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Operación México: El escape de Yasiel Puig de Cuba y su paso por los Diablos

Yasiel Puig en el Foro Sol de Mexico

En 2012, Yasiel Puig finalmente pudo escapar de Cuba para perseguir el sueño de llegar a las Grandes Ligas. Acumulaba ya bastante frustración tras varios intentos por escapar de la isla. Ese mismo año, Yasiel llegaría a México, al Foro Sol y a entrenar con los Diablos Rojos del México. Todo ello, de cara a una exhibición que daría frente a varios agentes de Grandes Ligas que buscaban firmar al prospecto de 21 años.

Fueron numerosas las veces que Yasiel Puig intentó escapar de Cuba para perseguir el sueño de ser un beisbolista de Grandes Ligas. Cuando por fin pudo lograrlo, la turbulencia de Yasiel Puig en México apenas iniciaba. Una historia que también tuvo un paso por el Foro Sol, donde el cubano entrenó con los Diablos Rojos del México

Iván Terrazas, el actual capitán de los Diablos, estuvo presente en aquellos entrenamientos que realizó Yasiel Puig, y habló con CUARTO BAT sobre lo que vio de aquel joven cubano que llegaría como un huracán a los Dodgers un año después.

“A él (Yasiel Puig) lo conocimos en el Foro Sol”, recuerda Terrazas. “Estaba con unos agentes suyos, personas que estaban arreglando lo de su firma y lo del scouting. Ahí fue cuando lo vimos, y nos dimos cuenta que tenía un físico bastante bueno para todos los visores”.

Yasiel Puig entrena en el Foro Sol
Yasiel Puig entrena en el Foro Sol

Terrazas recuerda que el primer día de prácticas de Yasiel Puig en México no fue algo digno de presumir.

“El primer día estuvo ahí practicando y haciendo sus pruebas ante unos 20 o 25 scouts”, asegura Iván. “Estábamos viendo y nos dimos cuenta de que estaba haciendo una práctica muy mala. Tú sabes bien que el Foro Sol es un parque donde todos nos dábamos vuelo en las prácticas de bateo; es un parque en el que podías pegar jonrones y lucirte, pero él no pegó ni uno. Tiraba mal a las bases, tenía mala mecánica para lanzar”.

El segundo día de exhibición fue mejor para Yasiel Puig, según el recuerdo de Iván Terrazas.

“Al día siguiente él ya hizo las cosas mucho mejor”, asegura Terrazas. “Estaba bateando bien, y haciendo las cosas bien. Al pasar el tiempo hemos pensado y analizando la situación, él tal vez estaba bluffeando. Quizás ya había algún tipo de meneo con los scouts y no querían demostrar tanto; o ya tenían algo apalabrado con los Dodgers, no sé”.

Algo de lo que más recuerda Iván Terrazas sobre aquel Yasiel Puig del Foro Sol, es la personalidad del cubano, que era muy distante a la excentricidad que demostraría en Grandes Ligas.

“Pude platicar con él y Yasiel era una persona muy retraída”, recuerda Iván. “No hablaba mucho con nosotros, creo que no lo dejaban, pero platicamos un poco. Del Yasiel que nosotros vimos, todo tímido y respetuoso, ha cambiado enormidades. Ya lo hemos visto, a veces haciendo payasadas. Como decimos nosotros, ‘perreando’ y gozando al equipo contrario y haciendo cositas que a veces no van”.

Yasiel Puig entrenando en México
Yasiel Puig entrenando en México

El escape

La travesía para llegar al Foro Sol fue como de película de suspenso. En junio de 2012, salió de Cienfuegos, en la costa sur de la isla, muy cerca de su tierra natal. Por tierra se dirigió a Matanzas, ciudad a 144 kilómetros de la costa de Florida.

En aquella expedición viajaba con otras personas, todas y a su manera, buscando cumplir sus propios sueños: una actriz de cabaret, un boxeador, y un santero, quien bendijo la aventura con un poco de ron y sangre de gallina.

Esta vez, la travesía no apuntó al norte, Miami; no, fue hacia al oeste y al sur, rumbo a la Península de Yucatán, y hacia Isla Mujeres, en Quintana Roo. Esta se convirtió por años en una ruta frecuente y predilecta por parte de los traficantes de personas, pues los mafiosos se hacían cargo de que los exiliados cubanos pudieran poner pie en otro país.

Cuando se trata de un prospecto de Grandes Ligas que puede dejar grandes ganancias, las ‘atenciones y el cuidado’ van acorde con el botín que se espera. El personal que trasladaba de Cuba a México a Puig y a sus acompañantes formaban parte de un círculo de traficantes de personas, que también tenían la ‘versatilidad’ de dedicarse a otros ‘negocios’ como compra-venta de yates o incluso, el narcotráfico.

Conexión en México

Las reglas de Major League Baseball alientan a esos traficantes a operar de acuerdo con dichos lineamientos, pues antes de que un jugador cubano pueda firmar un grueso contrato en la Gran Carpa, debe convertirse en un ‘agente libre’. Para eso, se necesita establecer residencia en un tercer país, en este caso, México, donde Los Zetas le permiten a los contrabandistas de personas establecer su base en Isla Mujeres, a cambio de pagar una renta o comisión. En el traslado de Puig y sus acompañantes, se esperaba que hubiera dinero, y bastante.

De acuerdo con Los Angeles Magazine, Puig y sus acompañantes festejaron con una cerveza Dos Equis, mientras en el televisor de una habitación de hotel de medio pelo se oía una telenovela mexicana de fondo. Pero la celebración rápido llegó a su fin.

El trabajo estaba hecho, los desertores ya estaban en territorio nacional, sortearon a la autoridad cubana, los arrecifes de coral y demás obstáculos. La siguiente pregunta era: ¿dónde está el dinero?

De acuerdo con declaraciones juradas en una corte estadounidense, su conexión en Miami era Raúl Pacheco, un tipo que trabajaba reparando aires acondicionados pero que se hallaba en libertad bajo palabra por intento de robo y posesión de identificaciones falsas.

Pacheco había acordado pagarle 250 mil dólares a los traficantes por sacar al pelotero de su país; a su vez, Pacheco esperaba que se le pagara el 20 por ciento del primer contrato que firmara Puig en Estados Uidos.

Este esquema no era nuevo. Así llegaron otras estrellas cubanas del beisbol a las grandes vitrinas de las Ligas Mayores a ganar fortunas en el beisbol estadounidense. Así que a pesar de que haya jugadores extremadamente talentosos como el mismo Puig, no había un traslado humanitario o altruista que lo llevara directo a Dodger Stadium.

Los traficantes buscaron afanosamente a Pacheco para que se hiciera cargo del pago prometido, y cada vez que las llamadas no eran atendidas, la cuota por haber sacado de Cuba a Puig aumentaba 15 o 20 mil dólares. Los días pasaban eternos, se hacían interminables; las llamadas subían de tono, pero el beisbolista y sus compañeros de excursión estaban hacinados en un cuarto de hotel. De pronto, pasaron a ser de desertores a estar en cautiverio.

El escape de Yasiel Puig
El escape de Yasiel Puig

“Si no pagan, le daremos un machetazo a Yasiel”

De acuerdo con las palabras a Los Angeles Magazine, de uno de los acompañantes de Puig, el boxeador Yunior Despaigne, “si no recibían el dinero le iban a dar un machetazo a Yasiel, para cortarle un brazo, un dedo, o lo que fuera, para que nunca más volviera a jugar beisbol. No sé si puedas decir que estábamos raptados, porque fuimos ahí voluntariamente, pero tampoco teníamos la libertad de irnos”.

Un sujeto con el alias de El Rubio, junto con Jaime Torres, un abogado puertorriqueño, fueron quienes se encargaron del rescate de Puig en Isla Mujeres, de acuerdo a un reportaje para ESPN The Magazine. Esos mismos personajes se encargaron de llevarlo a la Ciudad de México, en lo que se tramitaba su residencia permanente en Estados Unidos, una formalidad necesaria para que pudiera poner su rúbrica en un contrato con algún club de las Mayores.

Parte del trabajo de esas personas, fue también el de atraer la atención de buscadores de talento reconocido en MLB como Mike Brito, Logan White y Paul Fryer, con quienes pudieron negociar al pelotero a la organización de los Dodgers de Los Ángeles. Con Roberto Mansur, entonces presidente de los Diablos, coordinaron para que Yasiel Puig pudiera entrenar con el equipo mexicano en el Foro Sol y poder hacer la demostración para los scouts de Grandes Ligas.

La sospechosa documentación mexicana

El siguiente paso era tramitar documentación oficial mexicana para poder comprobar residencia en un tercer país y ser eligible, según el reglamento de Grandes Ligas.

Para obtener la residencia permanente en México, Puig debía comprobar que había vivido en México por cuatro años, que tenía conexiones familiares, o bien, que había razones humanitarias o políticas que justificaran el trámite.

El trámite fue acelerado de forma, por decir lo menos, sospechosa. Puig habría llegado a México en mayo de 2012, y unos días después, ya había recibido su documentación en orden.

De acuerdo a la revista Proceso, en 2012, cuando Puig buscaba obtener la residencia permanente en nuestro país, Salvador Beltrán del Río estaba a cargo del Instituto Nacional de Migración, y el medio le solicitó a dicho organismo una explicación de cómo el pelotero cubano obtuvo la documentación para que que fuera contratado, aunque la información les fue negada, aduciendo que se trataba de “datos personales”. 

El semanario añadió que, citando al periódico Reforma, “en diciembre de 2012, el entonces director jurídico general del INM, José Antonio Musi, reconoció que la corrupción entre servidores públicos de esa dependencia –algunos vinculados con redes internacionales de delincuencia organizada– era uno de los principales problemas que enfrentaba y que, aquel año, 500 empleados fueron despedidos por no acreditar los exámenes de control y confianza”.“La gente que está involucrada en esto (lo hace) porque es la segunda actividad ilícita más lucrativa a nivel mundial después del narcotráfico; entonces, se están tocando intereses de bandas muy poderosas”, le dijo Musi al rotativo aquel año, y agregó que la crisis por la que atraviesa el INM es consecuencia de las grandes cargas de trabajo y los bajos salarios.

Un primer año meteórico con los Dodgers

La intensidad de la historia de Yasiel Puig no terminó con su escape de Cuba y su llegada a México.

El sueño del cubano se cristalizó cuando los Dodgers lo firmaron en junio de 2012 por siete años y 42 millones de dólares. Un año después, tras un paso meteórico por sucursales de los Dodgers, debutó en Grandes Ligas con una primera temporada espectacular en que bateó .319 con 19 jonrones y 42 remolcadas en apenas 104 partidos.

Desde que Puig debutó en las Mayores, en junio de 2013, se ha convertido en una de las historias más fascinantes en el beisbol profesional. Su desenfrenada manera de ser, ajustándose perfectamente al apodo que le dieron en su natal poblado de Elpidio Gómez, ‘cabeza loca’, en un deporte de códigos, rutinas, de tradiciones, y derivando en un par de detenciones por manejar a exceso de velocidad, le dan contorno a quien fuera candidato a Novato del Año de la Liga Nacional ese año.

Como le llamara en 2013 el New York Post, ‘el hombre internacional del misterio en LA’, Yasiel nunca ha hablando públicamente de su vida hasta antes de tomar su primer turno, el 3 de junio de 2013 ante los Padres de San Diego en Dodger Stadium.

Pero habiendo nacido en un lugar del interior rural de Cuba como ese poblado de apenas 3 mil habitantes, donde se crió Yasiel, en medio de ingenios de azúcar de caña, calor abrasador y un inevitable sentido de tedio, pobreza y hartazgo, sabía que era necesario correr un gran riesgo para darle la vuelta a esa desventajosa situación que la vida le puso. Como ha dicho tantas veces Yasiel, “yo nací para jugar beisbol”, y, ¿cómo negárselo? Hay que ver cuán lejos ha llegado.

Sin embargo, no fue una decisión fácil, y como le dijo Alexander Guerrero a Los Angeles Magazine, también un otrora desertor cubano y quien, tras tres intentos fallidos de escapar, lo hizo y firmó un pacto de 28 mdd en las Mayores, “tienes miedo de dejar a la familia, tienes miedo de no triunfar aqui, tienes miedo de… no sé, es un paso muy difícil de dar. En cuanto te montes en una lancha de esas, no sabes quién es quién y cómo va a reaccionar esa gente, ni qué va a pasar en el mar”.

Israel Germán

Written by Israel Germán

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