Connect with us

Mexicanos en Grandes Ligas

Endy Chávez recordó el atrapadón que salvó a Oliver Pérez en playoffs de MLB en 2006

Published

on

Con esta atrapada, Endy Chávez le salvó el juego a Oliver Pérez en los playoffs de Grandes Ligas en 2006

En sus redes sociales, el jugador de los Pericos de Puebla, Endy Chávez, recordó un momento espectacular de su paso por los Mets que lo ligó con otro mexicano: Oliver Pérez.

Era el Juego 7 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 2006, y los Mets de Nueva York, donde jugaban Endy Chávez y Oliver Pérez, se disputaban de forma dramática el paso a la Serie Mundial frente a los Cardenales de San Luis.

En el sexto inning, y ya con un out en la pizarra, Jim Edmonds le había negociado la base por bolas a Oliver, y luego vino Jim Edmonds, quien le conectó un largo batazo por todo el jardín izquierdo que llevaba etiqueta de cuadrangular.

Endy Chávez, quien cubría el jardín izquierdo, corrió hacia la barda y pegó un brinco, estiró el guante y alcanzó a atrapar la bola para evitar el cuadrangular. De inmediato Chávez tiró a la primera base, donde psieron out a Edmonds, quien había salido con el batazo.

De no haber hecho la atrapada, los Cardenales se habrían ido arriba en la pizarra 3 a 1 acercándose peligrosamente hacia el boleto rumbo a la Serie Mundial.

No todo fue miel sobre hojuelas para los Mets, pues cuando Oliver Pérez se retiró de la loma tras siete innings de acción, el bullpen fue castigado en el noveno inning. Un cuadrangular de dos carreras de Yadier Molina en la parte alta del noveno inning sentenció el partido, y los Mets perdieron el pase a la Serie Mundial.

“Un año más de esta atrapada. Me gustaría agradecerle a la organización de los Mets por siempre recordarla porque está atrapada marco mi carrera en las Grandes Ligas”, publicó Endy Chávez en sus redes sociales.

Sin duda, un lujo tener a un jugador con vasta experiencia en Grandes Ligas en el beisbol mexicano.

 

 

Mexicanos en Grandes Ligas

Víctor Arano, abriéndose paso en las Mayores con su dominio desde la lomita

Published

on

Víctor Arano, lanzador mexicano de los Filis de Filadelfia

Cuando uno revisa el listado de los peloteros mexicanos que están actualmente en las Grandes Ligas, al aficionado promedio le surgen de inmediato en la cabeza los nombres de Adrián González, Yovani Gallardo, Roberto Osuna, Marco Estrada o Joakim Soria. Sin embargo, pronto empezarán a incluir en ese listado al veracruzano Víctor Teodoro Arano.

El relevista mexicano de los Filis de Filadelfia retiró a los seis bateadores a los que se enfrentó, en el séptimo y octavo innings, del juego del lunes por la noche de su equipo, aunque cayeron 2-1 a manos de los Bravos de Atlanta. Pero el trabajo del veracruzano quedó plasmado. En el octavo capítulo, despachó a Ryan Flaherty, Lane Adams y a Ender Inciarte en apenas tres lanzamientos: cada uno de estos tres hizo swing al primer pitcheo y fue puesto out, un microcosmos de la temporada que ha tenido Arano en 2018.

Esa gran actuación redondea una racha en la que acumula 22 bateadores dominados de 22 que ha enfrentado en 2018, sumados a los cinco últimos que enfrentó en 2017 (13 de esos 27 outs por la vía del ponche), que fue el año en el que debutó en la Gran Carpa, en septiembre, cuando los rosters ligamayoristas se expanden, situación que el mexicano aprovechó y eso le permitió contender por un puesto que se ganó en el entrenamiento primaveral para colarse al roster de los Filis en 2018.

 

Víctor Arano hace un lanzamiento en el Citizens Bank Park en septiembre de 2017

Víctor Arano hace un lanzamiento en el Citizens Bank Park en septiembre de 2017

Para un equipo que busca mostrar progresos y sueña con una temporada ganadora que pueda derivar en un viaje a los Playoffs, tener un cuerpo de relevistas es indispensable y Arano abona a esa causa, y es considerado como el secreto mejor guardado en el bullpen de Filadelfia. El equipo lo adquirió en un canje con los Dodgers allá en 2014, en ese cambio que involucró a Roberto Hernández y donde él fue el ‘jugador a ser nombrado después’.

El serpentinero nacido en Cosamaloapan, Veracruz, de 23 años de edad, atraviesa su segunda temporada en el mejor beisbol del mundo y ha comenzado a dar de qué hablar, positivamente, en una organización que busca resurgir tras seis temporadas seguidas sin acudir a la postemporada y cinco en fila con marca perdedora. El manager Gabe Kapler ha mostrado confianza en el joven lanzador mexicano y éste la ha respondido con excelentes dividendos hasta el momento.

A lo largo de 18 entradas que ha lanzado en las Grandes Ligas, el saldo del derecho mexicano es que apenas ha permitido dos anotaciones, le han conectado seis imparables, ha concedido cuatro pasaportes y ha despachado a un total de 22 bateadores por la vía de los strikes.

 

Scouting Report Víctor Arano 2018

Scouting Report Víctor Arano 2018

De acuerdo con un reporte que describe las herramientas de Arano en el sitio 2080baseball.com, es un lanzador de buena velocidad, que tiene tendencia a tirar strikes y sin miedo de retar a bateadores de poder de manera agresiva en la zona de strike, su recta es fuerte, promediando rangos entre 91 y 96 millas por hora, con promedio de 93 y con comando aceptable. Su slider ronda las 82-85 millas por hora, tiene buen movimiento y la usa la mayor parte del tiempo para retar a los bateadores derechos. Su cambio de velocidad promedia 86-87 millas por hora y ese pitcheo para él tiene un ligero movimiento antes de llegar al plato, su herramienta predilecta cuando tiene en la caja de bateo a los zurdos.

Continuando con este ‘scouting report‘, es un lanzador que tiene un repertorio de tres lanzamientos con opciones de expandirlo pero con la capacidad de tirar strikes con sus pitcheos del arsenal (recta, slider y cambio). Se le ve potencial para hacer con creces la tarea que ahora mismo realiza, como preparador, sirviendo la mesa para el cerrador de los Filis, el dominicano Héctor Neris, o un taponero ocasional.

Información valiosa

Arano ya llevaba en la maleta su buena cuota de talento, de habilidades, de repertorio, de todas esas cosas que un lanzador necesita cuando está en la cima de la loma y cuando es el hombre más solitario del parque de pelota. Pero una ayuda, sobre todo de alguien que tiene un largo trecho recorrido, jamás viene mal. Una conversación con un ‘amigo’, como Sergio Romo, previo a un juego de pretemporada entre sus Filis y los Tampa Bay Rays, lo llenó de conocimiento, según le dijo Víctor Teodoro al Philadelphia Inquirer.

“Estábamos platicando sobre nuestros sinkers, y él me dijo ‘agarra la pelota de esta forma’ y ve cómo se siente y ve lo que pasa”, comentó Arano en aquella ocasión a mediados de marzo de este año, durante el Spring Training. “El mío no se movía mucho, el suyo sí. Siento que tengo más control sobre ese lanzamiento. Lo practiqué en el bullpen y se mueve, está funcionando bien. Tengo mucha confianza en mí en este momento porque los resultados lo están demostrando. Se siente bien, y se mueve, y ¿sabes qué? que lo voy a lanzar en un juego”.

 

Victor Arano lanza en un juego de pretemporada en marzo de 2017

Victor Arano lanza en un juego de pretemporada en marzo de 2017

El veracruzano alteró su manera de sujetar la esférica para lanzar su sinker ese fin de semana en Tampa después de sostener esa conversación con su paisano Romo y mezclándola con su recta de cuatro costuras y el slider, despachó a los cuatro bateadores a los que se enfrentó aquella ocasión.

Su background nacional

Aunque Arano es nativo de Cosamaloapan, Veracruz, el proceso de su formación en categoría infantil y juvenil se lo debe al vecino estado de Oaxaca, entidad en la que se involucró con el equipo llamado Castores de Roberto ‘Burundanga’ Martínez.

Aunque no debutó en la Liga Mexicana de beisbol, ese talento juvenil fue detectado en un tryout por la organización de los Diablos Rojos del México, quienes lo envolvieron en el proyecto de la Academia Alfredo Harp, ubicada en San Bartolo Coyotepec, Oaxaca, sitio en el que fue pulido y mejorado ese talento que, quizás sea oportuno decirlo, ya llevaba en sus venas por el simple hecho de portar el apellido Arano, cuyos ancestros en los diamantes como su tío Ramón, quien falleció en 2012, y sigue siendo líder histórico en la LMB en victorias, blanqueadas, temporadas jugadas y juegos iniciados. También se unen a la lista de familiares Eloy y Willie, infielder y outfielder, respectivamente.

En México, de manera profesional, solo ha militado para los Yaquis de Ciudad Obregón en la Liga Mexicana del Pacífico en 2014, cuando fue firmado por los Dodgers de Los Ángeles, aunque posteriormente se vería inmerso en un canje que lo llevaría a la organización de los Filis, donde actualmente está escribiendo una historia digna de contarse.

Continue Reading

Mexicanos en Grandes Ligas

Roberto Osuna, el más joven en la historia de Las Mayores en llegar a 100 rescates

Published

on

Roberto Osuna de Toronto, reacciona junto a su receptor Russell Martin

El sinaloense Roberto Osuna entró a los libros de la historia del mejor beisbol del mundo cuando la noche del 10 de abril retiró en orden la novena entrada el juego que su equipo los Toronto Blue Jays ganaron 2-1 a los Orioles de Baltimore. Fue su quinto salvamento de 2018, pero el 100 de su carrera, un hito con el que desbanca a otro grande de la labor de taponero: Francisco Rodríguez, el famoso K-Rod.

Osuna, de apenas 23 años y 62 días de edad, lanzó una perfecta novena entrada ante Baltimore para embolsarse el centésimo rescate de su carrera, superando al venezolano Francisco Rodríguez (24 años y 246 días), quien lo logró en 2006. Además, el mexicano tiene 5-5 en oportunidades de salvamento en la presente temporada y empató también a Billy Koch en la lista histórica de los taponeros de los Azulejos.

El serpentinero mexicano está participando en su cuarta temporada en la Gran Carpa y su primer salvamento lo consiguió el 22 de junio de 2015 ante los Tampa Bay Rays, uno de los equipos ante los que más rescates se ha embolsado, así como los Yanquis de Nueva York y los Boston Red Sox, por obvias razones, por tratarse de sus rivales divisionales.

 

Roberto Osuna festeja con sus compañeros Russell Martin y Curtis Granderson

Roberto Osuna festeja con sus compañeros Russell Martin y Curtis Granderson

 

En lo que se refiere al escalafón nacional en las Mayores, Osuna con sus 100 salvamento ocupa el segundo lugar histórico de salvamentos entre mexicanos, pues el líder absoluto es el coahuilense Joakim Soria (con 206). El tercer lanzador con más rescates es Aurelio López (93), seguido por Isidro ‘Sid’ Monge (56) y el top 5 lo cierra Juan Acevedo (53).

De no ser por el increíble arranque de temporada que están teniendo los Mets de Nueva York, que ha derivado en una gran actuación individual de Jeurys Familia quien se proclama como el actual líder de la MLB en salvamentos, con 6, Osuna estaría encabezando ese departamento, aunque en la Liga Americana sus 5 rescates son la cifra máxima del Joven Circuito.

La cifra de salvamentos para Osuna ha ido al alza en su carrera. En 2015 compiló 20, en 2016 acumuló 36 y en 2017 registró 39 rescates para establecer una marca máxima en su carrera. La pregunta es, ¿en 2018 hasta dónde llegará el talentoso lanzador mexicano?

Continue Reading

Mexicanos en Grandes Ligas

El Toro Valenzuela, a 37 años del inicio de la Fernandomanía

Published

on

Fernando Valenzuela

“Todos piensan que el mejor momento de mi carrera fue el día que derroté a los Yanquis de Nueva York en la Serie Mundial de 1981, pero quiero decirte que están equivocados, mi momento inolvidable fue el día que recibí la oportunidad de abrir mi primer juego en las Grandes Ligas”. Así, categórico y completamente seguro de su respuesta, Fernando Valenzuela respondió a mi pregunta en el Estadio Héctor Espino en la ciudad de Hermosillo, Sonora, en los inicios de la década pasada. Su debut como abridor se dio precisamente el 9 de abril de 1981, hace exactamente 37 años de aquella fecha.

Box Score de la primera apertura de Fernando Valenzuela en 1981

Box Score de la primera apertura de Fernando Valenzuela en 1981

Fernando Valenzuela

Fernando Valenzuela

La Fernandomanía                                                                

Ahí comenzó la incomparable historia como abridor del formidable serpentinero vistiendo el uniforme de los Dodgers de Los Angeles, creando la recordada “Fernandomanía” que cundiera en todos los parques de la Unión Americana, en todo México y en muchas partes del mundo, incluyendo al lejano Japón, donde también se escribieron páginas gloriosas en torno al gran zurdo sonorense.

Fernando había llegado con la etiqueta de “no puede fallar”, debido a su impresionante demostración en la finca de la novena californiana.

Fernando Valenzuela

Fernando Valenzuela

Formidable hallazgo

Nativo de Etchohuaquila, Sonora, un poblado polvoriento ubicado al sur del estado, Valenzuela había sido un descubrimiento de Mike Brito por obra de la casualidad, cuando este acudió a supervisar el trabajo del parador en corto Alí Uzcanga, en un juego de la Liga Central, celebrado en Silao, Guanajuato.

Casa de los padres de Fernando en Etchohuaquila, Sonora

Casa de los padres de Fernando en Etchohuaquila, Sonora

“Cuando vi lanzar a Fernando me olvidé del short stop que iba buscando”, dijo más tarde el famoso buscador cubano. Valenzuela impresionó a Brito al recetar 12 ponches en el encuentro. Eso aconteció en 1978, cuando Fernando era parte del equipo de Guanajuato, donde ganó cinco encuentros y perdió seis, con un minúsculo promedio de efectividad de 2.23, adjudicándose el liderato de ponches con 91.

Campo de beisbol en Etchohuaquila, Sonora

Campo de beisbol en Etchohuaquila, Sonora

Interesa a Dodgers                                                          

El reporte del cubano llamó la atención de la directiva de los Dodgers y Al Campanis, presidente de la organización, viajó a Yucatán al año siguiente para ver en acción al joven serpentinero. Con los Leones ganó 10 y perdió 12, con una excelente efectividad de 2.49 y 141 ponches, siendo el Novato del Año.

Fernando Valenzuela con los Leones de Yucatán

Fernando Valenzuela con los Leones de Yucatán

El equipo de Puebla era dueño de su contrato y los Dodgers comenzaron las negociaciones con Jaime Pérez Avella, presidente de los poblanos. Estos no estaban dispuestos a venderlo, pero le manifestaron a la organización angelina que en caso de decidirse ellos llevaban mano. Finalmente, el seis de julio de 1979 los Dodgers adquirieron su contrato pagando 120 mil dólares, de los cuales 20 mil fueron a la cuenta de Valenzuela.

Novato sensación

El nombre de Fernando había comenzado a sonar con gran intensidad y los Yanquis de Nueva York llegaron a ofrecer hasta 150 mil dólares por el rechoncho pelotero. A finales de 1979 fue enviado a la sucursal de Lodi, en Clase A, actuando en tres juegos con un ganado y dos perdidos, más 1.13 de efectividad, ganándose el ascenso al equipo de San Antonio, Doble A, para la campaña de 1980.

El novato sensación hizo un gran trabajo en la sucursal, finalizando con récord de 13-9, 3.10 en carreras limpias y 162 abanicados, encabezando al circuito.

La portada de Fernando Valenzuela en Sports Illustrated en Etchohuaquila

La portada de Fernando Valenzuela en Sports Illustrated en Etchohuaquila

Al equipo grande                                          

Fernando se ganó el ascenso rápidamente al equipo grande, debutando el 15 de septiembre de 1980. El sonorense tuvo 10 intervenciones, todas ellas como relevista, finalizando con dos ganados y cero perdidos en 18 innings de labor, con cinco bases por bolas, 16 ponches y 0.00 de carreras limpias. El joven lanzador zurdo estaba listo para mejores empresas. Tom LaSorda también lo consideró de esa manera y cuando Jerry Reuss, su mejor carta para abrir la temporada de 1981 se resintió de su brazo de lanzar, el timonel angelino no dudó un instante en darle la esférica y Fernando respondió extraordinariamente sobre el cerrito de lanzadores, derrotando a los Astros de Houston. El sonorense estuvo magistral en el montículo blanqueando al equipo texano por dos carreras a cero, siendo admirado por 50,511 aficionados que se dieron cita en el Dodger Stadium.

Fernando Valenzuela

Fernando Valenzuela

¡Fernando!
Posteriormente eslabonó otras siete victorias y su nombre comenzó a sonar fuertemente en todos los espacios beisboleros, imponiendo una marca para jugadores novatos con varias blanqueadas consecutivas, que para el mes de junio de aquel año inolvidable ya se había escrito un libro en torno a su persona. ¡Fernando!, se llamó la publicación escrita por Micke Littwin, donde narra sus actuaciones increíbles sobre la lomita de lanzadores.

Libro sobre Fernando Valenzuela

Libro sobre Fernando Valenzuela

“El Toro de Etchohuaquila” creó una magia incomparable y su nombre acaparó los reflectores con más intensidad que en la mejor época de figuras legendarias como Pete Rose, Hank Aaron o Nolan Ryan.

Un año increíble
La temporada fue interrumpida por una huelga de jugadores y cuando todo volvió a la normalidad, Fernando siguió con su paso imponente finalizando con 13 victorias y 7 derrotas en 25 partidos. Además fue líder de innings lanzados en la Liga Nacional con 192 y campeón de ponches con 180, logrando un minúsculo promedio de carreras limpias admitidas de 2.48.

Valenzuela fue la sensación del año convirtiéndose en el primer lanzador de la historia en ganar los títulos como mejor Novato del Año al mismo tiempo que el Cy Young, siendo nombrado también el Pitcher del Año y el Jugador del Año por la famosa revista Sporting News.

Fernando Valenzuela

Fernando Valenzuela

Como si eso fuera poco, el gran “Toro de Etchohuaquila” también se hizo acreedor al Bat de Plata debido a su aceptable bateo.

Fernando Valenzuela con el bate de plata

Fernando Valenzuela con el bate de plata

En síntesis, Fernando Valenzuela tuvo una temporada increíble en 1981 jugando para los Dodgers de los Angeles y hoy se cumplen 37 años de haber abierto su primer encuentro, el encuentro que le abriera las puertas de la popularidad y lo convirtiera en un icono del beisbol que hoy seguimos recordando con verdadera nostalgia.

Fernando Valenzuela en el Salón de la Fama

Fernando Valenzuela en el Salón de la Fama

Fernando Valenzuela
y sus logros en 1981

13 ganados 7 perdidos
2.48 de efectividad
Líder de innings lanzados (192)
Líder de ponches (180)
Novato del Año
Ganador del Premio Cy Young
Ganador del Bat de Plata

Pitcher del Año
Jugador del Año

Continue Reading

Mexicanos en Grandes Ligas

Vicente Nava, el primer pelotero de sangre mexicana en las Grandes Ligas

Published

on

Vicente Nava

Casi 50 años antes de que Melo Almada se convirtiera en el primer mexicano en jugar en las Grandes Ligas, jugó Vicente Nava. Hoy, que el revisionismo busca incluir en la historia a peloteros que nacieron en Estados Unidos, pero hijos de padre o madre mexicana, como Adrián González o Jorge Cantú, resalta el caso de Vicente Nava, quien jugó en Grandes Ligas en el siglo 19.

Resolver el acertijo de Vicente Nava ha requerido una larga investigación de varios investigadores en archivos tanto estadounidenses como mexicanos, pues aunque Nava nació en Estados Unidos, su madre era mexicana, y él mismo vivió algunos años en México.

El rastro mexicano de Vincent Nava

El certificado que oficializa el fallecimiento de Vincent Nava, el 15 de junio de 1906, refiere que su ocupación era la de  “pelotero profesional” y que había nacido en San Francisco, California. Aunque en el documento queda registrado que se desconoce el nombre de su madre, sí se especifica que ella había nacido en México. Fallecía el primer pelotero de ascendencia mexicana que llegó a las Grandes Ligas.

Entender su historia es librar un laberinto. Cambió de nombre tres veces, y seguirle el rastro ha requerido de una serie de investigaciones genealógicas para descifrar parentescos, edades y migraciones.

El primer registro que tenemos de Nava se encuentra en el censo de 1860 de Estados Unidos, donde un pequeño de 3 meses de nombre Vicente Simental, a quien se registra como nacido en California, vive en el Distrito 2 de San Francisco. Vive junto con su hermano Octaviano, de 4 años, nacido también en California, y con su madre, Josefa Simental de 30, nacida en México. El mismo censo reporta que en el domicilio contiguo vive Gregoria Nava, de 60 años, también nacida en México. Del padre biológico de Vicente y Octaviano no hay rastros. Es por eso que los pequeños usan el apellido de su madre.

La nacionalidad mexicana de María Josefa Juliana Simental, la madre del futuro pelotero, se confirma en su fe de bautismo. Doña Josefa fue bautizada el 10 de enero de 1837 en San Francisco del Mezquital, Durango. Y en el mismo documento se registra que, como su madre, aparece María Gregoria Nava, la misma persona que años después aparecerá en el censo estadounidense de 1860 viviendo en el domicilio vecino a donde el pequeño Vicente residía con su madre. Este es un dato crucial en la historia, pues Vicente debutará en las Grandes Ligas portando el apellido de su abuela materna.

El hecho de que en el censo de 1860, el pequeño Octaviano tenga 4 años y aparezca registrado como nacido en California, nos indica que Josefa y su madre habían emigrado a Estados Unidos, a más tardar, en 1856.

Pero luego, el rastro documental nos dice que la familia Simental regresa a México, con el pequeño Vicente incluído, Octaviano y la abuela, doña Gregoria. Tras su regreso, es en Sinaloa, muy probablemente en Mazatlán, donde Josefa Simental se casa el 22 de junio de 1863, según los archivos parroquiales, con un inglés que se registra como Guillermo Gaven. En el documento aparece nuevamente Gregoria Nava como la madre de la novia.

En realidad, el apellido del novio no era Gaven, sino Irwin, según diversos documentos posteriores, pero la caligrafía no fue bien interpretada del antiguo manuscrito sinaloense a la hora de catalogarlo por los archivistas. Guillermo, o William Irwin, adopta a los dos hijos que ya tenía Josefa, los pequeños Octaviano y Vicente. Y en su estancia en México, procrean dos hijos más, Guillermo y Juan. Del pequeño Juan José Irwin, se ha podido encontrar su fe de bautismo mexicana, en la que recibe el sacramento el 3 de octubre de 1865 en Tepic, Nayarit.

El censo estadounidense de 1870 confirma lo anterior, pues registra a Octaviano y a Vicente, de 12 y 11 años respectivamente, ya con el apellido Irwin, y los refiere como nacidos en California. Pero ese mismo censo reporta también a los otros dos hijos, Guillermo y Juan, de 8 y 5 años, quienes aparecen como nacidos en México. Además de Guillermo y Juan, en el censo de 1870 ya aparecen dos hijos más, Samuel, de 2 años y Abraham de 6 meses, pero ambos nacidos en California. En total, son ya 6 hijos viviendo con el matrimonio de William y Josefa, pero sus edades y lugares de nacimiento nos dan indicios de las migraciones frecuentes del pequeño Vicente.

En resumen, Josefa emigra a California a más tardar en 1856, donde procrea a Vicente y a Octaviano. Luego, Josefa y sus dos hijos regresan a México, donde en 1863 se casa con William Irwin. En México procrean a Guillermo y Juan, y regresan a California, donde procrean dos hijos más. En el censo de 1870 el pequeño Samuel aparece con 2 años y nacido en California, lo que nos indica que para 1868, cuando nació Samuel, ya estaban de regreso en Estados Unidos. Es decir, que Vicente vive en México entre 1863 y 1868, antes de volver a California, donde había nacido.

A partir de 1876, comienzan a surgir registros de Vicente jugando beisbol profesional en California, pero lo hace como Vicente Irwin, es decir, portando el apellido de su padrastro, y utiliza también el apodo de Sandy. Es su primer cambio de apellido, pues deja de usar el apellido de su madre, Simental, y adopta el Irwin de su padrastro.

En 1879, vendría el segundo cambio de apellido. Y la razón de esto parece ser el fallecimiento de Josefa. El 4 de enero de 1879, el diario San Francisco Morning Call reportó su deceso, y el obituario refiere que era la “amorosa esposa de William Irwin, y nativa del estado de Durango, México”.

En el censo de 1880, ni Vicente ni Octaviano, que para entonces tendrían 20 y 24 años respectivamente, aparecen ya viviendo con su padrastro William. En el domicilio solo viven con su padre los hijos que él mismo procreó con Josefa. Guillermo y Juan, que habían nacido en México, y que en el censo de 1870 aparecían castellanizados, ya aparecen como William y John en el censo de 1880 y como nacidos en California. Es decir, pareciera que tras el fallecimiento de Josefa en 1879, Vicente y Octaviano, los hijos fuera del matrimonio con William, habían quedado a su propia suerte. En el censo de 1880 parecería también que se intentó borrar todo vínculo con México y solo quedó anotado que eran hijos de madre mexicana. En ese mismo censo no hay rastros de Vicente, ni de Octaviano, ni de su abuela Gregoria.

En la mayoría de los documentos oficiales antes de 1880, el nombre aparece en su forma original, castellanizado como Vicente. De 1880 en adelante, aparece como Vincent. Es por esos años que llega también el segundo cambio en el apellido. Tras la aparente ruptura con su padrastro, adoptaría el apellido de su abuela materna Gregoria, para llamarse Vincent Nava.



El “español” Vincent Nava

El invierno de 1881 fue clave en la historia de Vincent. El receptor fue visto en California por John Montgomery Ward y Jerry Denny, jugadores de los Providence Grays de la Liga Nacional, mientras jugaban allá, y se quedaron impresionados con el joven México-americano. Vincent, que aún utilizaba el apellido Irwin, tenía la reputación de ser un buen receptor de pitcheos rápidos, justamente en unos años en que se habían implementado cambios en las reglas que le permitían a los lanzadores imprimir mayor velocidad a sus envíos.

En 1878, por ejemplo, se implementó la regla de que a los lanzadores se les permitía tirar desde la altura máxima de la cintura, lo que permitió imprimir mayor fuerza que antes a sus envíos, pues los lanzadores comenzaron a tirar lo que hoy llamamos pelota submarina o tirar de lado; antes, solo se les permitía hacerlo desde la cadera. Esos cambios le dieron mayor valor a los receptores que eran solventes para recibir lanzamientos fuertes, como era el caso de Vincent.

Las pocas imágenes que sobreviven de este pionero México-americano en Grandes Ligas, dan cuenta de un aspecto racial netamente mexicano. Piel morena, cejas pobladas, ojos grandes, mirada intensa, bigote abultado y complexión robusta. Su cabello lo alisaba peinándolo hacia un lado. Además, Vincent había sido criado en sus primeros tres años de vida en un hogar donde su madre y su abuela eran mexicanas, con poco tiempo viviendo en Estados Unidos, y seguramente no dominaban el inglés. Si a esto sumamos que Vincent vivió en México, entre los tres y los ocho años de edad, su manejo del inglés igualmente debió ser básico y accidentado.

El talento de Vincent como receptor, ciertamente cautivaba a los jugadores de Grandes Ligas que lo habían visto en California, pero su aspecto y su perfil cultural preocupaban. Desde 1867 se había especificado en las primeras ligas organizadas que no se permitirían equipos “compuestos por una o más personas de color”. Pero el caso de Vincent confundía. Su cabello no era rizado como el de las personas de raza negra, y además hablaba español.

Por lo tanto, en las cartas que esos jugadores mandaban a su equipo recomendando la firma de Vincent, especificaban que el receptor “era español”. Esta era la forma en que los primeros peloteros latinoamericanos en el beisbol de Estados Unidos evadieron la barrera del color. Se les atribuía una ascendencia española que justificaba su exuberancia. Es decir, su ascendencia era española y europea, no africana.

Sin embargo, el asunto de la firma de Vincent para las Grandes Ligas no fue sencillo. El consejo de administración de los Providence Grays tuvo que deliberar el tema a comienzos de 1882, y consideraron que era una firma “cuestionable”, pues les preocupaba cómo podrían tomar los otros equipos de la Liga Nacional la firma de “un español” como Vincent. Pero al final se decidió que la firma de ese “español”, por su exuberancia, podría ser una “sólida carta publicitaria”, y aceptaron firmarlo.

Y ya como Vincent Nava, el primer pelotero de ascendencia mexicana llegó a las Grandes Ligas. No era el primer latinoamericano, pues desde 1871 el cubano Esteban Bellán ya lo había hecho, y también para su firma, se tuvo que utilizar el argumento de que el cubano tenía ascendencia española y no africana.

El académico Adrián Burgos Jr., en su libro Playing America’s Game: Baseball, Latinos, and the Color Line, enfatiza la importancia de Vicente Nava a las Grandes Ligas:

“Una figura olvidada en la historia de las razas en el juego estadounidense, la participación de Vincent Nava como un jugador ‘español’  en las Grandes Ligas entre 1882 y 1886 ilustra el espectro completo de la línea del color. En el esquema racial del beisbol, él fue el primer jugador de raza ‘café’. Su presencia motivó la adopción de categorías etnoraciales para explicarle al público del beisbol las diferencias que él personificaba”.

Es decir, había que demostrar y explicar que Vincent Nava no era blanco, pero tampoco negro. Era café. Mismo argumento que se tuvo que utilizar casi 70 años después, cuando Beto Ávila, moreno de cabello rizado, fue firmado por los Indios de Cleveland en 1948, apenas un año después de que cayera la barrera del color, y cuando seguían existiendo reservas para firmar jugadores de raza negra.

La ascendencia mexicana de Vincent Nava nunca fue mencionada. Los reportes en la prensa lo calificaban como el “español”, y el equipo sacaba provecho a esa exuberancia que llamaba la atención de los aficionados.

“La utilización que se hizo de su etnicidad”, explica Adrián Burgos, “le generó a Nava un estatus que sobrepasó lo que su desempeño sobre el campo pudo haberle generado”.



Nava en Grandes Ligas

Vincent Nava debutó en las Grandes Ligas el 5 de mayo de 1882, recibiendo los lanzamientos de uno de los más grandes lanzadores del siglo 19, Old Hoss Radbourn. Con el bate se fue de 6-3 con un doblete y 2 carreras anotadas. Nava cautivaba porque a veces recibía sin careta, y jugaba con lesiones. Era aguerrido y comprometido.

Vicente Nava con los Providence Grays en 1882

Vicente Nava con los Providence Grays en 1882, sentado en el suelo al centro

La habilidad defensiva de Nava era evidente, pero sus problemas con el bat comenzaron a ser cada vez más notorios. En 1882 bateó .206, en 1883 .240 y en 1884 bateó .095. En ese mismo 1884 recibió 27 juegos en el año en que su lanzador Old Hoss Radbourn ganó 59 juegos, que sigue siendo el récord de más juegos ganados en una temporada en toda la historia de las Grandes Ligas.

En 1884, el equipo de Vincent Nava, los Providence Grays, ganaron el campeonato. Ese fue el primer año en que se jugó una Serie Mundial, donde se enfrentaban los ganadores de las dos ligas más fuertes que existían en Estados Unidos, la Liga Nacional y la American Association. Ese primer año, Providence venció a los Metropolitans de Nueva York, aunque Vincent Nava no jugó en la Serie Mundial, pues había sido dado de baja en septiembre.

Vicente Nava con los Providence Grays en 1884

Vicente Nava con los Providence Grays en 1884, sentado al centro

Para 1885, Nava encontraría trabajo con los Orioles de Baltimore de la otra liga importante en Estados Unidos, la American Association. Nuevamente, eran las virtudes defensivas de Nava lo que le valió una nueva oportunidad en el beisbol profesional, aunque solo jugaría 8 partidos y nuevamente sería dado de baja.

Nava no regresó a su natal California. Se quedó en Baltimore hasta su muerte en 1906. En 1886, los Orioles le dieron una última oportunidad para jugar en dos partidos cuando estaban en necesidad de un receptor. Esos fueron los dos últimos partidos de Nava en las Grandes Ligas, cuando ya tenía 36 años.

Vicente Nava con los Orioles de Baltimore en 1885

Vicente Nava con los Orioles de Baltimore en 1885, sentado a la izquierda

Las complejidades en la raza de Vicente Nava, literalmente, lo persiguieron hasta la tumba. En su certificado de defunción lo registran como una persona de raza blanca, soltero, nacido en San Francisco, California. Su profesión es referida como “pelotero profesional”.

A pesar de que en el certificado lo ponen como raza “blanca”, lo entierran en el cementerio Trinity, un panteón donde se enterraba exclusivamente a personas que no eran de raza blanca.



Un color de piel indefinido

El caso de Vincent Nava es curioso. En una época en que el color de piel lo definía todo, nunca se pudo definir el color de piel de Vincent Nava. A lo largo de la historia se le refirió, según el artículo biográfico de Brian McKenna, como “español, cubano, indio, italiano, portugués, negro o mulato”. Nunca como mexicano.

Incluso, Vicente Nava llegó a ser víctima de un recurso que la prensa estadounidense a menudo utilizaba para ilustrar por escrito a sus lectores, y hasta mofarse, de las diferencias culturales de un pelotero. Citaban declaraciones, o describían acciones de ese pelotero, exagerando la pronunciación y escribiendo tal como sonaban esas exageraciones. Por ejemplo: “Hi, Senor! quito offi il firsto basilo et makadagio towardso secundo basilo likio hellio! (Hi, Senor! Quit off first base and make a dash towards second base like hell!”

Pese a su color de piel y a su ascendencia mexicana, Vicente Nava jugó en las Grandes Ligas, pero su aceptación parece que nunca fue completa. Al parecer, siempre existió la sospecha de que más que un español, en realidad era un negro haciéndose pasar por blanco. La genealogía prueba su ascendencia y su relación con México, información que en esos años no estaba a la mano.

Las tres fotografías que se han podido encontrar de Vincent Nava con sus equipos dicen más que mil palabras. En las tres imágenes, Nava parece solo, aislado. En la imagen de 1885 con los Orioles, Nava se sienta en un costado, solo, y su cuerpo está recargado hacia el lado contrario que el resto de sus compañeros, rompe con la orientación visual de todo el equipo. En la imagen de 1882, nuevamente sentado, parece esconderse tímidamente detrás de las rodillas de los compañeros que ocupan las sillas. Siempre solo, mientras sus compañeros se tocan los hombros en gesto solidario. Parece la actitud corporal de un hombre que se siente de menor jerarquía que los demás, o a quien han hecho sentir así.

La historia ha sido celosa para revelar los secretos de Vicente Nava. Sus migraciones, sus cambios de nombre, sus tragedias familiares han significado un laberinto que por años nos ha confundido a los investigadores. Pero finalmente, cada pieza ha encontrado su lugar: Vicente Nava es el primer pelotero de ascendencia mexicana en llegar a las Grandes Ligas.

Continue Reading

Mexicanos en Grandes Ligas

Los 8 mexicanos que han pegado tres jonrones en un juego en Grandes Ligas

Published

on

Christian Villanueva

El jalisciense Christian Villanueva pegó tres cuadrangulares la noche del martes para hacer historia y convertirse en el cuarto nativo mexicano en conseguir una gesta así.

Sin embargo, a la hora de contabilizar mexicanos, usualmente se incluye a Adrián González, quien no nació en el país, pero que es considerado mexicano de nacimiento por derecho constitucional, pues sus padres sí nacieron en territorio nacional.

Si consideramos a Adrián González, entonces también debemos considerar a otros tres peloteros que también llegaron a pegar tres jonrones en un juego y que, al igual que Adrián, también son hijos de padre o madre mexicanos, y por lo mismo, también son mexicanos por derecho constitucional.

Y no sería de extrañarse que en la historia pudiera haber otro jugador mexicano no nacido en el territorio mexicano que haya también conseguido esta hazaña.

1. Christian Villanueva

Apenas en su segundo partido jugado en la temporada 2018, el tapatío Christian Villanueva se destapó con 3 jonrones en un mismo partido. Los Padres de San Diego recibían a los Rockies de Colorado, y la hazaña de Christian lleva la dificultad adicional de hacerlo en el Petco Park, uno de los parques más difíciles para batear.

Villanueva se fue de 3-3, con sus 3 jonrones y 5 producidas. Según ESPN, el primer y segundo jonrón de Villanueva, ambos al jardín izquierdo, fueron de 403 y 404 pies, respectivamente, mientras que el tercero fue de 391 pies.





2. Anthony Rendón

El padre de Anthony, René, nació en Tzintzuntzan, Michoacán y fue llevado por su familia a Estados Unidos cuando tenía dos años de edad. Por lo tanto, Anthony es hijo de padre mexicano, y la constitución mexicana lo reconoce como mexicano por nacimiento.

El 30 de abril de 2017, Rendón se fue de 6-6 en una tarde espectacular. Pegó sus 3 jonrones, pero además pegó un doblete, y remolcó 10 carreras, la cifra máxima para un mexicano en la historia de las Grandes Ligas.

3. Adrián González

Adrián González, otro mexicano nacido en Estados Unidos, pero cuyos padres nacieron en México, lo hizo en dos ocasiones.

La primera fue el 8 de abril de 2015, y los Dodgers recibían la visita de los Padres de San Diego. Adrián, que jugaba para los Dodgers, tuvo una tarde de 4 hits en 4 turnos, con 1 sencillo y 3 jonrones. En total, “El Titán” remolcó 4 carreras.

El 22 de agosto de 2016, los Dodgers jugaban en casa de los Rojos de Cincinnati, y Adrián se despachó con una tarde de 3 hits en 6 turnos, y los 3 hits fueron cuadrangulares. Esa tarde, Adrián González remolcó 8 carreras en total.

4. Khris Davis

Otro caso más de un mexicano nacido fuera del territorio nacional. La madre de Khris Davis, Sonia Alarcón, nació en Ensenada, México. Incluso, Khris llegó a estar confirmado para representar a México en el Clásico Mundial de Beisbol de 2017, sin embargo declinó su participación de última hora para concentrarse en la pretemporada con los Atléticos de Oakland.

El 17 de mayo de 2016, Khris Davis se fue de 5-3 con 3 jonrones y 6 carreras producidas. El último de sus 3 jonrones fue con las bases llenas para dejar en el terreno a los Rangers de Texas.





5. Nomar Garciaparra

El padre de Nomar Garciaparra nació en Guadalajara, México, lo que lo vuelve elegible para esta lista. Garciaparra hizo en dos ocasiones la hazaña de pegar tres cuadrangulares en un mismo partido.

La primera fue el 10 de mayo de 1999 jugando para los Medias Rojas y recibiendo a los Marineros de Seattle. Aquel día, Nomar se fue de 4-3 con 3 jonrones y 10 carreras empujadas, lo que lo pone a la par de Rendón como el mexicano con más producidas en un día. Lo más notable es que 2 de los jonrones de Garciaparra fueron con las bases llenas.

La segunda vez que Garciaparra se despachó con 3 jonrones en un mismo juego fue el 23 de julio de 2002, justamente celebrando un cumpleaños. Las aún Mantarrayas de Tampa visitaban el Fenway Park y se llevaron una tremenda paliza de 22 a 4. Nomar se fue de 5-3 con 3 jonrones y 8 carreras producidas.

6. Erubiel Durazo

Hasta antes de Christian Villanueva, Erubiel Durazo era el nativo mexicano que más recientemente había bateado 3 jonrones en un partido. El de Hermosillo, Sonora, lo hizo dos veces en su carrera.

La primera fue el 17 de mayo de 2003, con Durazo jugando para los Diamantes de Arizona recibiendo a los Phillies. Ese día, Durazo se fue de 5-4 con 3 jonrones y 1 doblete. En total, remolcó 9 carreras, la cifra más alta para un nativo mexicano en la historia de las Grandes Ligas.

La segunda ocasión que Erubiel Durazo pegó 3 jonrones en un juego fue el 18 de agosto de 2005 ya jugando para los Atléticos de Oakland y visitando a los Orioles de Baltimore. Conectó de 4-4, con 3 jonrones y 1 sencillo, y remolcó 5 carreras.





7. Vinny Castilla

El máximo jonronero mexicano en la historia de las Grandes Ligas, el oaxaqueño Vinicio Castilla, también lo hizo en dos ocasiones.

La primera fue el 5 de junio de 1999, cuando los Rockies de Colorado derrotaron en casa 12 a 11 a los Cerveceros de Milwaukee. Vinny pegó de 5-4, con 3 jonrones y 1 sencillo. En total, Castilla remolcó 5 carreras.

Y la segunda fue el 28 de julio de 2002, ya jugando para los Astros de Houson y visitando a los Piratas de Pittsburgh. El oaxaqueño se fue de 5-3, y los 3 imparables fueron cuadrangulares. Remolcó 5 carreras.

8. Beto Ávila

El veracruzano fue el primer mexicano en lograr la hazaña de conectar 3 jonrones en un partido en Grandes Ligas. Lo hizo el 20 de junio de 1951, la primera temporada que jugó como titular con los Indios de Cleveland. Esa tarde los Indios visitaron a los Medias Rojas en el Fenway Park.

Ávila se fue de 6-5, y además de sus 3 jonrones, también pegó un doblete y un sencillo. Remolcó 4 carreras. Lo curioso fue que el tercer jonrón fue dentro del campo. Así que ese día, Ávila no solo demostró poder, sino también velocidad.

Continue Reading

Lo más caballón