la experiencia estética asociada a la experiencia de ver un partido de beisbol en cierto parque”, escribe Silver en su artículo. “Está basado en factores como la comodidad de los asientos, los locales de concesiones y comida, así como por la belleza interior y exterior del parque”.

Silver es contundente. “Mi análisis sugiere que la calidad del estadio marca una diferencia tremenda. Instalaciones modernas y cómodas generan 19 millones de dólares adicionales por ingresos de taquilla cada temporada, en comparación a un parque de calidad promedio”. 

Por supuesto, 19 millones de dólares de 2007, y en el contexto de la economía estadounidense. Sin embargo, bien cabe la referencia a una escala local, para analizar el efecto de los parques en México.

¿Qué es el “Efecto Luna de Miel”?

El otro factor, que ya se mencionaba, es el del “Efecto Luna de Miel”. Silver lo describe como un fenómeno en el que una organización recibe un incremento temporal en asistencias como resultado de inaugurar un nuevo estadio. El efecto, según Silver, dura aproximadamente tres temporadas.

“La evaluación”, escribe Silver en su análisis, “nos dice que el ‘Efecto Luna de Miel’ produce un salto cercano a los 17 millones de dólares en ganancias, repartidas en los tres primeros años de operación de un nuevo parque. La cifra, combinada con la calidad del estadio, sugiere que construir un nuevo parque es potencialmente muy rentable”.

El estudio de Nate Silver también descubrió que en los nuevos estadios, con locales de comida variados y amigables, se incrementa el dinero que el aficionado gasta dentro del estadio. Por cada 10 dólares que un aficionado compraba en boletos, según Silver, se gastaba 3 dólares adicionales en consumos de comida, bebidas o souvenirs.

Es decir, que un nuevo estadio de calidad, funcional y bien operado, no solo genera mayores asistencias, sino que también incrementa los consumos dentro de él.

¿Pueden trasladarse estos hallazgos al beisbol mexicano?

Con lo que descubre Nate Silver, pareciera que hacer un estadio nuevo es un negocio redondo. Pero, ¿aplican esos términos para el beisbol mexicano?

Es obvio que México es una economía muy distinta a Estados Unidos. Y también es cierto que somos una sociedad con hábitos de consumo muy distintas a Estados Unidos. 

Y no menos cierto es que hacer un análisis similar en México es mucho más complicado. Las cifras económicas de ingresos, nóminas y otros rubros, suelen ser reservadas. No se divulgan públicamente, como sí ocurre en Estados Unidos.

Las cifras en los nuevos estadios de beisbol en México

Lo que sí es público son las cifras de asistencia reportadas por los equipos del beisbol mexicano, tanto de la Liga Mexicana de Beisbol, como de la Liga Mexicana del Pacífico.

Y si revisamos las cifras de asistencia, asombrosamente encontraremos que las premisas de Nate Silver también se cumplen en México. Un estadio nuevo y de calidad incrementa la asistencia de aficionados en México.

1.Hermosillo. La ciudad que inauguró la tendencia de construir estadios modernos y funcionales en México, fue Hermosillo. El Estadio Sonora se operó ya de forma regular para la temporada 2013-14 de la LMP.

El promedio de asistencia de los dos años anteriores para los Naranjeros, había sido de 7,947 aficionados por partido. La temporada en que se inauguró el estadio, la cifra de asistencia subió hasta 11,649. En los cuatro años restantes de operación del Sonora, el promedio ha subido hasta 14,694 asistentes por partido. En resúmen, antes de tener un nuevo estadio, Hermosillo promediaba 7,947 asistentes. Con el nuevo inmueble, registra 11,737. Un incremento del 47 por ciento.

2. Culiacán. Inaugurado para la temporada 2015-16, el nuevo Ángel Flores también disparó la asistencia de aficionados. El promedio de asistencia de los dos años previos a la inauguración, era de 10,023 aficionados. En el primer año de operación del nuevo Ángel Flores, la asistencia se disparó hasta alcanzar 17,044 aficionados.

En los tres años siguientes de funcionamiento, el promedio de aficionados ha sido de 15,293. De 10,023 antes del nuevo Ángel Flores, subió a 15,731 con el nuevo estadio. Un incremento de casi 57 por ciento.

3. Mazatlán y Los Mochis. El fenómeno también se replicó en Mazatlán y Los Mochis. Es cierto que sus estadios han sido etiquetados como remodelaciones, pero prácticamente son dos estadios nuevos, construidos con modernidad. En Mazatlán, las dos temporadas previas a la reconstrucción, ingresó un promedio de 6,468 aficionados. Con el estadio nuevo, en la temporada 2018-19, el promedio de asistencia subió hasta 10,843. Es decir, un incremento importante de más del 67 por ciento. 

En Los Mochis, el promedio previo era de 6,472 aficionados en los dos años anteriores. Subió a 7,343 aficionados en 2018-19, ya con el estadio reconstruido. Un incremento del 13 por ciento en la asistencia.

4. Guadalajara. Se puede decir que ahí siguen viviendo en la “Luna de Miel”. No hay referencias previas de asistencia en la plaza, pues la franquicia se mudó a la ciudad de cara a la temporada 2014-15. Pero lo hizo llegando a un estadio nuevo, el Panamericano, que aunque no fue construido para el beisbol, sí fue adecuado. Se convirtió en un estadio cómodo, moderno y funcional. El promedio de asistencia en los cinco años de vida de los Charros de Jalisco en la LMP, ha sido de 8,982 personas. Una cifra más que saludable.

5. Obregón. Quizás el caso que se puede considerar como una excepción a la regla, es el de Ciudad Obregón. El Estadio Yaquis, de arquitectura espectacular, con una construcción moderna y cómoda, abrió sus puertas para la temporada 2016-17 de la LMP. Sin embargo, el incremento de asistencia ha sido marginal. El promedio de los dos años previos era de 7,484 aficionados. En los tres años posteriores, ya con el nuevo inmueble, el promedio subió a 7,839. Es decir, un incremento de poco más del 4 por ciento.

¿Y en la LMB?

Hasta antes de la construcción del Estadio Alfredo Harp Helú, en la Liga Mexicana de Beisbol no se han construido estadios nuevos, pero sí reconstrucciones.

1.Monterrey. El Estadio de Beisbol Monterrey vivió, antes de 2018, una ambiciosa remodelación en sus instalaciones. Se convirtió en uno de los más modernos del beisbol nacional. Sin embargo, sus promedios de asistencia ya eran buenos desde antes de la remodelación. En las tres temporadas previas a la modernización, promedió 11,254 aficionados. Ya con el estadio remodelado, la cifra bajó a 10,247. La razón del decremento parece más asociada al formato dos temporadas cortas con el que la LMB experimentó en 2018. Con e nuevo formato de competencia, las asistencias para el segundo torneo decayeron en casi todas las plazas.

2. El Fray Nano. Cuando los Diablos Rojos del México anunciaron la construcción del Estadio Alfredo Harp Helú, informaron también que el Estadio Fray Nano también viviría una remodelación importante. El Fray Nano funcionaría como sede temporal por cuatro campañas, mientras el Harp Helú quedaba listo.

La remodelación fue exitosa, y el Fray Nano se convirtió en un parque íntimo y agradable, pero muy pequeño en aforo. Las cifras promedio de asistencia decayeron con respecto a los últimos tres años en el gélido y paquidérmico Foro Sol, que eran de 4,614 aficionados. El promedio de asistencia reportada al Fray Nano en sus cuatro temporadas de operación fue de apenas 2,698 aficionados.

Efectos que solo aplican para estadios nuevos

Es curioso que los casos en que dos estadios no incrementaron su asistencia, hayan sido estadios remodelados, como el Monterrey y el Fray Nano. Y los estadios que sí reportaron asistencias con incrementos importantes son estadios completamente nuevos, o reconstruidos casi desde cero.

Cuando una sede como el Estadio Alfredo Harp Helú se construye nuevo y a la medida, con toda la intención de ser moderno, cómodo y funcional, se convierte en automático en una novedad. Y esos nuevos estadios no solo atraen al aficionado cautivo, sino a mucho aficionado ocasional que busca entretenimiento y comodidad, más que deporte. Por eso se crea el “Efecto Luna de Miel”, es ese furor que dura, lo que dura la novedad.

Pero lo más alentador de esta nueva fase en el beisbol mexicano es que sí se puede modernizar el espectáculo y revitalizar la industria. Los estadios nuevos aportan justamente eso. Una visión refrescante, renovada, moderna. Logra hacer que esa masa de millones de personas que buscan diariamente entretenimiento, dejen de ver al beisbol como un espectáculo caduco, incómodo y anquilosado.

El Estadio Alfredo Harp Helú, construido desde cero y a la medida, representa la gran oportunidad de revivir el beisbol en la Ciudad de México. Y tal como se han confirmado las hipótesis de Nate Silver en aquel artículo, el nuevo estadio capitalino inaugurará una nueva era para la Liga Mexicana de Beisbol. Sí se puede modernizar el beisbol mexicano.

César González Gómez

Written by César González Gómez

Fundador y Director Editorial de CUARTO BAT. Investigador de los orígenes del beisbol en México.

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