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Mexicanos en Grandes Ligas

El método Ramón Urías: Cardenales de San Luis buscan peloteros de más edad y más experiencia en Liga Mexicana

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Ramón Urías

La firma de Ramón Urías con los Cardenales de San Luis no es casualidad: se trata de un esfuerzo sistemático de la organización por scoutear en las ligas mexicanas buscando jugadores con experiencia profesional y más maduros en su desempeño, es decir, jugadores que impacten más rápido en la organización. Urías no es el único, también destacan el Lanzador del Año en LMB en 2017, el venezolano Néstor Molina, y los jóvenes lanzadores mexicanos Jesús Cruz y Héctor Villalobos. Así lo consigna un reportaje publicado en el diario St. Louis Post Dispatch este martes.

“(México) es un nuevo mercado para nosotros”, le dijo al Dispatch el asistente del gerente general de los Cardenales, Moisés Rodríguez. “Nuestro enfoque había estado realmente en Venezuela y el Caribe, pero Mexico es un lugar que hemos estado revisando y al que le hemos prestado más atención. Lo hemos cubierto más a profundidad en los últimos tres o cuatro años”.

El reportaje del Dispatch enfatiza que estos jugadores no son los típicos prospectos latinoamericanos que se firman desde la adolescencia, sino que son mayores y ya han jugado profesionalmente en México, en un nivel cercano a AAA. Asegura los Cardenales están ya trabajando para firmar más jugadores de la Liga Mexicana en los próximos meses.



Ramón Urías, por ejemplo, fue firmado por los Cardenales el 14 de enero pasado, a los 23 años. Urías venía de tener una temporada espectacular en los Diablos Rojos del México donde fue el mejor bateador mexicano en OPS. Bateó para .340 con 19 jonrones y 79 carreras producidas. Fue además el líder anotador de toda la liga con 91 carreras.

Urías ya habia tenido una oportunidad en el beisbol de Estados Unidos cuando los Diablos Rojos lo vendieron a Rangers de Texas en 2011. Sin embargo, tras dos temporadas en la Liga Instruccional de República Dominicana fue dejado en libertad, para regresar a la Liga Mexicana con los Diablos.

“Estoy muy emocionado por esta oportunidad que recibí aquí con los Cardenales”, le dijo Urías al Dispatch. “En México siempre trabajé duro para poder firmar algún día con un equipo de Grandes Ligas. Siempre busqué esta oportunidad”.

Moisés Rodríguez, el gerente general asistente de los Cardenales, explica las razones por las que firmaron a Urías en condiciones tan distintas a como lo hacen con otros prospectos.

“Ha mejorado y se ha desempeñado increíblemente en esa liga (Liga Mexicana)”, dijo Rodríguez. “Tuvo una de las mejores temporadas ofensivas del 2017 en esa liga. Nuestros scouts lo vieron, y es un jugador más pulido”.

Otro caso de una firma tardía desde la Liga Mexicana para los Cardenales es la del lanzador derecho Jesús Cruz, de 23 años, que fue comprado el 2 de julio de 2017 a los Sultanes de Monterrey. Para cuando llegó su firma, Cruz ya había debutado tanto en la Liga Mexicana de Beisbol con los Sultanes, como con los Charros de Jalisco en la Liga Mexicana del Pacífico.

“Desde que comencé en México me fijé la meta de firmar con un equipo de Grandes Ligas”, dijo Cruz al Dispatch. “Ahora que ya estoy, siento que poco a poco voy cumpliendo mi sueño. Ya había jugado profesionalmente, y no lo esperaba. Sabía que algunos equipos me estaban escouteando. Me sorprendí y me alegré cuando me firmaron”.

Cruz es un pitcher de poder de 1.85 de estatura y 93 kilos de peso que debutó en el sistema de los Cardenales poniendo una efectividad de 1.93 en 4 innings y dos tercios de acción, donde ponchó a 8 rivales, en la sucursal de A- de State College. Sin duda, su experiencia en México lo ponían muy por encima del resto de los jóvenes a ese nivel.

“Cruz ya tenía una recta de entre 94 y 96 millas por hora cuando lo escouteamos”, dijo Rodríguez. “Tiene un slider que usa para ponchar. Tiene un cuerpo durable, lanza strikes, y está más pulido porque ha lanzado en la Liga Mexicana. No es un chico con el que tengamos que esperar mucho para saber lo que va a dar”.

Otro caso muy similar al de Cruz es el de Héctor Villalobos, pitcher zurdo de 21 años que los Cardenales firmaron a finales de noviembre de 2017. Villalobos ya había debutado en Liga Mexicana con los Vaqueros Laguna con quienes lanzó 39 partidos como relevista, con una efectividad de 2.78 y 26 ponches en 32 innings y dos tercios. Y al igual que Cruz, Villalobos es también un lanzador de poder, con una recta que llega a las 94 millas, además de un slider efectivo.

Pero el más experimentado de los jugadores de Liga Mexicana que firmaron los Cardenales en los últimos meses es el venezolano Néstor Molina, de 29 años, que recién firmó el 23 de enero pasado.

En 2017, Molina fue el Lanzador del Año en la Liga Mexicana de Beisbol luego de una temporada de 12 triunfos y 3 derrotas con el Águila de Veracruz. Molina tuvo una efectividad de 1.89 como abridor que, en por lo menos los últimos 13 años, es la segunda efectividad más baja para un abridor en LMB, solo superada por el 1.69 de Josh Lowey en 2016, pero que alcanzó con 5o innings menos que Molina.



El patrón es claro. Los Cardenales de San Luis están buscando peloteros más pulidos y le están apostando a firmar jugadores mayores a lo que normalmente ocurre cuando los firman a los 16 años. La experiencia de todos estos peloteros en Liga Mexicana los vuelve más pulidos, más próximos a impactar el equipo grande y a pasar menos tiempo en sucursales, como el mismo Moisés Rodríguez lo asegura en la entrevista al St. Louis Dispatch.

En febrero del año pasado, por ejemplo, los Medias Rojas de Boston firmaron al lanzador Héctor Velázquez, de 28 años, comprándolo a los Piratas de Campeche y con siete temporadas de Liga Mexicana en su bagaje. Velázquez estuvo tan solo un mes en AAA antes de debutar en el equipo grande y donde tuvo una buena actuación logrando una efectividad de 2.92, y que en 2018 sale ya con posibilidades de convertirse en el quinto abridor de los Medias Rojas.

Hay un cambio a la vista y ejemplos hay muchos. Las organizaciones de Grandes Ligas están volteando hacia el beisbol mexicano para firmar talento que en su momento fue pasado por alto cuando eran adolescentes y que hoy pueden ser una oportunidad que genere un impacto más rápido sin pasar tanto tiempo en el sistema de Ligas Menores.

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Una gran historia: Las Grandes Ligas en Monterrey

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El renovado Estadio Monterrey se estará vistiendo de gala una vez más con la celebración de la serie de temporada regular de Grandes Ligas entre los Dodgers de Los Angeles, flamantes campeones de la Liga Nacional y los Padres de San Diego como oponentes.

Indudablemente, este será un auténtico privilegio para los aficionados regiomontanos, así como para los asistentes de diferentes partes de la república que tendrán oportunidad de disfrutar el exquisito platillo de la mejor pelota del mundo. El enfrentamiento entre las dos novenas californianas comenzará este viernes 4 de mayo, culminando el próximo domingo.

Para los Padres de San Diego esta será la tercera vez que visitan la Sultana del Norte, mientras que los Dodgers de Los Angeles estarán por segunda ocasión, luego de cautivar a la afición mexicana gracias a la formidable labor del Toro Fernando Valenzuela en los años 80.

El logo de la Mexico Series en Monterrey

El logo de la Mexico Series en Monterrey





Monterrey y la carpa grande                                                                  

Habrá que recordar que los equipos de Ligas Mayores celebraron varios juegos de exhibición en la década anterior en Hermosillo, Sonora, mientras que la ciudad de México tuvo infinidad de encuentros de la misma especie entre novenas de la carpa grande ante los Diablos Rojos y Tigres capitalinos en los años 60, sin embargo, Monterrey es la ciudad que ha albergado los eventos más importantes de las Ligas Mayores en décadas recientes.

La muestra más palpable la tendremos este fin de semana con el choque entre las dos novenas de la Liga Nacional, siendo la segunda serie de campaña regular de Grandes Ligas que se celebra en la Sultana del Norte.

La primera serie en 1941                                                                  

La primera vez que dos escuadras de la carpa grande jugaron en Monterrey fue en el lejano calendario de 1941, chocando los Cafés de San Luis contra los Bravos de Boston, novena comandada por Casey Stengel, el manager que más tarde ganaría hasta siete Series Mundiales con los Yanquis de Nueva York.

Listón alusivo a la serie de Grandes Ligas en 1941

Listón alusivo a la serie de Grandes Ligas en 1941

A la vez, esa fue la primera ocasión que dos equipos ligamayoristas celebraron una serie de exhibición completa en suelo mexicano, ya que en 1907 los Medias Blancas de Chicago, campeones de la Liga Americana, jugaron siete encuentros contra clubes locales en la Ciudad de México; en 1937 los Atléticos de Philadelphia de Connie Mack también tuvieron nueve desafíos en la capital contra equipos locales; y en 1940 se enfrentaron los mismos Atléticos a los Piratas de Pittsburgh en Hermosillo, Sonora, pero en juego sencillo.

La serie entre los clubes ligamayoristas en Monterrey fue de gran importancia, contando con la presencia del Alto Comisionado de Grandes Ligas; Kenesaw Mountain Landis, mejor conocido como el Juez Landis.

Las Abejas de Boston en el Parque Cuauhtémoc de Monterrey

Las Abejas de Boston en el Parque Cuauhtémoc de Monterrey





El primer encuentro se realizó el 15 de marzo, siendo ganado por los Cafés (5-3) que dirigía Fred Haney, ante una gran asistencia en el legendario Parque Cuauhtémoc. Al día siguiente hubo dos encuentros con división de honores. Boston salió victorioso en el primero con pizarra de 10-4, pero San Luis se llevó el segundo y de paso la serie con victoria de 6 carreras a 5. Comenzaba así la historia de Ligas Mayores en la sultana del norte.

Indios y Serafines en Monterrey

Luego de un prolongado receso de 24 calendarios, fue hasta 1965 que regresaron las Grandes Ligas a la urbe regiomontana. Ahí estuvieron los Indios de Cleveland y Serafines de California para enfrentar a los Sultanes en el entonces remozado Parque Cuauhtémoc.

Los Indios de Cleveland en Monterrey

Los Indios de Cleveland en Monterrey

Los dos equipos viajaron con sus respectivas estrellas. Con Cleveland vinieron Rocky Colavito y León Wagner, así como Vic Davalillo y Pedro González, jugadores que más tarde participarían en la Liga Mexicana de Beisbol. Los Serafines presentaron a Jim Fregosi, Joe Adcock, Vic Power y George Brunet, en calidad de novato.

Los Sultanes mordieron el polvo en ambos cotejos. El primero fue celebrado el 8 de marzo, perdiendo con Cleveland 5-1 y el día 15 ante Serafines por 5 a 2.

El Duelo de Titanes                                                      

Indudablemente, la visita de mayor expectación con equipos de Grandes Ligas en la capital neolonesa fue el Duelo de Titanes en 1991, teniendo como sede el majestuoso Estadio Monterrey, el cual había sido inaugurado el año anterior.

Boletos para el Duelo de Titanes en 1991

Boletos para el Duelo de Titanes en 1991

La confrontación fue entre Dodgers de Los Angeles, Cerveceros de Milwaukee, Sultanes de Monterrey e Industriales de la misma ciudad. Previo a los encuentros hubo mucho ruido ante un posible duelo entre Fernando Valenzuela y Teodoro Higuera, duelo que a fin de cuentas no pudo llevarse a cabo al lesionarse el zurdo sinaloense.

El 16 de marzo hubo doble juego en el Palacio Sultán que registró un lleno hasta las banderas. Los Dodgers ganaron a Industriales en el primero de la doble jornada 3-1 y en el segundo se vivió una fiesta inolvidable con el triunfo de los Sultanes sobre los Cerveceros por 6 carreras a 5. Al día siguiente se llevó a cabo el partido estelar, con la victoria histórica de Valenzuela superando al equipo de Milwaukee (5-1) ante una colosal entrada.

Fernando Valenzuela bateando contra Milwaukee

Fernando Valenzuela bateando contra Milwaukee





La Serie de la Revancha                                                                   

En 1993 se llevó a cabo la Serie de la Revancha en el Palacio Sultán, con la celebración de tres juegos de exhibición entre los Bravos de Atlanta, Mellizos de Minnesota, Sultanes e Industriales. Los Bravos se presentaron con sus grandes estrellas, entre ellos Chipper Jones, Tom Glavine, Ron Gant, Greg Maddux y Dave Justice. Por su parte, los Mellizos traían en sus filas a Kirby Pucket, Kent Hrbek, Shane Mack, Chuck Knoublach, Dave Winfield y muchos otros.

Zacatillo Guerrero y Bobby Cox

Zacatillo Guerrero y Bobby Cox

El 12 de marzo Minnesota venció a Industriales 9-2, un día más tarde los Mellizos volvieron a triunfar, esta vez sobre los Bravos por 1-0 y el 14 de marzo los Bravos cerraron la serie derrotando a los Sultanes 3-2.

La Primera Serie                                                                                  

Del 16 al 18 de agosto de 1996 se llevó a cabo un evento histórico en la Sultana del Norte, al jugarse por primera vez una serie de temporada regular de Grandes Ligas fuera de Estados Unidos y Canadá, enfrentándose los Mets de Nueva York a los Padres de San Diego, en lo que fue conocido como la Primera Serie.

Rickey Henderson participó en La Primera Serie

Rickey Henderson participó en La Primera Serie

La afición mexicana tuvo oportunidad de disfrutar nuevamente con la actuación de Fernando Valenzuela, aunque esta vez portando el uniforme de los frailes, equipo que a la postre saliera victorioso por dos juegos a uno. San Diego ganó 15-10 el día 16, los Mets igualaron la serie al día siguiente 7-3 y los Padres consiguieron su segunda victoria el 18 de agosto por 8-0.



El Opening Day                                                                      

La última vez que las Grandes Ligas estuvieron en Monterrey fue el 4 de abril de 1999, en el llamado Opening Day, convirtiéndose en otra fecha histórica para el beisbol mexicano, con el enfrentamiento entre los Rockies de Colorado y Padres de San Diego en el Palacio Sultán.

El Opening Day en el Palacio Sultán

El Opening Day en el Palacio Sultán

La afición mexicana volvió a disfrutar de la acción de Ligas Mayores, quedando deslumbrada con los batazos del oaxaqueño Vinicio Castilla, ya que este bateó de 5-4 en el desafío, ayudando a los Rockies en su apabullante victoria sobre los Padres de San Diego por 8 carreras a 2.

Vinicio Castilla bateó de 5-4 en el Opening Day

Vinicio Castilla bateó de 5-4 en el Opening Day

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Víctor Arano, abriéndose paso en las Mayores con su dominio desde la lomita

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Víctor Arano, lanzador mexicano de los Filis de Filadelfia

Cuando uno revisa el listado de los peloteros mexicanos que están actualmente en las Grandes Ligas, al aficionado promedio le surgen de inmediato en la cabeza los nombres de Adrián González, Yovani Gallardo, Roberto Osuna, Marco Estrada o Joakim Soria. Sin embargo, pronto empezarán a incluir en ese listado al veracruzano Víctor Teodoro Arano.

El relevista mexicano de los Filis de Filadelfia retiró a los seis bateadores a los que se enfrentó, en el séptimo y octavo innings, del juego del lunes por la noche de su equipo, aunque cayeron 2-1 a manos de los Bravos de Atlanta. Pero el trabajo del veracruzano quedó plasmado. En el octavo capítulo, despachó a Ryan Flaherty, Lane Adams y a Ender Inciarte en apenas tres lanzamientos: cada uno de estos tres hizo swing al primer pitcheo y fue puesto out, un microcosmos de la temporada que ha tenido Arano en 2018.

Esa gran actuación redondea una racha en la que acumula 22 bateadores dominados de 22 que ha enfrentado en 2018, sumados a los cinco últimos que enfrentó en 2017 (13 de esos 27 outs por la vía del ponche), que fue el año en el que debutó en la Gran Carpa, en septiembre, cuando los rosters ligamayoristas se expanden, situación que el mexicano aprovechó y eso le permitió contender por un puesto que se ganó en el entrenamiento primaveral para colarse al roster de los Filis en 2018.

 

Víctor Arano hace un lanzamiento en el Citizens Bank Park en septiembre de 2017

Víctor Arano hace un lanzamiento en el Citizens Bank Park en septiembre de 2017

Para un equipo que busca mostrar progresos y sueña con una temporada ganadora que pueda derivar en un viaje a los Playoffs, tener un cuerpo de relevistas es indispensable y Arano abona a esa causa, y es considerado como el secreto mejor guardado en el bullpen de Filadelfia. El equipo lo adquirió en un canje con los Dodgers allá en 2014, en ese cambio que involucró a Roberto Hernández y donde él fue el ‘jugador a ser nombrado después’.

El serpentinero nacido en Cosamaloapan, Veracruz, de 23 años de edad, atraviesa su segunda temporada en el mejor beisbol del mundo y ha comenzado a dar de qué hablar, positivamente, en una organización que busca resurgir tras seis temporadas seguidas sin acudir a la postemporada y cinco en fila con marca perdedora. El manager Gabe Kapler ha mostrado confianza en el joven lanzador mexicano y éste la ha respondido con excelentes dividendos hasta el momento.

A lo largo de 18 entradas que ha lanzado en las Grandes Ligas, el saldo del derecho mexicano es que apenas ha permitido dos anotaciones, le han conectado seis imparables, ha concedido cuatro pasaportes y ha despachado a un total de 22 bateadores por la vía de los strikes.

 

Scouting Report Víctor Arano 2018

Scouting Report Víctor Arano 2018

De acuerdo con un reporte que describe las herramientas de Arano en el sitio 2080baseball.com, es un lanzador de buena velocidad, que tiene tendencia a tirar strikes y sin miedo de retar a bateadores de poder de manera agresiva en la zona de strike, su recta es fuerte, promediando rangos entre 91 y 96 millas por hora, con promedio de 93 y con comando aceptable. Su slider ronda las 82-85 millas por hora, tiene buen movimiento y la usa la mayor parte del tiempo para retar a los bateadores derechos. Su cambio de velocidad promedia 86-87 millas por hora y ese pitcheo para él tiene un ligero movimiento antes de llegar al plato, su herramienta predilecta cuando tiene en la caja de bateo a los zurdos.

Continuando con este ‘scouting report‘, es un lanzador que tiene un repertorio de tres lanzamientos con opciones de expandirlo pero con la capacidad de tirar strikes con sus pitcheos del arsenal (recta, slider y cambio). Se le ve potencial para hacer con creces la tarea que ahora mismo realiza, como preparador, sirviendo la mesa para el cerrador de los Filis, el dominicano Héctor Neris, o un taponero ocasional.

Información valiosa

Arano ya llevaba en la maleta su buena cuota de talento, de habilidades, de repertorio, de todas esas cosas que un lanzador necesita cuando está en la cima de la loma y cuando es el hombre más solitario del parque de pelota. Pero una ayuda, sobre todo de alguien que tiene un largo trecho recorrido, jamás viene mal. Una conversación con un ‘amigo’, como Sergio Romo, previo a un juego de pretemporada entre sus Filis y los Tampa Bay Rays, lo llenó de conocimiento, según le dijo Víctor Teodoro al Philadelphia Inquirer.

“Estábamos platicando sobre nuestros sinkers, y él me dijo ‘agarra la pelota de esta forma’ y ve cómo se siente y ve lo que pasa”, comentó Arano en aquella ocasión a mediados de marzo de este año, durante el Spring Training. “El mío no se movía mucho, el suyo sí. Siento que tengo más control sobre ese lanzamiento. Lo practiqué en el bullpen y se mueve, está funcionando bien. Tengo mucha confianza en mí en este momento porque los resultados lo están demostrando. Se siente bien, y se mueve, y ¿sabes qué? que lo voy a lanzar en un juego”.

 

Victor Arano lanza en un juego de pretemporada en marzo de 2017

Victor Arano lanza en un juego de pretemporada en marzo de 2017

El veracruzano alteró su manera de sujetar la esférica para lanzar su sinker ese fin de semana en Tampa después de sostener esa conversación con su paisano Romo y mezclándola con su recta de cuatro costuras y el slider, despachó a los cuatro bateadores a los que se enfrentó aquella ocasión.

Su background nacional

Aunque Arano es nativo de Cosamaloapan, Veracruz, el proceso de su formación en categoría infantil y juvenil se lo debe al vecino estado de Oaxaca, entidad en la que se involucró con el equipo llamado Castores de Roberto ‘Burundanga’ Martínez.

Aunque no debutó en la Liga Mexicana de beisbol, ese talento juvenil fue detectado en un tryout por la organización de los Diablos Rojos del México, quienes lo envolvieron en el proyecto de la Academia Alfredo Harp, ubicada en San Bartolo Coyotepec, Oaxaca, sitio en el que fue pulido y mejorado ese talento que, quizás sea oportuno decirlo, ya llevaba en sus venas por el simple hecho de portar el apellido Arano, cuyos ancestros en los diamantes como su tío Ramón, quien falleció en 2012, y sigue siendo líder histórico en la LMB en victorias, blanqueadas, temporadas jugadas y juegos iniciados. También se unen a la lista de familiares Eloy y Willie, infielder y outfielder, respectivamente.

En México, de manera profesional, solo ha militado para los Yaquis de Ciudad Obregón en la Liga Mexicana del Pacífico en 2014, cuando fue firmado por los Dodgers de Los Ángeles, aunque posteriormente se vería inmerso en un canje que lo llevaría a la organización de los Filis, donde actualmente está escribiendo una historia digna de contarse.

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Roberto Osuna, el más joven en la historia de Las Mayores en llegar a 100 rescates

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Roberto Osuna de Toronto, reacciona junto a su receptor Russell Martin

El sinaloense Roberto Osuna entró a los libros de la historia del mejor beisbol del mundo cuando la noche del 10 de abril retiró en orden la novena entrada el juego que su equipo los Toronto Blue Jays ganaron 2-1 a los Orioles de Baltimore. Fue su quinto salvamento de 2018, pero el 100 de su carrera, un hito con el que desbanca a otro grande de la labor de taponero: Francisco Rodríguez, el famoso K-Rod.

Osuna, de apenas 23 años y 62 días de edad, lanzó una perfecta novena entrada ante Baltimore para embolsarse el centésimo rescate de su carrera, superando al venezolano Francisco Rodríguez (24 años y 246 días), quien lo logró en 2006. Además, el mexicano tiene 5-5 en oportunidades de salvamento en la presente temporada y empató también a Billy Koch en la lista histórica de los taponeros de los Azulejos.

El serpentinero mexicano está participando en su cuarta temporada en la Gran Carpa y su primer salvamento lo consiguió el 22 de junio de 2015 ante los Tampa Bay Rays, uno de los equipos ante los que más rescates se ha embolsado, así como los Yanquis de Nueva York y los Boston Red Sox, por obvias razones, por tratarse de sus rivales divisionales.

 

Roberto Osuna festeja con sus compañeros Russell Martin y Curtis Granderson

Roberto Osuna festeja con sus compañeros Russell Martin y Curtis Granderson

 

En lo que se refiere al escalafón nacional en las Mayores, Osuna con sus 100 salvamento ocupa el segundo lugar histórico de salvamentos entre mexicanos, pues el líder absoluto es el coahuilense Joakim Soria (con 206). El tercer lanzador con más rescates es Aurelio López (93), seguido por Isidro ‘Sid’ Monge (56) y el top 5 lo cierra Juan Acevedo (53).

De no ser por el increíble arranque de temporada que están teniendo los Mets de Nueva York, que ha derivado en una gran actuación individual de Jeurys Familia quien se proclama como el actual líder de la MLB en salvamentos, con 6, Osuna estaría encabezando ese departamento, aunque en la Liga Americana sus 5 rescates son la cifra máxima del Joven Circuito.

La cifra de salvamentos para Osuna ha ido al alza en su carrera. En 2015 compiló 20, en 2016 acumuló 36 y en 2017 registró 39 rescates para establecer una marca máxima en su carrera. La pregunta es, ¿en 2018 hasta dónde llegará el talentoso lanzador mexicano?

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El Toro Valenzuela, a 37 años del inicio de la Fernandomanía

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Fernando Valenzuela

“Todos piensan que el mejor momento de mi carrera fue el día que derroté a los Yanquis de Nueva York en la Serie Mundial de 1981, pero quiero decirte que están equivocados, mi momento inolvidable fue el día que recibí la oportunidad de abrir mi primer juego en las Grandes Ligas”. Así, categórico y completamente seguro de su respuesta, Fernando Valenzuela respondió a mi pregunta en el Estadio Héctor Espino en la ciudad de Hermosillo, Sonora, en los inicios de la década pasada. Su debut como abridor se dio precisamente el 9 de abril de 1981, hace exactamente 37 años de aquella fecha.

Box Score de la primera apertura de Fernando Valenzuela en 1981

Box Score de la primera apertura de Fernando Valenzuela en 1981

Fernando Valenzuela

Fernando Valenzuela

La Fernandomanía                                                                

Ahí comenzó la incomparable historia como abridor del formidable serpentinero vistiendo el uniforme de los Dodgers de Los Angeles, creando la recordada “Fernandomanía” que cundiera en todos los parques de la Unión Americana, en todo México y en muchas partes del mundo, incluyendo al lejano Japón, donde también se escribieron páginas gloriosas en torno al gran zurdo sonorense.

Fernando había llegado con la etiqueta de “no puede fallar”, debido a su impresionante demostración en la finca de la novena californiana.

Fernando Valenzuela

Fernando Valenzuela

Formidable hallazgo

Nativo de Etchohuaquila, Sonora, un poblado polvoriento ubicado al sur del estado, Valenzuela había sido un descubrimiento de Mike Brito por obra de la casualidad, cuando este acudió a supervisar el trabajo del parador en corto Alí Uzcanga, en un juego de la Liga Central, celebrado en Silao, Guanajuato.

Casa de los padres de Fernando en Etchohuaquila, Sonora

Casa de los padres de Fernando en Etchohuaquila, Sonora

“Cuando vi lanzar a Fernando me olvidé del short stop que iba buscando”, dijo más tarde el famoso buscador cubano. Valenzuela impresionó a Brito al recetar 12 ponches en el encuentro. Eso aconteció en 1978, cuando Fernando era parte del equipo de Guanajuato, donde ganó cinco encuentros y perdió seis, con un minúsculo promedio de efectividad de 2.23, adjudicándose el liderato de ponches con 91.

Campo de beisbol en Etchohuaquila, Sonora

Campo de beisbol en Etchohuaquila, Sonora

Interesa a Dodgers                                                          

El reporte del cubano llamó la atención de la directiva de los Dodgers y Al Campanis, presidente de la organización, viajó a Yucatán al año siguiente para ver en acción al joven serpentinero. Con los Leones ganó 10 y perdió 12, con una excelente efectividad de 2.49 y 141 ponches, siendo el Novato del Año.

Fernando Valenzuela con los Leones de Yucatán

Fernando Valenzuela con los Leones de Yucatán

El equipo de Puebla era dueño de su contrato y los Dodgers comenzaron las negociaciones con Jaime Pérez Avella, presidente de los poblanos. Estos no estaban dispuestos a venderlo, pero le manifestaron a la organización angelina que en caso de decidirse ellos llevaban mano. Finalmente, el seis de julio de 1979 los Dodgers adquirieron su contrato pagando 120 mil dólares, de los cuales 20 mil fueron a la cuenta de Valenzuela.

Novato sensación

El nombre de Fernando había comenzado a sonar con gran intensidad y los Yanquis de Nueva York llegaron a ofrecer hasta 150 mil dólares por el rechoncho pelotero. A finales de 1979 fue enviado a la sucursal de Lodi, en Clase A, actuando en tres juegos con un ganado y dos perdidos, más 1.13 de efectividad, ganándose el ascenso al equipo de San Antonio, Doble A, para la campaña de 1980.

El novato sensación hizo un gran trabajo en la sucursal, finalizando con récord de 13-9, 3.10 en carreras limpias y 162 abanicados, encabezando al circuito.

La portada de Fernando Valenzuela en Sports Illustrated en Etchohuaquila

La portada de Fernando Valenzuela en Sports Illustrated en Etchohuaquila

Al equipo grande                                          

Fernando se ganó el ascenso rápidamente al equipo grande, debutando el 15 de septiembre de 1980. El sonorense tuvo 10 intervenciones, todas ellas como relevista, finalizando con dos ganados y cero perdidos en 18 innings de labor, con cinco bases por bolas, 16 ponches y 0.00 de carreras limpias. El joven lanzador zurdo estaba listo para mejores empresas. Tom LaSorda también lo consideró de esa manera y cuando Jerry Reuss, su mejor carta para abrir la temporada de 1981 se resintió de su brazo de lanzar, el timonel angelino no dudó un instante en darle la esférica y Fernando respondió extraordinariamente sobre el cerrito de lanzadores, derrotando a los Astros de Houston. El sonorense estuvo magistral en el montículo blanqueando al equipo texano por dos carreras a cero, siendo admirado por 50,511 aficionados que se dieron cita en el Dodger Stadium.

Fernando Valenzuela

Fernando Valenzuela

¡Fernando!
Posteriormente eslabonó otras siete victorias y su nombre comenzó a sonar fuertemente en todos los espacios beisboleros, imponiendo una marca para jugadores novatos con varias blanqueadas consecutivas, que para el mes de junio de aquel año inolvidable ya se había escrito un libro en torno a su persona. ¡Fernando!, se llamó la publicación escrita por Micke Littwin, donde narra sus actuaciones increíbles sobre la lomita de lanzadores.

Libro sobre Fernando Valenzuela

Libro sobre Fernando Valenzuela

“El Toro de Etchohuaquila” creó una magia incomparable y su nombre acaparó los reflectores con más intensidad que en la mejor época de figuras legendarias como Pete Rose, Hank Aaron o Nolan Ryan.

Un año increíble
La temporada fue interrumpida por una huelga de jugadores y cuando todo volvió a la normalidad, Fernando siguió con su paso imponente finalizando con 13 victorias y 7 derrotas en 25 partidos. Además fue líder de innings lanzados en la Liga Nacional con 192 y campeón de ponches con 180, logrando un minúsculo promedio de carreras limpias admitidas de 2.48.

Valenzuela fue la sensación del año convirtiéndose en el primer lanzador de la historia en ganar los títulos como mejor Novato del Año al mismo tiempo que el Cy Young, siendo nombrado también el Pitcher del Año y el Jugador del Año por la famosa revista Sporting News.

Fernando Valenzuela

Fernando Valenzuela

Como si eso fuera poco, el gran “Toro de Etchohuaquila” también se hizo acreedor al Bat de Plata debido a su aceptable bateo.

Fernando Valenzuela con el bate de plata

Fernando Valenzuela con el bate de plata

En síntesis, Fernando Valenzuela tuvo una temporada increíble en 1981 jugando para los Dodgers de los Angeles y hoy se cumplen 37 años de haber abierto su primer encuentro, el encuentro que le abriera las puertas de la popularidad y lo convirtiera en un icono del beisbol que hoy seguimos recordando con verdadera nostalgia.

Fernando Valenzuela en el Salón de la Fama

Fernando Valenzuela en el Salón de la Fama

Fernando Valenzuela
y sus logros en 1981

13 ganados 7 perdidos
2.48 de efectividad
Líder de innings lanzados (192)
Líder de ponches (180)
Novato del Año
Ganador del Premio Cy Young
Ganador del Bat de Plata

Pitcher del Año
Jugador del Año

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Vicente Nava, el primer pelotero de sangre mexicana en las Grandes Ligas

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Vicente Nava

Casi 50 años antes de que Melo Almada se convirtiera en el primer mexicano en jugar en las Grandes Ligas, jugó Vicente Nava. Hoy, que el revisionismo busca incluir en la historia a peloteros que nacieron en Estados Unidos, pero hijos de padre o madre mexicana, como Adrián González o Jorge Cantú, resalta el caso de Vicente Nava, quien jugó en Grandes Ligas en el siglo 19.

Resolver el acertijo de Vicente Nava ha requerido una larga investigación de varios investigadores en archivos tanto estadounidenses como mexicanos, pues aunque Nava nació en Estados Unidos, su madre era mexicana, y él mismo vivió algunos años en México.

El rastro mexicano de Vincent Nava

El certificado que oficializa el fallecimiento de Vincent Nava, el 15 de junio de 1906, refiere que su ocupación era la de  “pelotero profesional” y que había nacido en San Francisco, California. Aunque en el documento queda registrado que se desconoce el nombre de su madre, sí se especifica que ella había nacido en México. Fallecía el primer pelotero de ascendencia mexicana que llegó a las Grandes Ligas.

Entender su historia es librar un laberinto. Cambió de nombre tres veces, y seguirle el rastro ha requerido de una serie de investigaciones genealógicas para descifrar parentescos, edades y migraciones.

El primer registro que tenemos de Nava se encuentra en el censo de 1860 de Estados Unidos, donde un pequeño de 3 meses de nombre Vicente Simental, a quien se registra como nacido en California, vive en el Distrito 2 de San Francisco. Vive junto con su hermano Octaviano, de 4 años, nacido también en California, y con su madre, Josefa Simental de 30, nacida en México. El mismo censo reporta que en el domicilio contiguo vive Gregoria Nava, de 60 años, también nacida en México. Del padre biológico de Vicente y Octaviano no hay rastros. Es por eso que los pequeños usan el apellido de su madre.

La nacionalidad mexicana de María Josefa Juliana Simental, la madre del futuro pelotero, se confirma en su fe de bautismo. Doña Josefa fue bautizada el 10 de enero de 1837 en San Francisco del Mezquital, Durango. Y en el mismo documento se registra que, como su madre, aparece María Gregoria Nava, la misma persona que años después aparecerá en el censo estadounidense de 1860 viviendo en el domicilio vecino a donde el pequeño Vicente residía con su madre. Este es un dato crucial en la historia, pues Vicente debutará en las Grandes Ligas portando el apellido de su abuela materna.

El hecho de que en el censo de 1860, el pequeño Octaviano tenga 4 años y aparezca registrado como nacido en California, nos indica que Josefa y su madre habían emigrado a Estados Unidos, a más tardar, en 1856.

Pero luego, el rastro documental nos dice que la familia Simental regresa a México, con el pequeño Vicente incluído, Octaviano y la abuela, doña Gregoria. Tras su regreso, es en Sinaloa, muy probablemente en Mazatlán, donde Josefa Simental se casa el 22 de junio de 1863, según los archivos parroquiales, con un inglés que se registra como Guillermo Gaven. En el documento aparece nuevamente Gregoria Nava como la madre de la novia.

En realidad, el apellido del novio no era Gaven, sino Irwin, según diversos documentos posteriores, pero la caligrafía no fue bien interpretada del antiguo manuscrito sinaloense a la hora de catalogarlo por los archivistas. Guillermo, o William Irwin, adopta a los dos hijos que ya tenía Josefa, los pequeños Octaviano y Vicente. Y en su estancia en México, procrean dos hijos más, Guillermo y Juan. Del pequeño Juan José Irwin, se ha podido encontrar su fe de bautismo mexicana, en la que recibe el sacramento el 3 de octubre de 1865 en Tepic, Nayarit.

El censo estadounidense de 1870 confirma lo anterior, pues registra a Octaviano y a Vicente, de 12 y 11 años respectivamente, ya con el apellido Irwin, y los refiere como nacidos en California. Pero ese mismo censo reporta también a los otros dos hijos, Guillermo y Juan, de 8 y 5 años, quienes aparecen como nacidos en México. Además de Guillermo y Juan, en el censo de 1870 ya aparecen dos hijos más, Samuel, de 2 años y Abraham de 6 meses, pero ambos nacidos en California. En total, son ya 6 hijos viviendo con el matrimonio de William y Josefa, pero sus edades y lugares de nacimiento nos dan indicios de las migraciones frecuentes del pequeño Vicente.

En resumen, Josefa emigra a California a más tardar en 1856, donde procrea a Vicente y a Octaviano. Luego, Josefa y sus dos hijos regresan a México, donde en 1863 se casa con William Irwin. En México procrean a Guillermo y Juan, y regresan a California, donde procrean dos hijos más. En el censo de 1870 el pequeño Samuel aparece con 2 años y nacido en California, lo que nos indica que para 1868, cuando nació Samuel, ya estaban de regreso en Estados Unidos. Es decir, que Vicente vive en México entre 1863 y 1868, antes de volver a California, donde había nacido.

A partir de 1876, comienzan a surgir registros de Vicente jugando beisbol profesional en California, pero lo hace como Vicente Irwin, es decir, portando el apellido de su padrastro, y utiliza también el apodo de Sandy. Es su primer cambio de apellido, pues deja de usar el apellido de su madre, Simental, y adopta el Irwin de su padrastro.

En 1879, vendría el segundo cambio de apellido. Y la razón de esto parece ser el fallecimiento de Josefa. El 4 de enero de 1879, el diario San Francisco Morning Call reportó su deceso, y el obituario refiere que era la “amorosa esposa de William Irwin, y nativa del estado de Durango, México”.

En el censo de 1880, ni Vicente ni Octaviano, que para entonces tendrían 20 y 24 años respectivamente, aparecen ya viviendo con su padrastro William. En el domicilio solo viven con su padre los hijos que él mismo procreó con Josefa. Guillermo y Juan, que habían nacido en México, y que en el censo de 1870 aparecían castellanizados, ya aparecen como William y John en el censo de 1880 y como nacidos en California. Es decir, pareciera que tras el fallecimiento de Josefa en 1879, Vicente y Octaviano, los hijos fuera del matrimonio con William, habían quedado a su propia suerte. En el censo de 1880 parecería también que se intentó borrar todo vínculo con México y solo quedó anotado que eran hijos de madre mexicana. En ese mismo censo no hay rastros de Vicente, ni de Octaviano, ni de su abuela Gregoria.

En la mayoría de los documentos oficiales antes de 1880, el nombre aparece en su forma original, castellanizado como Vicente. De 1880 en adelante, aparece como Vincent. Es por esos años que llega también el segundo cambio en el apellido. Tras la aparente ruptura con su padrastro, adoptaría el apellido de su abuela materna Gregoria, para llamarse Vincent Nava.



El “español” Vincent Nava

El invierno de 1881 fue clave en la historia de Vincent. El receptor fue visto en California por John Montgomery Ward y Jerry Denny, jugadores de los Providence Grays de la Liga Nacional, mientras jugaban allá, y se quedaron impresionados con el joven México-americano. Vincent, que aún utilizaba el apellido Irwin, tenía la reputación de ser un buen receptor de pitcheos rápidos, justamente en unos años en que se habían implementado cambios en las reglas que le permitían a los lanzadores imprimir mayor velocidad a sus envíos.

En 1878, por ejemplo, se implementó la regla de que a los lanzadores se les permitía tirar desde la altura máxima de la cintura, lo que permitió imprimir mayor fuerza que antes a sus envíos, pues los lanzadores comenzaron a tirar lo que hoy llamamos pelota submarina o tirar de lado; antes, solo se les permitía hacerlo desde la cadera. Esos cambios le dieron mayor valor a los receptores que eran solventes para recibir lanzamientos fuertes, como era el caso de Vincent.

Las pocas imágenes que sobreviven de este pionero México-americano en Grandes Ligas, dan cuenta de un aspecto racial netamente mexicano. Piel morena, cejas pobladas, ojos grandes, mirada intensa, bigote abultado y complexión robusta. Su cabello lo alisaba peinándolo hacia un lado. Además, Vincent había sido criado en sus primeros tres años de vida en un hogar donde su madre y su abuela eran mexicanas, con poco tiempo viviendo en Estados Unidos, y seguramente no dominaban el inglés. Si a esto sumamos que Vincent vivió en México, entre los tres y los ocho años de edad, su manejo del inglés igualmente debió ser básico y accidentado.

El talento de Vincent como receptor, ciertamente cautivaba a los jugadores de Grandes Ligas que lo habían visto en California, pero su aspecto y su perfil cultural preocupaban. Desde 1867 se había especificado en las primeras ligas organizadas que no se permitirían equipos “compuestos por una o más personas de color”. Pero el caso de Vincent confundía. Su cabello no era rizado como el de las personas de raza negra, y además hablaba español.

Por lo tanto, en las cartas que esos jugadores mandaban a su equipo recomendando la firma de Vincent, especificaban que el receptor “era español”. Esta era la forma en que los primeros peloteros latinoamericanos en el beisbol de Estados Unidos evadieron la barrera del color. Se les atribuía una ascendencia española que justificaba su exuberancia. Es decir, su ascendencia era española y europea, no africana.

Sin embargo, el asunto de la firma de Vincent para las Grandes Ligas no fue sencillo. El consejo de administración de los Providence Grays tuvo que deliberar el tema a comienzos de 1882, y consideraron que era una firma “cuestionable”, pues les preocupaba cómo podrían tomar los otros equipos de la Liga Nacional la firma de “un español” como Vincent. Pero al final se decidió que la firma de ese “español”, por su exuberancia, podría ser una “sólida carta publicitaria”, y aceptaron firmarlo.

Y ya como Vincent Nava, el primer pelotero de ascendencia mexicana llegó a las Grandes Ligas. No era el primer latinoamericano, pues desde 1871 el cubano Esteban Bellán ya lo había hecho, y también para su firma, se tuvo que utilizar el argumento de que el cubano tenía ascendencia española y no africana.

El académico Adrián Burgos Jr., en su libro Playing America’s Game: Baseball, Latinos, and the Color Line, enfatiza la importancia de Vicente Nava a las Grandes Ligas:

“Una figura olvidada en la historia de las razas en el juego estadounidense, la participación de Vincent Nava como un jugador ‘español’  en las Grandes Ligas entre 1882 y 1886 ilustra el espectro completo de la línea del color. En el esquema racial del beisbol, él fue el primer jugador de raza ‘café’. Su presencia motivó la adopción de categorías etnoraciales para explicarle al público del beisbol las diferencias que él personificaba”.

Es decir, había que demostrar y explicar que Vincent Nava no era blanco, pero tampoco negro. Era café. Mismo argumento que se tuvo que utilizar casi 70 años después, cuando Beto Ávila, moreno de cabello rizado, fue firmado por los Indios de Cleveland en 1948, apenas un año después de que cayera la barrera del color, y cuando seguían existiendo reservas para firmar jugadores de raza negra.

La ascendencia mexicana de Vincent Nava nunca fue mencionada. Los reportes en la prensa lo calificaban como el “español”, y el equipo sacaba provecho a esa exuberancia que llamaba la atención de los aficionados.

“La utilización que se hizo de su etnicidad”, explica Adrián Burgos, “le generó a Nava un estatus que sobrepasó lo que su desempeño sobre el campo pudo haberle generado”.



Nava en Grandes Ligas

Vincent Nava debutó en las Grandes Ligas el 5 de mayo de 1882, recibiendo los lanzamientos de uno de los más grandes lanzadores del siglo 19, Old Hoss Radbourn. Con el bate se fue de 6-3 con un doblete y 2 carreras anotadas. Nava cautivaba porque a veces recibía sin careta, y jugaba con lesiones. Era aguerrido y comprometido.

Vicente Nava con los Providence Grays en 1882

Vicente Nava con los Providence Grays en 1882, sentado en el suelo al centro

La habilidad defensiva de Nava era evidente, pero sus problemas con el bat comenzaron a ser cada vez más notorios. En 1882 bateó .206, en 1883 .240 y en 1884 bateó .095. En ese mismo 1884 recibió 27 juegos en el año en que su lanzador Old Hoss Radbourn ganó 59 juegos, que sigue siendo el récord de más juegos ganados en una temporada en toda la historia de las Grandes Ligas.

En 1884, el equipo de Vincent Nava, los Providence Grays, ganaron el campeonato. Ese fue el primer año en que se jugó una Serie Mundial, donde se enfrentaban los ganadores de las dos ligas más fuertes que existían en Estados Unidos, la Liga Nacional y la American Association. Ese primer año, Providence venció a los Metropolitans de Nueva York, aunque Vincent Nava no jugó en la Serie Mundial, pues había sido dado de baja en septiembre.

Vicente Nava con los Providence Grays en 1884

Vicente Nava con los Providence Grays en 1884, sentado al centro

Para 1885, Nava encontraría trabajo con los Orioles de Baltimore de la otra liga importante en Estados Unidos, la American Association. Nuevamente, eran las virtudes defensivas de Nava lo que le valió una nueva oportunidad en el beisbol profesional, aunque solo jugaría 8 partidos y nuevamente sería dado de baja.

Nava no regresó a su natal California. Se quedó en Baltimore hasta su muerte en 1906. En 1886, los Orioles le dieron una última oportunidad para jugar en dos partidos cuando estaban en necesidad de un receptor. Esos fueron los dos últimos partidos de Nava en las Grandes Ligas, cuando ya tenía 36 años.

Vicente Nava con los Orioles de Baltimore en 1885

Vicente Nava con los Orioles de Baltimore en 1885, sentado a la izquierda

Las complejidades en la raza de Vicente Nava, literalmente, lo persiguieron hasta la tumba. En su certificado de defunción lo registran como una persona de raza blanca, soltero, nacido en San Francisco, California. Su profesión es referida como “pelotero profesional”.

A pesar de que en el certificado lo ponen como raza “blanca”, lo entierran en el cementerio Trinity, un panteón donde se enterraba exclusivamente a personas que no eran de raza blanca.



Un color de piel indefinido

El caso de Vincent Nava es curioso. En una época en que el color de piel lo definía todo, nunca se pudo definir el color de piel de Vincent Nava. A lo largo de la historia se le refirió, según el artículo biográfico de Brian McKenna, como “español, cubano, indio, italiano, portugués, negro o mulato”. Nunca como mexicano.

Incluso, Vicente Nava llegó a ser víctima de un recurso que la prensa estadounidense a menudo utilizaba para ilustrar por escrito a sus lectores, y hasta mofarse, de las diferencias culturales de un pelotero. Citaban declaraciones, o describían acciones de ese pelotero, exagerando la pronunciación y escribiendo tal como sonaban esas exageraciones. Por ejemplo: “Hi, Senor! quito offi il firsto basilo et makadagio towardso secundo basilo likio hellio! (Hi, Senor! Quit off first base and make a dash towards second base like hell!”

Pese a su color de piel y a su ascendencia mexicana, Vicente Nava jugó en las Grandes Ligas, pero su aceptación parece que nunca fue completa. Al parecer, siempre existió la sospecha de que más que un español, en realidad era un negro haciéndose pasar por blanco. La genealogía prueba su ascendencia y su relación con México, información que en esos años no estaba a la mano.

Las tres fotografías que se han podido encontrar de Vincent Nava con sus equipos dicen más que mil palabras. En las tres imágenes, Nava parece solo, aislado. En la imagen de 1885 con los Orioles, Nava se sienta en un costado, solo, y su cuerpo está recargado hacia el lado contrario que el resto de sus compañeros, rompe con la orientación visual de todo el equipo. En la imagen de 1882, nuevamente sentado, parece esconderse tímidamente detrás de las rodillas de los compañeros que ocupan las sillas. Siempre solo, mientras sus compañeros se tocan los hombros en gesto solidario. Parece la actitud corporal de un hombre que se siente de menor jerarquía que los demás, o a quien han hecho sentir así.

La historia ha sido celosa para revelar los secretos de Vicente Nava. Sus migraciones, sus cambios de nombre, sus tragedias familiares han significado un laberinto que por años nos ha confundido a los investigadores. Pero finalmente, cada pieza ha encontrado su lugar: Vicente Nava es el primer pelotero de ascendencia mexicana en llegar a las Grandes Ligas.

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