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La crisis de los Diablos Rojos: Una filosofía frente a una LMB que evoluciona

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Lejanos, distantes, muy remotos parecen hoy aquellos días en los que todavía brillaban con gran fulgor las estrellas de los Diablos Rojos del México, al menos en lo que ha sido su última era dorada. Personajes como Daniel Fernández, el Borrego Sandoval, el Flamingo Bojórquez, Roberto Saucedo, Bernie Tatis, Metralleta Ramírez, Elmer Dessens, entre otros, vestían la camisola colorada e infundían terror en la novena rival.

Los Diablos suman dos temporadas seguidas de crisis, que luego de 33 años consecutivos clasificando a los playoffs, parecen una eternidad. El México acumuló su segunda temporada seguida mirando la postemporada desde el televisor, apegados a una filosofía de alinear puros peloteros nacidos en México.

Luego de jugar desde 2001 y hasta 2015 en el Foro Sol -donde ganaron su último campeonato: el 16-, la novena escarlata se mudó al remozado Estadio Fray Nano. La nueva sede significó el fin de la racha de asistencia a playoffs, en lo que bien podría ser bautizada como “La Maldición del Fray Nano” pero, ¿dónde está la verdadera maldición? ¿fueron las lesiones? ¿la falta de extranjeros y mexicoamericanos? ¿el mánager o sus directivos?

La epidemia de las lesiones

De acuerdo con Roberto Mansur, presidente del equipo capitalino, quien habló para CUARTO BAT, mencionó que el talón de Aquiles de la novena escarlata fueron las lesiones, pues la necesidad los hizo echar mano de jugadores que todavía no estaban proyectados para debutar en la Liga Mexicana.

“Desgraciadamente, y no es pretexto, pero tuvimos una serie de lesionados desde principios de temporada”, explica Mansur. “Nos reportaron Marco Duarte con operación del codo, también Lozoya; llegó operado también este muchacho Gonzalo Sañudo, y también operado, aunque al final ya pudo lanzar, Cota. Eso en el arranque de temporada, pero Duarte y Lozoya no volvieron.

No fueron las únicas lesiones, pues algunos de los peloteros de más experiencia con los que el México buscaba respaldar a los jóvenes, también padecieron de lesiones.

“Se nos lastimaron dos hombres clave del equipo que estábamos armando y que iban a ser clave en la producción de carreras”, recuerda Mansur, “como Luis Alfonso García, quien en el juego inaugural, salió una línea de foul directo al dugout, le fracturó la mano y no pudo volver a agarrar un bat el resto de la temporada; Gamboa llegó lastimado del Pacífico, con muy mala leche de Mochis, por haber jugado la serie final del Pacífico infiltrado todos los juegos, él tenía una fractura en una de sus manos; también tuvimos problemas con Jorge ‘Chato’ Vázquez, con lesiones en la espalda y que incluso optó mejor por retirarse a un cuarto de temporada, y se nos complicó la situación pero nosotros no nos quisimos echar para atrás y traer importados”.

Y las lesiones siguieron.

“Durante la temporada se nos lastimó también José Figueroa, también Alejandro Ortiz, se nos lastimó también Jesús Chuyito López, en fin, una serie de lesiones y la cereza en el pastel fue que se nos fracturó de la rodilla Iván Terrazas”, explica Mansur. “Si vas sumando todas estas bajas, te afecta”.

Miguel Ojeda, mánager de los Diablos, coincide con el diagnóstico de que las lesiones fue lo que no permitió al México competir por el título.

“Lo que yo pienso es que fueron las lesiones las que nos dejaron fuera de los playoffs”, asegura Ojeda. “Al final de cuentas el equipo siguió luchando con muchachos que fuimos subiendo de nuestras sucursales pero no nos alcanzó. Fueron muchas lesiones las que nos marginaron de los primeros planos, y aún así, yo estoy muy contento con el gran trabajo que hicieron los que se mantuvieron sanos toda la temporada”.

Ante las lesiones, se cree que hay poca defensa. Tienen un aire de inevitabilidad, que provocan hasta impotencia en el equipo que las padece.

“Desafortunadamente las lesiones son parte del beisbol, pasan siempre”, reflexiona Ojeda. “Lo único que puedes hacer para que un pelotero no se lesione es que no juegue. Pero obviamente no es suficiente porque una lesión siempre está latente y lo que debes hacer es ponerte en las manos de Dios y pedir que no te toque a ti, y nada más. Las rutinas las tienen los mánagers, cada uno con una diferente y no creo yo que sea un trabajo especial; tener una pretemporada buena es muy importante, pero cuando hay lesiones como fracturas de hueso sólo puedes ayudarte con hierro y calcio para fortalecerlos, pero es difícil de evitarse; quizás se puedan evitar otras cosas como un desgarre con un buen entrenamiento o una buena calistenia”.

El gerente general del equipo rojo, Othón Díaz, reconoce que el problema se agudizó conforme iba avanzando la temporada, y como una lección aprendida para 2018, está la necesidad de analizar con detalle por qué hubo tantas lesiones, y poder evitar en 2018 un escenario tan adverso como en 2017.

“Definitivamente tenemos qué analizar el porqué tuvimos tantas lesiones, que fue lo que afectó en nuestras aspiraciones de clasificar a los playoffs”, reflexiona Othón. “Lo que sí debo decir es que con algunos chicos tuvimos situaciones de indisciplina que derivaron en lesiones, pero lo que buscaremos para 2018 es precisamente reducir esas situaciones para que los jugadores estén sanos y no se expongan a lesiones, que al final repercuten en lo deportivo y en todas las áreas”.

¿Se estancó la generación de jovenes que fue campeona en 2014?

En 2014, los Diablos Rojos del México sorprendieron ganando el campeonato de la Liga Mexicana de Beisbol. Y sorprendieron, porque lo hacían con un equipo que en promedio era uno de los más jóvenes de toda la liga. En el Juego 4 de la Serie del Rey 2017, en que derrotaron a los Pericos de Puebla para coronarse campeones, 8 de los 18 peloteros que participaron en el partido tenían 25 años o menos.

Era una generación muy joven, pero talentosa que prometía inaugurar una dinastía para los Diablos. Conforme fueran madurando y adquiriendo experiencia, era previsible que esos jugadores mejoraran. Sin embargo, al año siguiente cayeron en la primera ronda de los playoffs a pesar de haber tenido el mejor récord de toda la liga, y luego tuvieron dos temporadas sin pasar a postemporada. Los resultados no han coincidido con las expectativas que se tenían de ese grupo de jóvenes. ¿Se ha estancado esa generación? ¿Ha fallado su desarrollo?

Roberto Mansur está convencido de que no todo está perdido para esa generación e insiste en que lo mejor para ellos está por venir.

“Creo que el proceso con algunos de nuestros jóvenes va muy bien”, explica Mansur. “Un chico como Ramón Urías que a los 23 años dando casi 20 jonrones y produciendo cerca de 80 carreras. Jesús Favela también fue muy importante o la madurez que ha tenido Carlos Figueroa, todo eso deja al equipo en una posición bastante buena”.

Para el directivo de los Diablos, el rendimiento de varios de sus jugadores fue hasta cierto punto sorpresivo y espera que esa tan esperada madurez llegue la próxima temporada.

“Todo esto va a repercutir el año que entra cuando todos estos muchachos maduren aún más”, advierte Mansur. “Por ejemplo de Ramón Urías no esperábamos el tipo de temporada que tuvo. Tampoco esperábamos la temporada que dio Octavio Acosta; otro que anduvo muy bien fue Efrén Delgado, quien a media temporada se lastimó del hombro y tuvimos que quitarlo de la rotación, y regresó, aunque no como hasta antes de lastimarse, pero hasta el final de temporada nos dio dos salidas muy buenas. Esperamos que todos nuestros jugadores lleguen para 2018 en perfecto estado, que pueda rehabilitarse a todos nuestros pitchers lastimados, en fin, estamos haciendo los planes para la temporada entrante y ya veremos qué pasa”.

Miguel Ojeda también piensa que lo que viene para los Diablos Rojos es muy alentador porque obtuvieron resultados por encima de lo esperado con algunos de sus prospectos que tuvieron que salir al ruedo a fajarse en virtud de las adversas circunstancias que vivieron en la presente campaña. Ojeda piensa que sus jugadores jóvenes pueden dar el rendimiento de cualquier extranjero de los que el México ha decidido no traer.

“Muchos de nuestros jóvenes tuvieron temporadas muy sólidas”, asegura Ojeda. “Si revisas los números de Ramón Urías, un tipo que pegó 19 jonrones y casi con 80 producidas, son números que pocos extranjeros lo superaron. Sabíamos que Ramón tenia esa calidad, la fuerza y este fue el año en el que explotó, dando jonrones, produciendo carreras y siendo un pelotero clutch para nosotros. Carlos Figueroa, todo el mundo habla de la rapidez de los extranjeros que vienen a la liga, pero él sin ser todavía uno de los líderes robadores de base, creo que tiene el potencial para robar 50 o 60 colchonetas. Son dos peloteros muy completos y de mucha vitalidad para Diablos. Tenemos también la gran temporada de Octavio Acosta, con su liderato de ganados en la LMB y al final de cuentas son cosas positivas, los 25 salvamentos de Nathanael Santiago, entre los líderes taponeros”.

Sin embargo, para Miguel Ojeda, el no recurrir a jugadores extranjeros dificulta el poder reforzar al equipo a media temporada en caso de que, como ocurrió, lleguen las lesiones a granel.

“Son cosas buenas, pero no dejo de lado que no clasificamos a los playoffs”, reflexiona Ojeda. “Pero, es que es difícil suplir a un pelotero mexicano cuando se te lastima, y tuvimos que hacer muchos movimientos con nuestras sucursales, y al final de cuentas nos aportaron de manera importante”.

A pesar de todo, para Roberto Mansur, el balance es bueno.

“El equipo tuvo un buen balance en lo que se refiere a ganados y perdidos, ganamos cinco partidos más de los que perdimos”, reconoce Mansur. “Pero también la Zona Norte estaba muy fuerte, con la apertura que hubo de mexicoamericanos se volvió una zona muy fuerte; de haber estado en el Sur, hubiéramos podido clasificar pese a todos los problemas que tuvimos. Creo yo que Miguel hizo un buen trabajo con el equipo, pero desgraciadamente no nos alcanzó para llegar a playoffs”.

El México no descarta abrirse nuevamente a extranjeros y mexicoamericanos

Para 2017, los Diablos Rojos del México decidieron jugar sólamente con peloteros nacidos en el país, es decir, sin jugadores importados ni mexicanos nacidos en el extranjero. Esto, en una temporada en que los peloteros mexicoamericanos pudieron jugar sin restricciones de cupo en la Liga Mexicana de Beisbol.

Por décadas, los peloteros nacidos fuera de México, aunque tuvieran asendencia mexicana, tuvieron que jugar como jugadores extranjeros. Esto permitía que los equipos con buenos sistemas de scouteo y desarrollo, como el México, tuvieran la hegemonía deportiva. Antes, era la base de peloteros mexicanos la que ganaba los campeonatos. Pero el equilibrio de la balanza cambió cuando se decidió abrir sin límites la entrada a jugadores naturalizados y a mexicanos nacidos fuera del territorio nacional.

Como respuesta a esa medida, el México decidió jugar sólamente con peloteros nacidos en México, cerrando así la puerta a jugadores extranjeros y a mexicoamericanos. Era una medida que limitaba en lo deportivo a la organización, pero que obedecía a razones más bien filosóficas: la de impulsar al pelotero encontrado y desarrollado en México. Una filosofía que ha vivido en el ADN del equipo desde hace varias décadas.

Pero hoy, la oficina del México analiza si esta decisión fue un mal cálculo o si seguirá con la misma filosofía. Anticipan que en septiembre habrá una reunión clave para discutir el tema y el rumbo a seguir. Roberto Mansur no descarta que puedan abrir de nuevo la puerta a los peloteros extranjeros y mexicoamericanos, y en la decisión pesará mucho que Diablos inaugurará un nuevo estadio.

“En este momento, todo lo que te diga sería mentira”, asegura Mansur. “Tenemos una reunión en septiembre donde analizaremos lo que cada uno vio y tomaremos las decisiones. En septiembre del año pasado tomamos la decisión de jugar solamente con peloteros mexicanos, y a pesar de la cantidad de lesionados, no dimos una mala temporada porque los muchachos jugaron bien. Puede ser que sigamos con mexicanos nada más, pero puede ser también que nos reforcemos con extranjeros o nos abramos al pelotero mexicoamericano, pero todavía no lo sabemos. Vamos a inaugurar un fabuloso estadio y yo creo que debemos de tener un equipo potente para el año que entra para que los fans de los Diablos vuelvan al estadio”.

Miguel Ojeda sabe que la decisión no pasa por él, sino por los directivos, aunque deja entrever una opinión personal, a manera de sugerencia, para apuntalar el proyecto de 2018.

“La decisión que los directivos tomen, yo tengo que respetarla, no te puedo decir que deban hacer, sólo me corresponde guiar a los muchachos”, explica Ojeda. “Pero, lo que sí te puedo decir, es que si a este equipo tú le metes extranjeros de calidad, que no tienen que ser muchos, sólo que tengan la calidad de los mexicanos, yo creo que el equipo va a ser tan competitivo como cualquiera”.

Está más que claro que el pelotero mexicoamericano está generando cambios en el balance deportivo de la Liga Mexicana de Beisbol, como sucedió el año anterior con los equipos que protagonizaron la Serie Final: Pericos de Puebla y Toros de Tijuana.

Miguel Ojeda considera que el pelotero mexicoamericano provee cosas positivas a sus respectivos clubes, por su experiencia en Ligas Menores de Estados Unidos o incluso en las Mayores.

“Sí son importantes”, enfatiza Ojeda. “Yo creo que vinieron a levantar el nivel de la liga peloteros como Sergio Mitre, que sabemos que con sus experiencia en las Grandes Ligas viene a realzar el nivel. Y, como él, hay muchos en nuestro país que vinieron este año a ayudar a sus equipos a ser competitivos y elevar la competitividad de la liga, así que sí es importante que se mantengan. Eso es lo que yo pienso”.

Sin embargo, al presidente del club, Roberto Mansur, no terminan por llenarle el ojo los jugadores de estas características, e incluso no es muy adepto de esta gran apertura que se dio recientemente en los rosters de la LMB.

“De dos o tres años a la fecha ha llegado a la liga una serie de directivos nuevos, poniendo mucho dinero y sacando acuerdos que hace 10 años no hubieran pasado”, asegura Mansur. “Pero eso no es problema porque también lo podemos hacer nosotros, aunque yo creo que si vamos a copiar al futbol en sus dos torneos, no lo copiemos en su regla 9/9, porque si el pelotero mexicano nunca juega, nunca se va a formar. Pero si estamos recibiendo a puros peloteros dados de baja en Estados Unidos, creo que no vamos encauzados a un buen nivel. Son peloteros libres que están en las ligas independientes en Estados Unidos y los equipos que los traen les pagan un buen dinero y se vienen a jugar sin ser grandes estrellas, aunque sí redondearon a muchos equipos”.

¿Cómo se reparte la responsabilidad de dos fracasos consecutivos?

Independientemente de las razones, el hecho de que el equipo más ganador en la historia de la Liga Mexicana de Beisbol lleve dos temporadas sin siquiera calificar a la postemporada prende los focos rojos, y requiere que se asignen responsabilidades para poder ajustar.

Y es en ese renglón donde nadie rehuye responsabilidad en la organización, particularmente Miguel Ojeda.

“Yo creo que la responsabilidad es mía”, acepta Ojeda. “Ellos me dan el equipo para ponerlo a funcionar y que gane, entonces yo asumo la responsabilidad en un 98%, a los peloteros les dejo 1% y a los directivos el otro 1%”.

Othón Díaz, gerente general del México, considera que esta es una labor de equipo y la asignación de responsabilidades se debe hacer de manera conjunta, como una unidad.

“Bueno, lo primero que hay que decir es que Miguel (Ojeda) es todo un caballero”, responde Othón. “Mira que asumir una responsabilidad en el grado que lo mencionó, pero sinceramente creo que la responsabilidad de los resultados debe repartirse en 33.3 por ciento para las tres partes, porque es una cuestión de todos lo que pasa, para bien o para mal”.

El futuro es incierto para los Diablos Rojos del México, pero lo que sí es seguro es que para 2018 estrenarán estadio y querrán inaugurarlo con un equipo ganador que retome la herencia ganadora de la organización. Pero antes, habrá decisiones importantes que tomar a nivel directivo para que impacten lo deportivo. La misión no es menor: devolverle la grandeza de los Diablos Rojos del México.

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De Sultán a León: El Pepón Juárez y el polémico cambio a Yucatán

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Luis "Pepón" Juárez

Luis Felipe Juárez, una de las grandes figuras bateadores de los últimos años en el béisbol mexicano, protagonizó en el invierno pasado uno de los cambios más sonados, y a la vez polémicos, al pasar de los Sultanes de Monterrey a los Leones de Yucatán.

El “Pepón” platicó con CUARTO BAT para decirnos como se encuentra en su nuevo equipo, nuevo estadio y nueva fanaticada, los Leones de Yucatán. Juárez está viviendo una nueva etapa en su carrera, ya que después de militar nueve años con los Sultanes de Monterrey se dio el sorpresivo movimiento al equipo melenudo en la zona del Sur.

“Estoy contento y motivado de jugar con Leones”, asegura Juárez, “fue una sorpresa para mí, pero sabemos que así es el béisbol, es un negocio y cada quien está buscando lo mejor para su equipo”.

El Pepón Juárez ha caído como anillo al dedo en Yucatán

El Pepón Juárez ha caído como anillo al dedo en Yucatán



La confianza de jugar pelota en Yucatán ha sido el aporte del manager Roberto Vizcarra, su timonel en Leones y con quien fue campeón en el invierno con los Águilas de Mexicali.

“Es bueno tener gente como Roberto al mando”, asegura Juárez. “Es una persona que respeta mucho al pelotero y además te da mucha confianza para jugar en este club”

En el inverno, Luis Juárez fue protagonista de uno de los temas más polémicos, pues se rumoró que había reportado a Aguilas de Mexicali sin permiso de los Sultanes de Monterrey, pues se recuperaba de una lesión en la espalda.

“Aquí es cuando te das cuenta que el béisbol es tu vida”, responde Juárez sobre las razones que lo llevaron a reportar a Mexicali. “Yo observaba los juegos por la televisión y no era lo mismo, simplemente quería jugar béisbol; todo esto fue un riesgo, pues ya sabíamos la molestia que tenía en la espalda, batallé mucho, no ha sido fácil, pero a veces te ganan más las ganas por amor a este deporte”.

El Pepón Juárez en Yucatán

El Pepón Juárez en Yucatán



Se especuló que el haber reportado a Mexicali sin permiso de los Sultanes, fue la razón por la que el equipo regio lo mandó a los Leones en un cambio múltiple que también incluyó a Ricky Álvarez.

“Tras de este cambio, existe un jugador como Ricky Álvarez que tiene grandes números hoy en Sultanes, así que no creo que haya sido parte de la decisión de Sultanes por el tema de jugar con Mexicali sin permiso.”

El cambio parece haber beneficiado a ambos equipos, pues el Pepón y Ricky Álvarez marchan como segundo y tercero, respectivamente, en carreras producidas en toda la liga. Además, Álvarez es líder de cuadrangulares con 11.

El Pepón acepta que no le duele, pero sí hay algo de nostalgia tras haber salido de Sultanes.

“No es tanto que me duela”, reflexiona Juárez, “si te quedan muchos recuerdos, es un club donde me formé, donde hice mis compañeros. Simplemente fue eso, dejar la ciudad; sí, al principio fue difícil saber que venía a un equipo nuevo pero no contaba que estaba con un gran club y esto fue parte para que siga yo jugando de la manera que lo hago”.

Luis Juárez al momento es pieza fundamental con el equipo melenudo, estando en los mejores bateadores de la liga con un grueso .372 de porcentaje de bateo, con 35 carreras producidas, 6 cuadrangulares y 46 indiscutibles.



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El día que Héctor Espino fue ignorado por los Sultanes

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Héctor Espino

Debido a la inmensa fama del jonronero chihuahuense, podría ponerse en tela de duda que Héctor Espino haya sido ignorado alguna vez, pero eso sucedió el 28 de abril de 1979, en el parque Cuauhtémoc y Famosa, casa de los Sultanes de Monterrey en los años 70.

Aunque usted no lo crea, Héctor Espino fue ignorado olímpicamente por la directiva sultán, precisamente en la misma ciudad donde había comenzado a brillar como beisbolista.

Hank Aaron en Monterrey

El suceso ocurrió durante las celebraciones del 40 aniversario del equipo regiomontano, club que trajo a Hank Aaron, nada menos que el rey del cuadrangular, para dar una exhibición de bateo. El diamante del referido parquecito lucía radiante ante la importancia del singular acontecimiento.

La posición de los equipos que se enfrentaban no significaba nada para los aficionados que se dieron cita para admirar al rey de los jonrones de Grandes Ligas. Los Sultanes y los Cachorros de León eran los coleros del grupo Este de la Liga Mexicana de Beisbol y a la vez, dos de los tres peores equipos del circuito. Pero eso pareció no importar a los aficionados que desde temprana hora se dieron cita con la finalidad de admirar la forma de batear del gran ídolo de Atlanta.

La directiva sultán había llevado a cabo promociones y homenajes por los primeros 40 años del club dentro de la liga de verano, por tal razón, habían organizado la exhibición del máximo jonronero de la carpa grande.

Sí, estaba en Monterrey el nativo de Mobile, Alabama, quien había lanzado la primera bola el día anterior, al ponerse en marcha las acciones entre Cachorros y Sultanes.

Hank Aaron con el presidente municipal de Monterrey

Hank Aaron con el presidente municipal de Monterrey





El mejor jonronero de todos los tiempos

Aunque ya tenía tres años de haberse retirado, había una gran expectación entre la fanaticada norteña y la confianza de que la fortaleza de su bat aún guardaba destellos de su poder, el cual le había dado 755 cuadrangulares en Ligas Mayores, ubicándose como líder de todos los tiempos.

En cualquier otra ocasión la máxima atracción hubiera sido la presencia del nativo de Chihuahua, Héctor Espino, el cañonero que en su primera estancia con el equipo de Monterrey había conectado la friolera de 257 jonrones e implantado el récord, hasta entonces vigente de 46 vuelacercas en una campaña.

Similar a la presentación de Babe Ruth

El acontecimiento era igual a la ocasión en que Babe Ruth se presentó en el parque Delta en la ciudad de México en 1946; ahora, en Monterrey se encontraba el tremendo cañonero de color que había destrozado la añeja marca de los 714 cuadrangulares del propio Ruth.

Aunque su presentación estaba anunciada para las 7.30 de la noche, fue hasta las 7.40, cuando por fin los jugadores abandonaron el terreno de juego, quedando sólo los lanzadores con sus catchers respectivos calentando el brazo.

A las 7.45 la gente se empezaba a impacientar, ya que el juego comenzaría a las 8 de la noche y Hank Aaron… ¿dónde estaba? De pronto, los aficionados fueron invadidos por el silencio y la atención se concentró sobre el dugout sultán, por donde apareció el Lic. Rodolfo González Castillo, entonces presidente del club sultán y un poco más atrás y recalcado por el sonido local, el más grande jonronero de todos los tiempos en el beisbol de Ligas Mayores, ni más ni menos que Hank Aaron.

El ídolo inmortal del beisbol estadounidense hizo el recorrido hacia el pentágono con un andar elástico y pausado, propio de un atleta en toda su magnitud, portando un uniforme a rayas azules con vivos rojos y gorra azul de los Bravos de Atlanta, flanqueado por César L. Faz (gerente del club), quien hizo labores de intérprete.

La ovación no se hizo esperar, el público estaba feliz, pues se encontraba entre nosotros uno de los más temibles bateadores en la historia del beisbol, un superestrella de Grandes Ligas que en unos momentos nos iba a brindar una demostración de su grandeza aún contenida.



La presencia de Héctor Espino

¿Héctor Espino?, ¿había alguien que se acordara de Espino en ese momento? Tal vez fuimos muy pocos los que recordamos que Espino estaba ahí, en el mismo lugar, en la caseta de León, el equipo visitante, junto a Celerino Sánchez y ambos se disponían a ver la exhibición del norteamericano y atentos seguían con la mirada los movimientos de éste.

Hank Aaron en Monterrey

Hank Aaron en Monterrey

Aaron escogió un bat de su predilección y se paró frente al pentágono fabricando pequeños swings. Luego, echando la vista al frente y bamboleando la majagua se dispuso a conectar los lanzamientos del veterano Concho Cruz, quien se desempeñaba como lanzador y coach del equipo reynero. Este tendría como receptor al batboy Martín Martínez.

Concho estaba frente a un tipo que tenía tres años de retirado, pero que aún conservaba su estela de tumbabardas.

Los primeros lanzamientos que Aaron conectó fueron faules hacia atrás y elevados bombeados a los jardines, siendo como hasta la séptima pitcheada, cuando algunos aficionados comenzaban a increparlo, que el majestuoso jonronero hizo gala de su poder descomunal, al chocar la esférica y enviarla muy por encima de las dos bardas existentes en el jardín izquierdo. Eso provocó la euforia de la afición, la cual gozó con otras cinco voladas de barda para su total satisfacción, reconociendo porque había sido la ley del jonrón, por qué en alguna ocasión había sido el mejor pagado en las Grandes Ligas y por qué había logrado la inmortalidad en la carpa grande.

Hank Aaron en Monterrey

Hank Aaron en Monterrey





La afición corea el nombre de Espino

Luego de agradecer las ovaciones de los regios, Aaron se encaminó a los vestidores del club sultán y fue precisamente en ese momento cuando la afición comenzó a corear el nombre del pelotero chihuahuense. ¡Es-pi-nooo!, ¡Es-pi-nooo!, ¡Es-pi-nooo!, como pidiendo que al ídolo mexicano, lo cual se convirtió en una especie de eco, que se fue apagando paulatinamente al no encontrar respuesta de la directiva sultán y es precisamente aquí donde nace la gran incógnita.

Si Espino se encontraba a sólo 20 metros de la caja de bateo, donde había estado Aaron, ¿por qué no habernos dado la enorme satisfacción de presentar al mejor jonronero del beisbol mexicano junto al máximo exponente de Grandes Ligas, ambos dueños de innumerables marcas en sus respectivos circuitos?

Resultó increíble e inaudito el hecho de que a los organizadores del evento no se les haya ocurrido el presentarlos juntos cuando ambos se encontraban en el mismo sitio, en el mismo diamante y a sólo unos metros de distancia.

En ese tiempo, en los Estados Unidos se realizaban composiciones fotográficas de Aaron en un abrazo fraternal con Babe Ruth, e incluso un año antes el mismo Aaron había viajado al lejano Japón, tan sólo para dar una exhibición de bateo en contra de Sadaharu Oh, el jonronero ya retirado con 860 voladas de barda.

Sin embargo, Espino fue ignorado aquella noche en Monterrey, por el mismo club que lo había lanzado al estrellato.

Héctor Espino con León

Héctor Espino con León





Con el sello del jonrón

Irónicamente, el jonronero mexicano demostró a los ahí reunidos de lo que podía hacer con un tolete entre sus manos en el juego entre Sultanes y Cachorros de León, equipo donde jugaba el cañonero.

Los Cachorros cayeron ante Sultanes 5-4, pero las cuatro anotaciones fueron impulsadas por el famoso Supermán de Chihuahua, quien en la misma primera entrada conectó un trallazo de jonrón por encima de la hilera de árboles que se encontraban más allá del jardín izquierdo.

En la tercera entrada produjo con sencillo la tercera anotación de su equipo y en la última ronda y con el marcador adverso (4-3), Espino impulsó la del empate, aunque en el cierre de la entrada los Sultanes ganaron con imparable de Goyito Ortiz.

Los que acudimos a ver a Aaron tuvimos una noche bastante afortunada, ya que aparte de admirar al rey de los jonrones de Grandes Ligas, tuvimos oportunidad de disfrutar la forma incomparable de batear del gran Bambino de Chihuahua.

Felipe Montemayor, Rodolfo González Castillo, Hank Aaron y César L. Faz

Felipe Montemayor, Rodolfo González Castillo, Hank Aaron y César L. Faz





El egoísmo de los organizadores

Posteriormente, en una plática con el Lic. Rodolfo González Castillo, expresidente de los Sultanes y organizador del evento, tuvimos oportunidad de cuestionarle sobre el tema, a casi 20 años de distancia.

“Yo no tenía por qué presentar a Espino, ya que ese era un evento de los Sultanes y pagado por los Sultanes”, exclamó visiblemente molesto el exdirectivo a este servidor, teniendo como testigos a Paco Peña, cronista de radio y José Monterrey González, quien se desempeñaba como gerente de Relaciones Públicas del equipo regiomontano.

Pero, por qué ni a los directivos del Salón de la Fama, ni a usted se les ocurrió tomarles tan siquiera una foto juntos, algo para la posteridad, arremetí. Es más, estoy seguro de que a los aficionados les hubiera gustado verlos juntos, si hubieran hecho a un lado el egoísmo, agregué.

“Ya te dije que aquella promoción era de los Sultanes, le había costado a los Sultanes, si el Salón de la Fama hubiera querido presentarlos, ¿por qué no les pagaron ellos?, además, yo le dije a César L. Faz, quien había fungido de intérprete, que le preguntara a Espino si quería salir al lado de Aaron, pero él, según me dijo, lo había mandado por un tubo”, respondió González Castillo.

En síntesis, esa fue tal vez la única ocasión que el extraordinario beisbolista fue ignorado en un diamante de beisbol, pero no por la afición que en muchas ocasiones coreó su nombre, sino por los organizadores que con bomba y platillo presentaron a Hank Aaron, el rey de los jonrones en Grandes Ligas, pero se olvidaron de su propio ídolo, Héctor Espino. No se acordaron del mejor bateador mexicano de todos los tiempos.



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El primer jonrón de Héctor Espino en Liga Mexicana

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Héctor Espino

En un día como hoy, 18 de abril, Héctor Espino, el famoso Supermán de Chihuahua conectaba el primer jonrón de su ilustre carrera en la Liga Mexicana de Beisbol.

El integrante de los Sultanes de Monterrey jugaba su primera temporada en la liga de verano, haciendo una formidable pareja ofensiva al lado de Alonso Perry.

Novato del Año

Espino llegó tumbando caña, ya que al terminar la temporada obtuvo el reconocimiento de Novato del Año, habiendo terminado en la cumbre de carreras impulsadas (105), empatado con Perry, ayudando a su equipo en la conquista del campeonato.

Era su tercera temporada en el beisbol profesional, ya que había jugado dos temporadas con los Naranjeros de Hermosillo en la Liga Invernal y dos con los Tuneros de San Luis, equipo sucursal de la escuadra regiomontana que participaba en la Liga Central.

Su primer título

El sólido cañonero había hecho tronar su bat en ambos circuitos. En 1960 desforró 20 esféricas con los Tuneros y en la liga invernal conectó 10 jonrones para adjudicarse su primer título de cuadrangulares en esa fuerte pelota.

Héctor Espino

Héctor Espino

Un año más tarde tuvo algunos problemas durante su estancia con los Tuneros, finalizando con solo ocho voladas de barda, mientras que en la costa bateó 11, siendo superado por los12 de Saúl Villegas, quien vestía la franela de los Rieleros de Empalme.

Todo un sultán

Ahora portaba el jersey de los Sultanes de Monterrey, equipo que comenzó la temporada jugando de visitante.

Su primera parada fue contra los Tigres capitalinos en el ahora desaparecido parque del Seguro Social, donde en el primer juego, celebrado el 14 de abril, Espino disparó el primer imparable de su carrera. Este fue un rodado por encima de la segunda base en contra de Blas Arredondo.

Comenzaba así la carrera triunfal del singular beisbolista que más tarde se adueñaría de la mayoría de récords ofensivos de las dos ligas más importantes de México.

Héctor Espino

Héctor Espino

El primer jonrón

Unos días más tarde, concretamente, el 18 de abril de 1962, Héctor Espino conectaba su primer jonrón en contra de los Petroleros de Poza Rica, ante un disparo del veracruzano Román Ramos.

La bola salió disparada de su tolete y desde el momento en que se escuchó el fuerte sonido del bat, los espectadores, sus compañeros y los integrantes del equipo veracruzano sabían que la esférica iba fuera del parque.

Los asistentes al parque Jaime J. Merino fueron testigos del primer cuadrangular de Héctor Espino, sin imaginar que éste iba a batear otros 452 a lo largo de su carrera para ser el líder de todos los tiempos, liderato que al final le fue arrebatado por Nelson Barrera y sus 455 jonrones.

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Los Acereros de Monclova y la ansiosa espera de un título

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Acereros de Monclova

En los últimos días hemos sido testigos de la polémica generada por los cambios efectuados entre los Acereros de Monclova y Pericos de Puebla, ambos equipos propiedad de Gerardo Benavides.

La multipropiedad es, sin duda, uno de los temas más importantes en la agenda de la Liga Mexicana de Béisbol y es motivo de un análisis a profundidad, pero hoy queremos hablar de la situación directa de estos cambios: el esfuerzo de la directiva monclovense por hacer campeones a la llamada “Furia Azul”.

Leíamos un mensaje en redes sociales de Gloria Benavides, hija del propietario de los Acereros, en el que cita: “Mi papá no duerme… porque lleva en su espalda cargando el sueño de miles de personas de la ciudad que lo vió nacer, aunque aun esa gente lo critique también; sino fuese con ese fin, jamás hubiese comprado el equipo”.

Estas declaraciones hay que tenerlas presentes, pues reflejan ese objetivo del dueño de los Acereros de Monclova para que llegue el ansiado primer título, ya que aún cuando podemos considerar que ingresó a la Liga Mexicana en 1971, aún no ha podido saborear las mieles del campeonato.

El primer antecedente de estos Acereros fueron los Piratas de Sabinas, y posteriormente llegaron los Mineros de Coahuila; finalmente, a partir de la década de los 80, ocupan el mote que les conocemos y por supuesto el nombre de la ciudad de la cual el 19 de marzo de 1811, los héroes insurgentes Miguel Hidalgo e Ignacio Allende salieron presos rumbo a Chihuahua para encontrar su destino final en el patíbulo.

En este lapso de 47 años, han existido temporadas en que los Acereros han estado cerca de la gloria total y a continuación vamos a recordar aquellas en las que mayor oportunidad tuvieron de hacerlo.



1. El subcampeonato de 1998

Temporada que se jugó a dos vueltas y con tres zonas: Norte, Centro y Sur.

En el standing general para los playoffs, Monclova, dirigido por el inmortal del béisbol mexicano, Don Aurelio Rodríguez Ituarte quedó en terer lugar, debajo de Diablos Rojos del México y Sultanes de Monterrey. Le tocó enfrentar en primera ronda de postemporada a los extintos Langosteros de Cancún, a quienes despacharon en seis juegos para llegar a la semifinal en contra de los Tigres Capitalinos.

Ante los felinos, que eran los campeones vigentes del circuito, vivieron una serie trepidante y al final se quedaron con la victoria en siete dramáticos juegos, derrotando a domicilio a los de bengala en el desafío decisivo, que se realizó en el siempre añorado Parque Deportivo del Seguro Social.

Así, los Acereros llegaron a su primera Serie Final, con un roster de peloteros en el que se destacaban Jesús “Chito” Ríos, Darrel Sherman, Ricardo Sáenz, Boi Rodríguez, Julio César Valerio, Felipe Murillo, Francisco Montaño, enfrentando al equipo que fue la cenicienta de esa temporada, los Guerreros de Oaxaca, quienes previamente habían despachado a los Diablos Rojos y a los Sultanes. Dirigidos por otro inmortal de la pelota, Nelson Barrera, Guerreros reafirmó su paso ganador y en sólo cuatro juegos conquistó aquella serie para llevarse el que hasta hoy es su único título y dejar a Monclova en la larga espera por el título.

2. La segunda Serie Final en 2015

Posicionados como una de las plazas con mayor número de aficionados en el parque de pelota, hace tres años los Acereros vivieron otra de esas temporadas en que parecía que podían lograr el anhelado título.

Después de una primera ronda histórica donde las cuatro series de eliminación de la Liga se fueron al máximo de siete juegos, en la Zona Norte, los Toros de Tijuana dieron cuenta de los súper líderes de la temporada, Diablos Rojos del México, mientras que los Acereros despacharon a los Saraperos de Saltillo.

La final del Norte, entre los Acereros y los Toros, concluyó en el Estadio Monclova, el “Horno más Grande de México”. Ahí, el séptimo juego fue un duelazo de pitcheo entre Anthony Capra y Walter Silva que finalizó 2 a 1 en favor del equipo coahuilense, que tuvo que contar con un trabajo de relevo de su pitcher estelar Josh Lowey.

Llegaron así a su segunda serie final, enfrentando a un rival conocido, los Tigres, aunque ahora en Quintana Roo. Se vislumbraba una batalla difícil, larga, pero quizá afectados por el esfuerzo efectuado para derrotar a los Toros, sobre todo en lo que refiere al pitcheo, los Acereros no pudieron oponer mucha resistencia ante el monarca de sur, que en sólo cinco juegos conquistó su título número 12.

Capra, Lowey y José Pablo Oyervidez, en las aperturas, así como Juan Noriega, el entonces muy joven Raúl Barrón y Matt Nevárez en el bullpen eran los brazos de confianza del mánager Homar Rojas en los Acereros, que eran apoyados a la ofensiva por un line up en donde se encontraban obuseros del calibre de Olmo Rosario, José Julio Ruíz, Brett Harper y José “Chapo” Amador, que dieron muchas satisfacciones a la afición monclovense, aunque quedándose a un paso nuevamente de ese título tan anhelado.



3. 2008: Súper líderes, pero cayeron en la final norteña

En este año Monclova conquistó el súper liderato de toda la liga en ganados y perdidos durante el rol regular. Su mánager fue Juan Francisco “Chico” Rodríguez, que tuvo como sus brazos estelares al dominicano Nerio Rodríguez (17 triunfos) Jasiel Acosta, Alfredo García y el veterano Raúl “Pato” Rodríguez, en tanto que para cerrar los juegos depositaba su confianza en Jeremy Hill que tuvo 23 salvamentos de las 69 victorias azules.

A la ofensiva, la afición que acudió al “Horno más Grande de México”, disfrutó de las actuaciones de Donzell McDonald, Leobardo Arauz, Jesse Gutiérrez (líder del equipo en HR con 13 y de carreras empujadas con 81), Saúl Soto, Domingo Castro, Pedro Díaz, y el abogado Héctor Garanzuay, en un lineup muy explosivo con el que se apoyaron para derrotar en el primer playoff a los Dorados de Chihuahua en el máximo de siete juegos.

La emoción era grande y se presentían buenas cosas, pero la final del norte ante Sultanes de Monterrey fue decepcionante: los fantasmas grises barrieron a los Acereros en sólo cuatro juegos para terminar así el año azul, nuevamente sin poder llegar a la meta establecida.

4. El poderío ofensivo 1986 pero cayendo en la Final del Norte

Su manager fue Alfredo “Yaqui” Ríos, quien dirigió a un equipo lleno de dinamita, que conectó 203 cuadrangulares para imponer récord del circuito en esos momentos, en aquella temporada donde la explosividad ofensiva de la liga se distinguió por la pelota Comando. A base de batazos lograron quedar en primer lugar del norte, para pasar a playoffs, donde derrotaron a los Tecolotes de los Dos Laredos en seis juegos, pero luego en la final de Zona Norte, los Sultanes de Monterrey echaron por tierra los sueños de título, en una serie que llegó al máximo de desafíos.

Manuel Bobadilla, Leonardo Valenzuela, Joel Serna, Al Greene, Baltazar Valdez, Alfonso Rosario, a la ofensiva y Florentino Vázquez, Ubaldo Heredia, Armando Pruneda, así como el veterano Ramón Guzmán en la loma de las responsabilidades, fueron parte de la plantilla histórica, que si bien no pudo concretar el objetivo final, sí puso a volar muchas pelotas y dio a los Acereros la mejor temporada de aquella década de los 80.



5. A un paso de la Serie Final en 2001

Nuevamente temporada de tres zonas y que se jugó a dos vueltas. Calificaron como séptimos del standing general, enfrentando en el primer playoff a los Broncos de Reynosa. La escuadra azul era dirigida por Bernie Tatis y en seis juegos derrotaron al equipo tamaulipeco, para llegar a la semifinal de la Liga.

El título aparecía como una posibilidad real, pero se enfrentaron a los Diablos Rojos del México, que ratificaron su posición de segundo mejor récord en la Liga en el rol regular, eliminando a los azules en seis desafíos, en la última instancia antes de la Serie Final.

Esa novena mantenía la base del subcampeonato del 98 con Darrel Sherman, Ricardo Sáenz, Boi Rodríguez, a quienes se sumaron los bates de Mauricio Zazueta, Adán Muñoz y Rudy Pemberton. En tanto que en el pitcheo Juan Manuel Palafox, Lino Rivera, Emil Kamar y Alejandro Romero encabezaron el staff de abridores, que era apoyado en los relevos por brazos como José Isabel Ceseña (primer egresado de la extinta Academia de Pastejé en llegar a Grandes Ligas), Julio Valerio, Felipe Murillo y Eric Newman, que si bien dieron pelea, no pudieron pasar de esa instancia de semifinal, aunque daban esperanzas de que en el nuevo siglo la historia de Monclova sería distinta.

Han sido en total 20 las ocasiones que los Acereros de Monclova (una ocasión como Mineros de Coahuila, en 1976) han estado en playoffs, y bajo la dirección de Gerardo Benavides desde el año pasado, es que esperan encontrar ese pote de oro al final del arcoíris, que les permita estar en la cima de los 16 equipos de LMB, un objetivo que para la fiel afición de la “Furia Azul” sería como un premio a su fidelidad con su equipo, aunque también es cierto que las formas en que se han reforzado no son precisamente las más recomendables para el circuito veraniego, porque se pueden interpretar como un golpe a la transparencia y competitividad de la liga, al amparo de la multipropiedad.

Por lo pronto, la mejor noticia para todos, es que ya no se realizarán más movimientos con Pericos de Puebla y ya tendremos oportunidad de ver en ese sentido si con los ajustes que se han hecho, pueden lograr al fin fundir en su horno a los rivales y forjar el primer título de la franquicia.

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El impacto de los extranjeros en los Diablos Rojos del México

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Jean Machi

Uno de los temas de mayor seguimiento en Liga Mexicana, desde el béisbol de estufa invernal, es la reapertura para la contratación de extranjeros en los Diablos Rojos del México, quienes luego de que en 2017 únicamente utilizaron peloteros nacidos en México, replantearon su proyecto y fortalecieron su roster con la incorporación de siete jugadores foráneos: cuatro a la ofensiva y tres lanzadores para el bullpen.

Al pasar la cuarta parte del rol regular de esta temporada de “Primavera”, ¿cómo han impactado los refuerzos importados del México al desempeño del equipo? ¿Realmente han sido el factor que se esperaba? A continuación presentamos un breve comentario sobre la actuación de cada uno y su aportación a este inicio rojo.



1. David Vidal. El puertorriqueño llegó con el cartel de haber resultado el jugador más valioso de la Serie del Caribe 2017 y tuvo una primera serie espectacular, posicionándose desde ese momento con Diablos Rojos como co-líder de carreras producidas (16) y cuadrangulares (3), empatado en ambos renglones con Henry Urrutia. A la defensiva ha jugado el jardín derecho, la primera base y la intermedia, con actuaciones en general aceptables, lo que permite a Víctor Bojórquez la posibilidad de tenerlo como el utility del equipo para aprovechar su bat prácticamente todos los días

Ha sido factor para la victoria en varios juegos, por ejemplo ante los Saraperos de Saltillo, cuando en la novena entrada cortó ya prácticamente fuera del infield una rola y realizó un tiro perfecto a home evitando la carrera que daría la ventaja a los coahuilenses, posteriormente en la parte baja de ese inning decisivo conectó doblete que se tradujo en la carrera de la victoria.

2. Henry Urrutia. Jugador cubano que lo mismo se desempeña en el jardín izquierdo que en la primera base. Inició muy lento, ya que, dicho por él mismo, no conocía el circuito, pero poco a poco ha encontrado literalmente la cuadratura al círculo blanco de 108 costuras y ya se ubica como el sexto mejor bateador de la Liga, con un grueso .417 y ha sido el responsable de que 16 escarlatas crucen la goma con carrera, gracias a algún batazo suyo.

Urrutia es un pelotero veterano que no se desespera a las primeras de cambio y esa tranquilidad la ha estado transmitiendo tanto a sus compañeros como a la tribuna. En esta última serie contra los Toros de Tijuana los aficionados comenzaron a percibirlo, cuando Henry dio la voz de ataque para que el México superara desventajas amplias, algo que el año anterior no se presentó con la regularidad que se requería, sobre todo por la falta de bateo de poder.

3. Carlos Corporan. También de Puerto Rico, es un receptor con experiencia de Grandes Ligas, que fue traído principalmente para las labores detrás del plato. Sus números ofensivos no eran precisamente los de un slugger, sin embargo Carlos ha tenido un buen inicio en cuanto a sus contactos a la ofensiva y presenta un respetable .324 de porcentaje de bateo y 10 carreras producidas.

A la defensiva se ha notado su trabajo y el trabajo en equipo con Ricardo Valenzuela, ya que de 17 intentos de robo que han efectuado los rivales del México, en 8 han sido atrapados, para un porcentaje del 47%, que es alto en comparación con la efectividad en la liga en este aspecto (31%) pero no solo eso, también se percibe la mejora en el pitcheo escarlata que incluso ha aumentado el número de pitcheos a la tierra cuando tienen al bateador en 2 strikes, eso, entre otras cosas, han derivado en un promedio de 8.8 ponches por juego, en comparación con el 6.11 de 2017.

Mención aparte es el liderazgo que Carlos muestra en dugout, pues es el jugador pimentoso que está siempre metido en el juego, que felicita alguna buena acción de sus compañeros, que “jala” a los lanzadores cuando se están saliendo de concentración, en fin, esas acciones que a veces no se perciben pero que son muy importantes en cualquier equipo de trabajo, no solo en el beis, sino en la vida misma.



4. Alexei Ramírez. Fue la contratación más rimbombante del México y quizás de toda la liga. Ha batallado un poco a la defensiva, sobre todo en el shortstop, que es la posición que dominó durante su paso por Ligas Mayores, aunque también ha estado cubriendo la inicial, donde se ha visto bien a secas, sin embargo, a pesar de que actualmente muestra un .328 de porcentaje, sólo ha podido empujar 9 carreras, lo que por su posición en el lineup es bajo.

En particular punto de vista, Alexei se ha visto mejor abriendo entradas, quizá por el tipo de lanzamientos que está viendo y claro, un factor puede ser el acoplamiento al pitcheo de Liga Mexicana, que no siempre resulta tan rápido.

5. Jean Machi. Un retorno en la novena roja fue este venezolano, que luego de estar con el México en 2011 se fue a la gran carpa durante varios años. Inició la temporada como preparador y sus actuaciones herméticas hicieron que el Flamingo Bojórquez le diera la responsabilidad de cerrar los juegos a partir de la serie contra Tijuana, donde se anotó sus primeros 2 rescates.

Si bien el rol de cerrador parecía cubierto en el México con Nat Santiago (25 salvados en 2017), el hecho de que uno de los extranjeros, en este caso Machi, ocupe ese sitio permite que el de Atlixco ayude a su novena en otras entradas e incluso con trabajos más largos, favoreciendo así el plan de pitcheo de su manager: 5 o 6 innings del abridor y luego los relevos de especialidad, lo que da también profundidad al bullpen, así como la posibilidad de que puedan descansar, a fin de no llegar con el brazo más exprimido que un limón junto un sabroso consomé, al final de la temporada.

6. Miguel Mejía. El tercer puertorriqueño en el roster, también relevista, no tuvo la mejor de las suertes en la posición de bajar la cortina. En sus actuaciones tuvo 2 salvamentos desperdiciados, ante Oaxaca y Saltillo. Por ello su rol en estos momentos con los Diablos Rojos, es el de preparar el camino a Machi, relevando en la octava entrada.

Así se le vio más cómodo ante Tijuana y un solo pitcheo le bastó para sofocar amenaza de los Toros y en el tercer juego de la misma serie tuvo algunos problemas al inicio de su labor en la “Antesala del Infierno”, como nombrara el maestro Óscar “Rápido” Esquivel a la octava entrada, pero terminó por dominar a cuarto, quinto y sexto bates fronterizos para evitar lo que parecía el acabose del equipo de la capital, ya que con una rayita de ventaja, estaban emboscados con corredores en primera y segunda, sin outs.

Habrá que esperar las próximas actuaciones de Mejía, ya en su nueva responsabilidad y ver así que tanto puede ayudar a ese plan de pitcheo comentado líneas arriba.



7. Atahualpa Severino. Era el relevo zurdo, no sólo situacional, sino también para hacer el juego “chiquito” con los relevos de un inning, pero anduvo poco fino. En sus 8 actuaciones no pudo retirar un solo inning en riguroso orden. Su última actuación fue una base por bolas a Dustin Martin, donde no pasó strikes. Esa transferencia se convirtió en el empate de Tijuana posteriormente.

Severino fue dado de baja, y su lugar en el roster es ocupado por Arismendy Alcántara, infielder dominicano con experiencia de Grandes Ligas también. Un movimiento que responde sobre todo a las lesiones que están aquejando al cuadro rojo, apenas acaba de reaparecer Luis Alfonso Cruz, aunque sólo como bateador designado y Juan Carlos Gamboa lleva una semana en el hule, lo que disminuye esa profundidad del roster que se veía al inicio de campaña.

Por ello, es importante también destacar que con la posibilidad de contratar jugadores extranjeros, el margen de maniobra para la directiva del México en cuanto a cubrir huecos es más amplio, a diferencia de 2017, donde el mercado era por naturaleza contraído y con poca posibilidad de negociar, ya que parte de los otros equipos no muestran interés por los peloteros mexicanos jóvenes en desarrollo, de cantera, sino que han preferido contar con rosters hechos “a base de cartera” con jugadores veteranos o foráneos.

Pero eso es historia pasada. Por lo pronto en este año, con el trabajo de equipo entre extranjeros y la base nacional, los Diablos Rojos se ubican en el segundo lugar de la zona sur, con récord de 11 ganados y 5 perdidos, empatado con los Pericos de Puebla y Tigres de Quintana Roo y a 1 juego de distancia de los líderes Leones de Yucatán. Están en zona de calificación, un lugar que es más que anhelado y esperado por su directiva y afición, sobre todo luego de dos años sin calificar, que si bien no disminuyen el protagonismo del México, si vuelve imperativo el objetivo de regresar a ese sitio en el que acostumbran estar, como protagonistas y animadores de la postemporada.



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