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Jugar de jueves a domingo: La siguiente fase del plan reformador en LMB

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Javier Salinas, presidente de la Liga Mexicana de Beisbol

El tema está sobre la mesa. Ya no ocurrirá para esta temporada, pero fue parte del plan de trabajo que presentó Javier Salinas cuando llegó a la liga. Es una propuesta que se ha retomado en semanas recientes, y que se estará evaluando a mediano plazo en las asambleas próximas durante la temporada. La propuesta es que la Liga Mexicana de Beisbol solo se juegue de jueves a domingo.

La primera propuesta, que terminó en locura

La propuesta no es nueva. Data de mucho antes de que llegara Salinas. A finales de 2013 se había planteado al seno de la liga e incluso llegó a ser tema extraoficial de asamblea de presidentes, primero a finales de noviembre, en una asamblea celebrada en Cancún, y luego otra vez a inicios de diciembre, durante las reuniones invernales de Orlando, Florida. El 9 de diciembre de aquel año, en Orlando, la asamblea discutió la idea, que fue propuesta por Rafael Moreno Valle, entonces presidente de Pericos de Puebla, de que solo se jugaran cinco partidos al final de cada semana. Es decir, de jueves a sábado con juegos sencillos, y luego terminar con un doble juego cada domingo. Esto, en lugar de los seis partidos que actialmente se juegan de martes a domingo.

En su momento, según lo dicho por algunos de los directivos presentes en aquella asamblea, la propuesta fue discutida hasta con risas. Muchos la consideraron una locura, y fue desechada.

CUARTO BAT habló con uno de los dueños de equipos sobre lo que ocurrió en aquellas asambleas. Este propietario nos solicitó que no se publicara su nombre. Nosotros queriamos conocer con más detalle como fue aquella propuesta y cómo fue recibida por el resto de los dueños.

“En diciembre (de 2013)”, recuerda el directivo. “Estábamos en Orlando. Moreno Valle nos invitó a cenar para proponernos la idea, solo a los dueños y presidentes, a ningún gerente. Ya estando ahí, no faltó quien dijera en corto, ‘está loco este cabrón, ¿cómo se le ocurre?’. Los más viejos, como Roberto Mansur, Chito Rodríguez, Pepe Maiz, Vicente Pérez Avellá, casi todos ellos estaban en contra. Incluso, yo estaba platicando con Mansur, Chito y Pepe, echando la copa antes de una reunión, y ellos me preguntaron que cómo veía. Y les dije que yo veía beneficios, como que el jugador se desgastaba menos, y otras cosas. A ellos no les gustaba para nada la idea. Al final, ni se metió a votación porque no estaba en el orden del día. Y ahí quedó, como plática, realmente”.

Otra de las razones por las que la propuesta fue desestimada es porque Rafael Moreno Valle ya estaba intentando vender a los Pericos. El siguiente año, a mitad de la temporada de 2014, entraría Gerardo Benavides a hacerse cargo de la operación en Puebla.

“Además ya andaba él (Moreno Valle) también vendiendo el equipo”, recuerda este directivo. “En 2014 todavía lo operó él, pero ya detrás de él, estuvo Gerardo Benavides más de la mitad de la temporada. Esa fue otra de las cosas por las que no se le dio importancia, porque como ya andaba vendiendo el equipo, decíamos ¿para qué anda metiendo propuestas?”

Al final, en esos meses tampoco hubo un análisis real y sustentado de los beneficios económicos de jugar solo de jueves a domingo. Moreno Valle le decía a los demás dueños, a grandes rasgos, que habría ahorros económicos, pero los dueños le solicitaron un análisis de viabilidad que nunca se entregó.

“También se quedó en el aire”, asegura el dueño consultado por CUARTO BAT, “porque Moreno Valle quedó de entregar un estudio completo, pero ya no lo entregó y ya no se le dio seguimiento. De todos los dueños, eran como la mitad que decían ‘está loco este viejo’. Los demás pensábamos que podía haber algunos beneficios, pero la realidad es que no estábamos convencidos. Yo creo que nomás él, Moreno Valle, estaba de acuerdo en que se jugara de jueves a domingo”.



Pero pensándolo bien…

Este dueño que consultamos para saber más de esa propuesta asegura que tuvo sentimientos encontrados a la idea de jugar de jueves a domingo. Por un lado, se rompía con la tradición, pero por el otro había diversos beneficios.

“El tema ahí quedó, pero después yo lo estuve viendo con más detenimiento”, recuerda el dueño. “No me gusta la idea, por tradición, porque el beisbol ha sido de martes a domingo por muchos años. Pero viéndolo por el lado de la afición, y más por como están las cuestiones económicas aquí en México, quizás sería mejor jugar de jueves a domingo. Ya si lo piensas bien, descansas el lunes, practicas algo el martes, y ya usas el miércoles para viajar, o el mismo jueves si es una gira cercana. Actualmente con los jugadores, por ejemplo, se supone que su día de descanso es el lunes, pero al final, el lunes es para viajar a giras largas, entonces qué descanso ni que nada. Y en esos días de descanso de lunes a miércoles, se puede hacer labor social en la plaza, como llevar a los jugadores a algún orfanato, y así tener más presencia social, algo que se ha perdido por que no hay mucho tiempo”.

Para los equipos jugar de jueves a domingo, traería ahorros. En las giras, por ejemplo, serían menos días de hotel y viáticos. En casa, se haría más eficiente la apertura del estadio, pues no solo serían menos días de gastos, sino que al ser menos juegos, habría la capacidad económica en la gente de asistir en mayor cantidad al estadio. Entonces, serían menos juegos, con mejores entradas, y más eficiencia en los gastos. Si se prenden las candilejas con 1,000 o 10,000 personas, se paga la misma cantidad de electricidad, pero si se prenden las candilejas con más gente en el estadio, ese gasto es más recuperable. Cada apertura del estadio dejaría más ganancia y menos gasto a los equipos.

Y para los jugadores sería benéfico en el concepto del descanso. Por ejemplo, esos días de descanso ayudarían al bullpen, con un cerrador o preparador que actualmente lanzan casi a diario. Le permitiría a su brazo recuperarse y volver a estar listo, prevenir lesiones y demás. Lo mismo para el resto de los jugadores. En contraparte, también está el riesgo de que el equipo pierda ritmo de juego, o se relaje de más, además de las distracciones por los días de descanso.

Para el rol abridor, también podría ser de ayuda, porque al jugar de jueves a domingo, los abridores en una rotación de cinco, tendrían un descanso garantizado de seis días antes de volver a lanzar, mientras que con el calendario actual, los inicialistas descansan casi siempre cinco días y a veces cuatro, antes de volver a subirse a la loma. Además, una rotación de cinco lanzando de jueves a domingo, permite que los jueves siempre abra Juan, en los viernes siempre Luis, y así sucesivamente. Se asignan abridores para ciertos días de la semana y esos nunca cambiarán. Entonces, eso permite que los domingos, que son dobles juegos a siete entradas, salgan a lanzar el cuarto y quinto abridor, quienes en teoría son los brazos menos buenos de la rotación. En un juego de siete entradas, se puede sacar rápido a ese abridor no tan bueno, y echar mano de preparador y cerrador, temprano en el juego. Hay menos necesidad de ir por el relevo intermedio, que es usualmente donde se pierden los partidos.



La propuesta se desempolva con Javier Salinas

Al final, fue el ala más conservadora de la liga la que desestimó aquella propuesta de 2013.

“La verdad es que no le hicieron mucho caso (a Moreno Valle) y no se volvió a tocar en ninguna otra asamblea, y ahí quedó. Una propuesta que quedó nomás en el aire y ya no se retomó”, recuerda el directivo.

Pero aquella idea de jugar solo de jueves a domingo ha vuelto a tomar vida. Según ha podido conocer CUARTO BAT, algunos dueños de equipos han retomado esa idea y buscan volver a discutirla oficialmente en una asamblea, con el propósito de evaluarla y someterla a votación para quizás implementarla en el futuro.

Hoy, ya hay un grupo de directivos distinto al que calificó de locura aquella idea en las asambleas de 2013. Por ejemplo, no estaba todavía Gerardo Benavides Pape, al frente de los Pericos; Alberto Uribe estaba a unos meses de adquirir formalmente a los Petroleros de Minatitlán para llevarlos a Tijuana; y los hermanos Arellano tenían apenas unas semanas operando a los Leones de Yucatán y aún no los presentaban como dueños en la asamblea. Aquella de 2013, seguía siendo, quizás por último año, una Liga Mexicana donde mandaban todavía los directivos más veteranos, el ala más conservadora de la asamblea. Pero esa ala conservadora ya no está. Se fueron Roberto Mansur, Chito Rodríguez, y las decisiones de Pepe Maiz en Sultanes se tienen que consensuar con Multimedios, una empresa más atrevida en su operación.

La balanza de poder, entonces, se ha inclinado ya hacia los directivos de más reciente entrada, aquellos que apoyaron la llegada de Javier Salinas, como presidente de la liga. Y bajo el brazo, Javier Salinas traía un proyecto arriesgado y revolucionario para la liga: jugar dos torneos cortos por año, y jugar de jueves a domingo.

Como lo refiere el directivo consultado, ambas ideas, tanto los torneos cortos, como jugar de jueves a domingo, ya se habían propuesto en el pasado, desde 2013, por lo menos, aunque no avanzaron.

“Cuando hubo el cambio en la presidencia de la liga”, recuerda este propietario de equipo, “entró Javier Salinas, al periodo de transición como presidente adjunto, y una de sus propuestas era jugar dos torneos, como se aprobó, aunque originalmente el proyecto de temporada era de más 14o juegos y las fueron bajando. Pero la otra gran propuesta de Javier era jugar de jueves a domingo. Al final, el presidente del consejo, Gerardo Benavides, cabildeó con todos nosotros, los dueños, y estuvimos de acuerdo solo en la propuesta de los dos torneos, para no cambiar tanto y tan pronto. Ya no se había vuelto a hablar de jugar de jueves a domingo”.

Hasta hace unas semanas. Y es que el principal objetivo que persigue este formato de jueves a domingo es, como nos explicaba este propietario de equipo, el de aliviar un poco el bolsillo de las familias que asisten a los parques de la Liga Mexicana de Beisbol.

En el formato de calendario actual, que se juega de martes a domingo, en una misma semana un equipo juega tres partidos en casa, y luego tres en gira, o viceversa. Llega a haber anomalías en el calendario donde un equipo llega a jugar toda la semana en casa. Un vistazo rápido al rol de juegos de 2017, por ejemplo, nos arroja que del 18 al 23 de abril pasados, Sultanes de Monterrey jugó todos sus partidos en casa, es decir, de martes a domingo.

Para una familia de cuatro personas, por ejemplo, es un gran sacrificio asistir tres veces por semana al parque, y ya no se diga seis veces como esa semana en Monterrey. La temporada pasada, el diario El Economista, publicó un estudio en el que documentaba que el precio promedio de un boleto para temporada regular en la Liga Mexicana de Beisbol en 2017, fue de 108 pesos. Tan solo de boletos, esa familia de cuatro personas pagaría 432 pesos. A eso, súmenle los consumos.

En el Parque Fray Nano, casa de los Diablos Rojos del México, la cerveza sencilla está en 40 pesos, y la doble en 80. Una orden de los tradicionales cuatro tacos de cochinita ronda entre 30 y 40 pesos.

Vamos a suponer que esa familia de cuatro personas compre una orden de tacos para cada uno, es decir, 120 pesos. Si, además, el padre de familia se quiere tomar dos cervezas sencillas, habrá que sumarle 80 pesos más, y el resto de la familia se tomará un refresco cada uno que quizás cuesten 30 pesos por persona. En consumos, son 290 pesos.

Si sumamos los precios de los boletos y los consumos, nos da un total de 722 pesos por familia, para ir un solo juego de la semana. Ahora, si sumamos tres días a la semana son 2,166 pesos. Con este cálculo, 2,166 pesos cada semana para mostrar la fidelidad a un equipo está más allá del alcance de la mayoría de los bolsillos.

Bien podríamos decir que los torneos cortos son apenas la primera fase de implementación en el plan de Javier Salinas. Un plan que en realidad lleva por lo menos cinco años revoloteando sobre la mesa de las asambleas, mucho antes incluso de la llegada de Salinas. La segunda fase de este plan sería jugar de jueves a domingo. Esa será la nueva discusión en las asambleas por allá del segundo semestre del año. Al tiempo.



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De Sultán a León: El Pepón Juárez y el polémico cambio a Yucatán

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Luis "Pepón" Juárez

Luis Felipe Juárez, una de las grandes figuras bateadores de los últimos años en el béisbol mexicano, protagonizó en el invierno pasado uno de los cambios más sonados, y a la vez polémicos, al pasar de los Sultanes de Monterrey a los Leones de Yucatán.

El “Pepón” platicó con CUARTO BAT para decirnos como se encuentra en su nuevo equipo, nuevo estadio y nueva fanaticada, los Leones de Yucatán. Juárez está viviendo una nueva etapa en su carrera, ya que después de militar nueve años con los Sultanes de Monterrey se dio el sorpresivo movimiento al equipo melenudo en la zona del Sur.

“Estoy contento y motivado de jugar con Leones”, asegura Juárez, “fue una sorpresa para mí, pero sabemos que así es el béisbol, es un negocio y cada quien está buscando lo mejor para su equipo”.

El Pepón Juárez ha caído como anillo al dedo en Yucatán

El Pepón Juárez ha caído como anillo al dedo en Yucatán



La confianza de jugar pelota en Yucatán ha sido el aporte del manager Roberto Vizcarra, su timonel en Leones y con quien fue campeón en el invierno con los Águilas de Mexicali.

“Es bueno tener gente como Roberto al mando”, asegura Juárez. “Es una persona que respeta mucho al pelotero y además te da mucha confianza para jugar en este club”

En el inverno, Luis Juárez fue protagonista de uno de los temas más polémicos, pues se rumoró que había reportado a Aguilas de Mexicali sin permiso de los Sultanes de Monterrey, pues se recuperaba de una lesión en la espalda.

“Aquí es cuando te das cuenta que el béisbol es tu vida”, responde Juárez sobre las razones que lo llevaron a reportar a Mexicali. “Yo observaba los juegos por la televisión y no era lo mismo, simplemente quería jugar béisbol; todo esto fue un riesgo, pues ya sabíamos la molestia que tenía en la espalda, batallé mucho, no ha sido fácil, pero a veces te ganan más las ganas por amor a este deporte”.

El Pepón Juárez en Yucatán

El Pepón Juárez en Yucatán



Se especuló que el haber reportado a Mexicali sin permiso de los Sultanes, fue la razón por la que el equipo regio lo mandó a los Leones en un cambio múltiple que también incluyó a Ricky Álvarez.

“Tras de este cambio, existe un jugador como Ricky Álvarez que tiene grandes números hoy en Sultanes, así que no creo que haya sido parte de la decisión de Sultanes por el tema de jugar con Mexicali sin permiso.”

El cambio parece haber beneficiado a ambos equipos, pues el Pepón y Ricky Álvarez marchan como segundo y tercero, respectivamente, en carreras producidas en toda la liga. Además, Álvarez es líder de cuadrangulares con 11.

El Pepón acepta que no le duele, pero sí hay algo de nostalgia tras haber salido de Sultanes.

“No es tanto que me duela”, reflexiona Juárez, “si te quedan muchos recuerdos, es un club donde me formé, donde hice mis compañeros. Simplemente fue eso, dejar la ciudad; sí, al principio fue difícil saber que venía a un equipo nuevo pero no contaba que estaba con un gran club y esto fue parte para que siga yo jugando de la manera que lo hago”.

Luis Juárez al momento es pieza fundamental con el equipo melenudo, estando en los mejores bateadores de la liga con un grueso .372 de porcentaje de bateo, con 35 carreras producidas, 6 cuadrangulares y 46 indiscutibles.



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El día que Héctor Espino fue ignorado por los Sultanes

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Héctor Espino

Debido a la inmensa fama del jonronero chihuahuense, podría ponerse en tela de duda que Héctor Espino haya sido ignorado alguna vez, pero eso sucedió el 28 de abril de 1979, en el parque Cuauhtémoc y Famosa, casa de los Sultanes de Monterrey en los años 70.

Aunque usted no lo crea, Héctor Espino fue ignorado olímpicamente por la directiva sultán, precisamente en la misma ciudad donde había comenzado a brillar como beisbolista.

Hank Aaron en Monterrey

El suceso ocurrió durante las celebraciones del 40 aniversario del equipo regiomontano, club que trajo a Hank Aaron, nada menos que el rey del cuadrangular, para dar una exhibición de bateo. El diamante del referido parquecito lucía radiante ante la importancia del singular acontecimiento.

La posición de los equipos que se enfrentaban no significaba nada para los aficionados que se dieron cita para admirar al rey de los jonrones de Grandes Ligas. Los Sultanes y los Cachorros de León eran los coleros del grupo Este de la Liga Mexicana de Beisbol y a la vez, dos de los tres peores equipos del circuito. Pero eso pareció no importar a los aficionados que desde temprana hora se dieron cita con la finalidad de admirar la forma de batear del gran ídolo de Atlanta.

La directiva sultán había llevado a cabo promociones y homenajes por los primeros 40 años del club dentro de la liga de verano, por tal razón, habían organizado la exhibición del máximo jonronero de la carpa grande.

Sí, estaba en Monterrey el nativo de Mobile, Alabama, quien había lanzado la primera bola el día anterior, al ponerse en marcha las acciones entre Cachorros y Sultanes.

Hank Aaron con el presidente municipal de Monterrey

Hank Aaron con el presidente municipal de Monterrey





El mejor jonronero de todos los tiempos

Aunque ya tenía tres años de haberse retirado, había una gran expectación entre la fanaticada norteña y la confianza de que la fortaleza de su bat aún guardaba destellos de su poder, el cual le había dado 755 cuadrangulares en Ligas Mayores, ubicándose como líder de todos los tiempos.

En cualquier otra ocasión la máxima atracción hubiera sido la presencia del nativo de Chihuahua, Héctor Espino, el cañonero que en su primera estancia con el equipo de Monterrey había conectado la friolera de 257 jonrones e implantado el récord, hasta entonces vigente de 46 vuelacercas en una campaña.

Similar a la presentación de Babe Ruth

El acontecimiento era igual a la ocasión en que Babe Ruth se presentó en el parque Delta en la ciudad de México en 1946; ahora, en Monterrey se encontraba el tremendo cañonero de color que había destrozado la añeja marca de los 714 cuadrangulares del propio Ruth.

Aunque su presentación estaba anunciada para las 7.30 de la noche, fue hasta las 7.40, cuando por fin los jugadores abandonaron el terreno de juego, quedando sólo los lanzadores con sus catchers respectivos calentando el brazo.

A las 7.45 la gente se empezaba a impacientar, ya que el juego comenzaría a las 8 de la noche y Hank Aaron… ¿dónde estaba? De pronto, los aficionados fueron invadidos por el silencio y la atención se concentró sobre el dugout sultán, por donde apareció el Lic. Rodolfo González Castillo, entonces presidente del club sultán y un poco más atrás y recalcado por el sonido local, el más grande jonronero de todos los tiempos en el beisbol de Ligas Mayores, ni más ni menos que Hank Aaron.

El ídolo inmortal del beisbol estadounidense hizo el recorrido hacia el pentágono con un andar elástico y pausado, propio de un atleta en toda su magnitud, portando un uniforme a rayas azules con vivos rojos y gorra azul de los Bravos de Atlanta, flanqueado por César L. Faz (gerente del club), quien hizo labores de intérprete.

La ovación no se hizo esperar, el público estaba feliz, pues se encontraba entre nosotros uno de los más temibles bateadores en la historia del beisbol, un superestrella de Grandes Ligas que en unos momentos nos iba a brindar una demostración de su grandeza aún contenida.



La presencia de Héctor Espino

¿Héctor Espino?, ¿había alguien que se acordara de Espino en ese momento? Tal vez fuimos muy pocos los que recordamos que Espino estaba ahí, en el mismo lugar, en la caseta de León, el equipo visitante, junto a Celerino Sánchez y ambos se disponían a ver la exhibición del norteamericano y atentos seguían con la mirada los movimientos de éste.

Hank Aaron en Monterrey

Hank Aaron en Monterrey

Aaron escogió un bat de su predilección y se paró frente al pentágono fabricando pequeños swings. Luego, echando la vista al frente y bamboleando la majagua se dispuso a conectar los lanzamientos del veterano Concho Cruz, quien se desempeñaba como lanzador y coach del equipo reynero. Este tendría como receptor al batboy Martín Martínez.

Concho estaba frente a un tipo que tenía tres años de retirado, pero que aún conservaba su estela de tumbabardas.

Los primeros lanzamientos que Aaron conectó fueron faules hacia atrás y elevados bombeados a los jardines, siendo como hasta la séptima pitcheada, cuando algunos aficionados comenzaban a increparlo, que el majestuoso jonronero hizo gala de su poder descomunal, al chocar la esférica y enviarla muy por encima de las dos bardas existentes en el jardín izquierdo. Eso provocó la euforia de la afición, la cual gozó con otras cinco voladas de barda para su total satisfacción, reconociendo porque había sido la ley del jonrón, por qué en alguna ocasión había sido el mejor pagado en las Grandes Ligas y por qué había logrado la inmortalidad en la carpa grande.

Hank Aaron en Monterrey

Hank Aaron en Monterrey





La afición corea el nombre de Espino

Luego de agradecer las ovaciones de los regios, Aaron se encaminó a los vestidores del club sultán y fue precisamente en ese momento cuando la afición comenzó a corear el nombre del pelotero chihuahuense. ¡Es-pi-nooo!, ¡Es-pi-nooo!, ¡Es-pi-nooo!, como pidiendo que al ídolo mexicano, lo cual se convirtió en una especie de eco, que se fue apagando paulatinamente al no encontrar respuesta de la directiva sultán y es precisamente aquí donde nace la gran incógnita.

Si Espino se encontraba a sólo 20 metros de la caja de bateo, donde había estado Aaron, ¿por qué no habernos dado la enorme satisfacción de presentar al mejor jonronero del beisbol mexicano junto al máximo exponente de Grandes Ligas, ambos dueños de innumerables marcas en sus respectivos circuitos?

Resultó increíble e inaudito el hecho de que a los organizadores del evento no se les haya ocurrido el presentarlos juntos cuando ambos se encontraban en el mismo sitio, en el mismo diamante y a sólo unos metros de distancia.

En ese tiempo, en los Estados Unidos se realizaban composiciones fotográficas de Aaron en un abrazo fraternal con Babe Ruth, e incluso un año antes el mismo Aaron había viajado al lejano Japón, tan sólo para dar una exhibición de bateo en contra de Sadaharu Oh, el jonronero ya retirado con 860 voladas de barda.

Sin embargo, Espino fue ignorado aquella noche en Monterrey, por el mismo club que lo había lanzado al estrellato.

Héctor Espino con León

Héctor Espino con León





Con el sello del jonrón

Irónicamente, el jonronero mexicano demostró a los ahí reunidos de lo que podía hacer con un tolete entre sus manos en el juego entre Sultanes y Cachorros de León, equipo donde jugaba el cañonero.

Los Cachorros cayeron ante Sultanes 5-4, pero las cuatro anotaciones fueron impulsadas por el famoso Supermán de Chihuahua, quien en la misma primera entrada conectó un trallazo de jonrón por encima de la hilera de árboles que se encontraban más allá del jardín izquierdo.

En la tercera entrada produjo con sencillo la tercera anotación de su equipo y en la última ronda y con el marcador adverso (4-3), Espino impulsó la del empate, aunque en el cierre de la entrada los Sultanes ganaron con imparable de Goyito Ortiz.

Los que acudimos a ver a Aaron tuvimos una noche bastante afortunada, ya que aparte de admirar al rey de los jonrones de Grandes Ligas, tuvimos oportunidad de disfrutar la forma incomparable de batear del gran Bambino de Chihuahua.

Felipe Montemayor, Rodolfo González Castillo, Hank Aaron y César L. Faz

Felipe Montemayor, Rodolfo González Castillo, Hank Aaron y César L. Faz





El egoísmo de los organizadores

Posteriormente, en una plática con el Lic. Rodolfo González Castillo, expresidente de los Sultanes y organizador del evento, tuvimos oportunidad de cuestionarle sobre el tema, a casi 20 años de distancia.

“Yo no tenía por qué presentar a Espino, ya que ese era un evento de los Sultanes y pagado por los Sultanes”, exclamó visiblemente molesto el exdirectivo a este servidor, teniendo como testigos a Paco Peña, cronista de radio y José Monterrey González, quien se desempeñaba como gerente de Relaciones Públicas del equipo regiomontano.

Pero, por qué ni a los directivos del Salón de la Fama, ni a usted se les ocurrió tomarles tan siquiera una foto juntos, algo para la posteridad, arremetí. Es más, estoy seguro de que a los aficionados les hubiera gustado verlos juntos, si hubieran hecho a un lado el egoísmo, agregué.

“Ya te dije que aquella promoción era de los Sultanes, le había costado a los Sultanes, si el Salón de la Fama hubiera querido presentarlos, ¿por qué no les pagaron ellos?, además, yo le dije a César L. Faz, quien había fungido de intérprete, que le preguntara a Espino si quería salir al lado de Aaron, pero él, según me dijo, lo había mandado por un tubo”, respondió González Castillo.

En síntesis, esa fue tal vez la única ocasión que el extraordinario beisbolista fue ignorado en un diamante de beisbol, pero no por la afición que en muchas ocasiones coreó su nombre, sino por los organizadores que con bomba y platillo presentaron a Hank Aaron, el rey de los jonrones en Grandes Ligas, pero se olvidaron de su propio ídolo, Héctor Espino. No se acordaron del mejor bateador mexicano de todos los tiempos.



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El primer jonrón de Héctor Espino en Liga Mexicana

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Héctor Espino

En un día como hoy, 18 de abril, Héctor Espino, el famoso Supermán de Chihuahua conectaba el primer jonrón de su ilustre carrera en la Liga Mexicana de Beisbol.

El integrante de los Sultanes de Monterrey jugaba su primera temporada en la liga de verano, haciendo una formidable pareja ofensiva al lado de Alonso Perry.

Novato del Año

Espino llegó tumbando caña, ya que al terminar la temporada obtuvo el reconocimiento de Novato del Año, habiendo terminado en la cumbre de carreras impulsadas (105), empatado con Perry, ayudando a su equipo en la conquista del campeonato.

Era su tercera temporada en el beisbol profesional, ya que había jugado dos temporadas con los Naranjeros de Hermosillo en la Liga Invernal y dos con los Tuneros de San Luis, equipo sucursal de la escuadra regiomontana que participaba en la Liga Central.

Su primer título

El sólido cañonero había hecho tronar su bat en ambos circuitos. En 1960 desforró 20 esféricas con los Tuneros y en la liga invernal conectó 10 jonrones para adjudicarse su primer título de cuadrangulares en esa fuerte pelota.

Héctor Espino

Héctor Espino

Un año más tarde tuvo algunos problemas durante su estancia con los Tuneros, finalizando con solo ocho voladas de barda, mientras que en la costa bateó 11, siendo superado por los12 de Saúl Villegas, quien vestía la franela de los Rieleros de Empalme.

Todo un sultán

Ahora portaba el jersey de los Sultanes de Monterrey, equipo que comenzó la temporada jugando de visitante.

Su primera parada fue contra los Tigres capitalinos en el ahora desaparecido parque del Seguro Social, donde en el primer juego, celebrado el 14 de abril, Espino disparó el primer imparable de su carrera. Este fue un rodado por encima de la segunda base en contra de Blas Arredondo.

Comenzaba así la carrera triunfal del singular beisbolista que más tarde se adueñaría de la mayoría de récords ofensivos de las dos ligas más importantes de México.

Héctor Espino

Héctor Espino

El primer jonrón

Unos días más tarde, concretamente, el 18 de abril de 1962, Héctor Espino conectaba su primer jonrón en contra de los Petroleros de Poza Rica, ante un disparo del veracruzano Román Ramos.

La bola salió disparada de su tolete y desde el momento en que se escuchó el fuerte sonido del bat, los espectadores, sus compañeros y los integrantes del equipo veracruzano sabían que la esférica iba fuera del parque.

Los asistentes al parque Jaime J. Merino fueron testigos del primer cuadrangular de Héctor Espino, sin imaginar que éste iba a batear otros 452 a lo largo de su carrera para ser el líder de todos los tiempos, liderato que al final le fue arrebatado por Nelson Barrera y sus 455 jonrones.

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Los Acereros de Monclova y la ansiosa espera de un título

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Acereros de Monclova

En los últimos días hemos sido testigos de la polémica generada por los cambios efectuados entre los Acereros de Monclova y Pericos de Puebla, ambos equipos propiedad de Gerardo Benavides.

La multipropiedad es, sin duda, uno de los temas más importantes en la agenda de la Liga Mexicana de Béisbol y es motivo de un análisis a profundidad, pero hoy queremos hablar de la situación directa de estos cambios: el esfuerzo de la directiva monclovense por hacer campeones a la llamada “Furia Azul”.

Leíamos un mensaje en redes sociales de Gloria Benavides, hija del propietario de los Acereros, en el que cita: “Mi papá no duerme… porque lleva en su espalda cargando el sueño de miles de personas de la ciudad que lo vió nacer, aunque aun esa gente lo critique también; sino fuese con ese fin, jamás hubiese comprado el equipo”.

Estas declaraciones hay que tenerlas presentes, pues reflejan ese objetivo del dueño de los Acereros de Monclova para que llegue el ansiado primer título, ya que aún cuando podemos considerar que ingresó a la Liga Mexicana en 1971, aún no ha podido saborear las mieles del campeonato.

El primer antecedente de estos Acereros fueron los Piratas de Sabinas, y posteriormente llegaron los Mineros de Coahuila; finalmente, a partir de la década de los 80, ocupan el mote que les conocemos y por supuesto el nombre de la ciudad de la cual el 19 de marzo de 1811, los héroes insurgentes Miguel Hidalgo e Ignacio Allende salieron presos rumbo a Chihuahua para encontrar su destino final en el patíbulo.

En este lapso de 47 años, han existido temporadas en que los Acereros han estado cerca de la gloria total y a continuación vamos a recordar aquellas en las que mayor oportunidad tuvieron de hacerlo.



1. El subcampeonato de 1998

Temporada que se jugó a dos vueltas y con tres zonas: Norte, Centro y Sur.

En el standing general para los playoffs, Monclova, dirigido por el inmortal del béisbol mexicano, Don Aurelio Rodríguez Ituarte quedó en terer lugar, debajo de Diablos Rojos del México y Sultanes de Monterrey. Le tocó enfrentar en primera ronda de postemporada a los extintos Langosteros de Cancún, a quienes despacharon en seis juegos para llegar a la semifinal en contra de los Tigres Capitalinos.

Ante los felinos, que eran los campeones vigentes del circuito, vivieron una serie trepidante y al final se quedaron con la victoria en siete dramáticos juegos, derrotando a domicilio a los de bengala en el desafío decisivo, que se realizó en el siempre añorado Parque Deportivo del Seguro Social.

Así, los Acereros llegaron a su primera Serie Final, con un roster de peloteros en el que se destacaban Jesús “Chito” Ríos, Darrel Sherman, Ricardo Sáenz, Boi Rodríguez, Julio César Valerio, Felipe Murillo, Francisco Montaño, enfrentando al equipo que fue la cenicienta de esa temporada, los Guerreros de Oaxaca, quienes previamente habían despachado a los Diablos Rojos y a los Sultanes. Dirigidos por otro inmortal de la pelota, Nelson Barrera, Guerreros reafirmó su paso ganador y en sólo cuatro juegos conquistó aquella serie para llevarse el que hasta hoy es su único título y dejar a Monclova en la larga espera por el título.

2. La segunda Serie Final en 2015

Posicionados como una de las plazas con mayor número de aficionados en el parque de pelota, hace tres años los Acereros vivieron otra de esas temporadas en que parecía que podían lograr el anhelado título.

Después de una primera ronda histórica donde las cuatro series de eliminación de la Liga se fueron al máximo de siete juegos, en la Zona Norte, los Toros de Tijuana dieron cuenta de los súper líderes de la temporada, Diablos Rojos del México, mientras que los Acereros despacharon a los Saraperos de Saltillo.

La final del Norte, entre los Acereros y los Toros, concluyó en el Estadio Monclova, el “Horno más Grande de México”. Ahí, el séptimo juego fue un duelazo de pitcheo entre Anthony Capra y Walter Silva que finalizó 2 a 1 en favor del equipo coahuilense, que tuvo que contar con un trabajo de relevo de su pitcher estelar Josh Lowey.

Llegaron así a su segunda serie final, enfrentando a un rival conocido, los Tigres, aunque ahora en Quintana Roo. Se vislumbraba una batalla difícil, larga, pero quizá afectados por el esfuerzo efectuado para derrotar a los Toros, sobre todo en lo que refiere al pitcheo, los Acereros no pudieron oponer mucha resistencia ante el monarca de sur, que en sólo cinco juegos conquistó su título número 12.

Capra, Lowey y José Pablo Oyervidez, en las aperturas, así como Juan Noriega, el entonces muy joven Raúl Barrón y Matt Nevárez en el bullpen eran los brazos de confianza del mánager Homar Rojas en los Acereros, que eran apoyados a la ofensiva por un line up en donde se encontraban obuseros del calibre de Olmo Rosario, José Julio Ruíz, Brett Harper y José “Chapo” Amador, que dieron muchas satisfacciones a la afición monclovense, aunque quedándose a un paso nuevamente de ese título tan anhelado.



3. 2008: Súper líderes, pero cayeron en la final norteña

En este año Monclova conquistó el súper liderato de toda la liga en ganados y perdidos durante el rol regular. Su mánager fue Juan Francisco “Chico” Rodríguez, que tuvo como sus brazos estelares al dominicano Nerio Rodríguez (17 triunfos) Jasiel Acosta, Alfredo García y el veterano Raúl “Pato” Rodríguez, en tanto que para cerrar los juegos depositaba su confianza en Jeremy Hill que tuvo 23 salvamentos de las 69 victorias azules.

A la ofensiva, la afición que acudió al “Horno más Grande de México”, disfrutó de las actuaciones de Donzell McDonald, Leobardo Arauz, Jesse Gutiérrez (líder del equipo en HR con 13 y de carreras empujadas con 81), Saúl Soto, Domingo Castro, Pedro Díaz, y el abogado Héctor Garanzuay, en un lineup muy explosivo con el que se apoyaron para derrotar en el primer playoff a los Dorados de Chihuahua en el máximo de siete juegos.

La emoción era grande y se presentían buenas cosas, pero la final del norte ante Sultanes de Monterrey fue decepcionante: los fantasmas grises barrieron a los Acereros en sólo cuatro juegos para terminar así el año azul, nuevamente sin poder llegar a la meta establecida.

4. El poderío ofensivo 1986 pero cayendo en la Final del Norte

Su manager fue Alfredo “Yaqui” Ríos, quien dirigió a un equipo lleno de dinamita, que conectó 203 cuadrangulares para imponer récord del circuito en esos momentos, en aquella temporada donde la explosividad ofensiva de la liga se distinguió por la pelota Comando. A base de batazos lograron quedar en primer lugar del norte, para pasar a playoffs, donde derrotaron a los Tecolotes de los Dos Laredos en seis juegos, pero luego en la final de Zona Norte, los Sultanes de Monterrey echaron por tierra los sueños de título, en una serie que llegó al máximo de desafíos.

Manuel Bobadilla, Leonardo Valenzuela, Joel Serna, Al Greene, Baltazar Valdez, Alfonso Rosario, a la ofensiva y Florentino Vázquez, Ubaldo Heredia, Armando Pruneda, así como el veterano Ramón Guzmán en la loma de las responsabilidades, fueron parte de la plantilla histórica, que si bien no pudo concretar el objetivo final, sí puso a volar muchas pelotas y dio a los Acereros la mejor temporada de aquella década de los 80.



5. A un paso de la Serie Final en 2001

Nuevamente temporada de tres zonas y que se jugó a dos vueltas. Calificaron como séptimos del standing general, enfrentando en el primer playoff a los Broncos de Reynosa. La escuadra azul era dirigida por Bernie Tatis y en seis juegos derrotaron al equipo tamaulipeco, para llegar a la semifinal de la Liga.

El título aparecía como una posibilidad real, pero se enfrentaron a los Diablos Rojos del México, que ratificaron su posición de segundo mejor récord en la Liga en el rol regular, eliminando a los azules en seis desafíos, en la última instancia antes de la Serie Final.

Esa novena mantenía la base del subcampeonato del 98 con Darrel Sherman, Ricardo Sáenz, Boi Rodríguez, a quienes se sumaron los bates de Mauricio Zazueta, Adán Muñoz y Rudy Pemberton. En tanto que en el pitcheo Juan Manuel Palafox, Lino Rivera, Emil Kamar y Alejandro Romero encabezaron el staff de abridores, que era apoyado en los relevos por brazos como José Isabel Ceseña (primer egresado de la extinta Academia de Pastejé en llegar a Grandes Ligas), Julio Valerio, Felipe Murillo y Eric Newman, que si bien dieron pelea, no pudieron pasar de esa instancia de semifinal, aunque daban esperanzas de que en el nuevo siglo la historia de Monclova sería distinta.

Han sido en total 20 las ocasiones que los Acereros de Monclova (una ocasión como Mineros de Coahuila, en 1976) han estado en playoffs, y bajo la dirección de Gerardo Benavides desde el año pasado, es que esperan encontrar ese pote de oro al final del arcoíris, que les permita estar en la cima de los 16 equipos de LMB, un objetivo que para la fiel afición de la “Furia Azul” sería como un premio a su fidelidad con su equipo, aunque también es cierto que las formas en que se han reforzado no son precisamente las más recomendables para el circuito veraniego, porque se pueden interpretar como un golpe a la transparencia y competitividad de la liga, al amparo de la multipropiedad.

Por lo pronto, la mejor noticia para todos, es que ya no se realizarán más movimientos con Pericos de Puebla y ya tendremos oportunidad de ver en ese sentido si con los ajustes que se han hecho, pueden lograr al fin fundir en su horno a los rivales y forjar el primer título de la franquicia.

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El impacto de los extranjeros en los Diablos Rojos del México

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Jean Machi

Uno de los temas de mayor seguimiento en Liga Mexicana, desde el béisbol de estufa invernal, es la reapertura para la contratación de extranjeros en los Diablos Rojos del México, quienes luego de que en 2017 únicamente utilizaron peloteros nacidos en México, replantearon su proyecto y fortalecieron su roster con la incorporación de siete jugadores foráneos: cuatro a la ofensiva y tres lanzadores para el bullpen.

Al pasar la cuarta parte del rol regular de esta temporada de “Primavera”, ¿cómo han impactado los refuerzos importados del México al desempeño del equipo? ¿Realmente han sido el factor que se esperaba? A continuación presentamos un breve comentario sobre la actuación de cada uno y su aportación a este inicio rojo.



1. David Vidal. El puertorriqueño llegó con el cartel de haber resultado el jugador más valioso de la Serie del Caribe 2017 y tuvo una primera serie espectacular, posicionándose desde ese momento con Diablos Rojos como co-líder de carreras producidas (16) y cuadrangulares (3), empatado en ambos renglones con Henry Urrutia. A la defensiva ha jugado el jardín derecho, la primera base y la intermedia, con actuaciones en general aceptables, lo que permite a Víctor Bojórquez la posibilidad de tenerlo como el utility del equipo para aprovechar su bat prácticamente todos los días

Ha sido factor para la victoria en varios juegos, por ejemplo ante los Saraperos de Saltillo, cuando en la novena entrada cortó ya prácticamente fuera del infield una rola y realizó un tiro perfecto a home evitando la carrera que daría la ventaja a los coahuilenses, posteriormente en la parte baja de ese inning decisivo conectó doblete que se tradujo en la carrera de la victoria.

2. Henry Urrutia. Jugador cubano que lo mismo se desempeña en el jardín izquierdo que en la primera base. Inició muy lento, ya que, dicho por él mismo, no conocía el circuito, pero poco a poco ha encontrado literalmente la cuadratura al círculo blanco de 108 costuras y ya se ubica como el sexto mejor bateador de la Liga, con un grueso .417 y ha sido el responsable de que 16 escarlatas crucen la goma con carrera, gracias a algún batazo suyo.

Urrutia es un pelotero veterano que no se desespera a las primeras de cambio y esa tranquilidad la ha estado transmitiendo tanto a sus compañeros como a la tribuna. En esta última serie contra los Toros de Tijuana los aficionados comenzaron a percibirlo, cuando Henry dio la voz de ataque para que el México superara desventajas amplias, algo que el año anterior no se presentó con la regularidad que se requería, sobre todo por la falta de bateo de poder.

3. Carlos Corporan. También de Puerto Rico, es un receptor con experiencia de Grandes Ligas, que fue traído principalmente para las labores detrás del plato. Sus números ofensivos no eran precisamente los de un slugger, sin embargo Carlos ha tenido un buen inicio en cuanto a sus contactos a la ofensiva y presenta un respetable .324 de porcentaje de bateo y 10 carreras producidas.

A la defensiva se ha notado su trabajo y el trabajo en equipo con Ricardo Valenzuela, ya que de 17 intentos de robo que han efectuado los rivales del México, en 8 han sido atrapados, para un porcentaje del 47%, que es alto en comparación con la efectividad en la liga en este aspecto (31%) pero no solo eso, también se percibe la mejora en el pitcheo escarlata que incluso ha aumentado el número de pitcheos a la tierra cuando tienen al bateador en 2 strikes, eso, entre otras cosas, han derivado en un promedio de 8.8 ponches por juego, en comparación con el 6.11 de 2017.

Mención aparte es el liderazgo que Carlos muestra en dugout, pues es el jugador pimentoso que está siempre metido en el juego, que felicita alguna buena acción de sus compañeros, que “jala” a los lanzadores cuando se están saliendo de concentración, en fin, esas acciones que a veces no se perciben pero que son muy importantes en cualquier equipo de trabajo, no solo en el beis, sino en la vida misma.



4. Alexei Ramírez. Fue la contratación más rimbombante del México y quizás de toda la liga. Ha batallado un poco a la defensiva, sobre todo en el shortstop, que es la posición que dominó durante su paso por Ligas Mayores, aunque también ha estado cubriendo la inicial, donde se ha visto bien a secas, sin embargo, a pesar de que actualmente muestra un .328 de porcentaje, sólo ha podido empujar 9 carreras, lo que por su posición en el lineup es bajo.

En particular punto de vista, Alexei se ha visto mejor abriendo entradas, quizá por el tipo de lanzamientos que está viendo y claro, un factor puede ser el acoplamiento al pitcheo de Liga Mexicana, que no siempre resulta tan rápido.

5. Jean Machi. Un retorno en la novena roja fue este venezolano, que luego de estar con el México en 2011 se fue a la gran carpa durante varios años. Inició la temporada como preparador y sus actuaciones herméticas hicieron que el Flamingo Bojórquez le diera la responsabilidad de cerrar los juegos a partir de la serie contra Tijuana, donde se anotó sus primeros 2 rescates.

Si bien el rol de cerrador parecía cubierto en el México con Nat Santiago (25 salvados en 2017), el hecho de que uno de los extranjeros, en este caso Machi, ocupe ese sitio permite que el de Atlixco ayude a su novena en otras entradas e incluso con trabajos más largos, favoreciendo así el plan de pitcheo de su manager: 5 o 6 innings del abridor y luego los relevos de especialidad, lo que da también profundidad al bullpen, así como la posibilidad de que puedan descansar, a fin de no llegar con el brazo más exprimido que un limón junto un sabroso consomé, al final de la temporada.

6. Miguel Mejía. El tercer puertorriqueño en el roster, también relevista, no tuvo la mejor de las suertes en la posición de bajar la cortina. En sus actuaciones tuvo 2 salvamentos desperdiciados, ante Oaxaca y Saltillo. Por ello su rol en estos momentos con los Diablos Rojos, es el de preparar el camino a Machi, relevando en la octava entrada.

Así se le vio más cómodo ante Tijuana y un solo pitcheo le bastó para sofocar amenaza de los Toros y en el tercer juego de la misma serie tuvo algunos problemas al inicio de su labor en la “Antesala del Infierno”, como nombrara el maestro Óscar “Rápido” Esquivel a la octava entrada, pero terminó por dominar a cuarto, quinto y sexto bates fronterizos para evitar lo que parecía el acabose del equipo de la capital, ya que con una rayita de ventaja, estaban emboscados con corredores en primera y segunda, sin outs.

Habrá que esperar las próximas actuaciones de Mejía, ya en su nueva responsabilidad y ver así que tanto puede ayudar a ese plan de pitcheo comentado líneas arriba.



7. Atahualpa Severino. Era el relevo zurdo, no sólo situacional, sino también para hacer el juego “chiquito” con los relevos de un inning, pero anduvo poco fino. En sus 8 actuaciones no pudo retirar un solo inning en riguroso orden. Su última actuación fue una base por bolas a Dustin Martin, donde no pasó strikes. Esa transferencia se convirtió en el empate de Tijuana posteriormente.

Severino fue dado de baja, y su lugar en el roster es ocupado por Arismendy Alcántara, infielder dominicano con experiencia de Grandes Ligas también. Un movimiento que responde sobre todo a las lesiones que están aquejando al cuadro rojo, apenas acaba de reaparecer Luis Alfonso Cruz, aunque sólo como bateador designado y Juan Carlos Gamboa lleva una semana en el hule, lo que disminuye esa profundidad del roster que se veía al inicio de campaña.

Por ello, es importante también destacar que con la posibilidad de contratar jugadores extranjeros, el margen de maniobra para la directiva del México en cuanto a cubrir huecos es más amplio, a diferencia de 2017, donde el mercado era por naturaleza contraído y con poca posibilidad de negociar, ya que parte de los otros equipos no muestran interés por los peloteros mexicanos jóvenes en desarrollo, de cantera, sino que han preferido contar con rosters hechos “a base de cartera” con jugadores veteranos o foráneos.

Pero eso es historia pasada. Por lo pronto en este año, con el trabajo de equipo entre extranjeros y la base nacional, los Diablos Rojos se ubican en el segundo lugar de la zona sur, con récord de 11 ganados y 5 perdidos, empatado con los Pericos de Puebla y Tigres de Quintana Roo y a 1 juego de distancia de los líderes Leones de Yucatán. Están en zona de calificación, un lugar que es más que anhelado y esperado por su directiva y afición, sobre todo luego de dos años sin calificar, que si bien no disminuyen el protagonismo del México, si vuelve imperativo el objetivo de regresar a ese sitio en el que acostumbran estar, como protagonistas y animadores de la postemporada.



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