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La montaña rusa de José Albertos: El sube y baja de un prospecto mexicano de altos vuelos en Cubs

José Albertos

En julio de 2015, los Toros de Tijuana vendieron en 1.5 millones de dólares a los Cubs de Chicago los derechos del pitcher derecho José María Albertos, nacido en Reynosa, Tamaulipas. Junto a Roberto Osuna, era el tercer prospecto mexicano más caro de la historia después del Caballito Heredia (2.6 millones) y Julio Urías (1.8 millones). Desde entonces, Chema Albertos ha vivido una montaña rusa. De ser uno de los prospectos con más proyección en los Cubs, su carrera tuvo un retroceso en 2018. Michael Ernst, especialista estadounidense en prospectos de los Cachorros de Chicago, analiza el gran misterio que representa Albertos.

José María Albertos, hoy de 20 años, era un prospecto mexicano relativamente poco publicitado antes de firmar con los Cubs durante el periodo internacional de 2015-16. De inicio, le faltaba proyección física, con 1.85 de estatura y 84 kilos de peso. Sin embargo, rápido se puso en el mapa.

El inicio que le daba proyección de caballo en Grandes Ligas

Con 17 años, y durante la pretemporada extendida de 2016, llamó la atención por la gran velocidad que imprimía sin esfuerzo a sus pitcheos. Tocaba las 95 millas y ocasionalmente llegaba a más. Además mostraba un par de pitcheos secundarios que por momentos calificaban con calidad por encima del promedio.

Tuvo una sola salida que fue impresionante durante la temporada 2016 de la Liga de Arizona. Ponchó a siete y permitió solo dos embasados en cuatro innings sin carrera. Sin embargo, los Cubs decidieron bajarle el switch inmediatamente a José Albertos, e hicieran que dejara de lanzar, luego de saber que había experimentado molestias en el codo.

Tenía sentido que el equipo fuera cauto con un activo potencialmente valioso. También había rumores entre los scouts de otros equipos, de que los Cubs querían esconderlo durante las fechas de cambios, mientras buscaban mejorar ese equipo que ganaría la Serie Mundial. Eso siempre me pareció una exageración, principalmente porque el equipo siguió sin permitirle lanzar, cuando ya había pasado la fecha límite de cambios.

Al final, da la impresión de que aquella lesión no fue seria y que el tiempo de descanso solo fue como precaución.

Prospecto de altísimos vuelos

En los rankings de prospectos de John Arguello, de Cubs Den, al final de esa temporada, el reporte de scouteo de José Albertos notaba el camino largo y riesgoso que tenía por delante el prospecto de 18 años. Pero también enfatizaba el impresionante potencial que Albertos poseía:

“Durante mucho del tiempo que vi a Albertos, estaba en el rango de 94 y 95 millas por hora. Pero mientras la primavera avanzó y entró en acción la adrenalina de los juegos competitivos, esa recta subió dos escalones de velocidad. Llegó a 97 millas en varias ocasiones durante su única salida con los Cubs en la Liga de Arizona.

“Además, Albertos se veía sorprendentemente pulido. Era capaz de lanzar esa recta de strike, e incluso mostraba algo de comando en términos de localización. También respaldaba esa recta con sólidos pitcheos secundarios. Lo que lo hace más interesante aún, es que alcanza esa alta velocidad sin mucho esfuerzo.

“En consecuencia, eso nos da esperanza de que, a) pueda sostener esa velocidad conforme avanza el juego, y b) puede ser consistente en su mecánica y seguir mejorando su ya avanzado comando. Todas las partes están ahí para que Albertos pueda ser un abridor de inicio de rotación. Su comando avanzado y sensibilidad para pitchear sugieren que puede avanzar rápidamente”.

El 2017 de José Albertos

El tamaulipeco Albertos volvió a quedarse en la pretemporada extendida cuando empezó la campaña de 2017. Con 18 años de edad, y con solo 4 innings profesionales de experiencia, hubiera sido una exageración mandarlo a South Bend en clase A. De tal forma que Albertos esperó hasta que empezaran las ligas cortas para empezar a jugar.

Luego de hacer dos aperturas en la Liga de Arizona en clase Rookie, fue subido a Eugene, en clase A débil, donde hizo 8 aperturas más. Ahí, José María Albertos mostró todas las herramientas que le habían dado una de las proyecciones más altas para cualquier pitcher en el sistema de los Cubs.

Los tuits de Michael Ernst analizando a Albertos

“Su recta se asienta entre 92 y 95 millas con buen plano y movimiento tardío, pero regularmente alcanza 97 cuando es necesario. Tiene un brazo con mucha vivacidad que genera velocidad con poco esfuerzo”

“Su cambio de velocidad puede ser devastador contra derechos y zurdos. Un pitcheo con potencial para ser de élite, que le da un techo para ser pítcher de inicio de rotación. Trabaja de forma muy efectiva sus pitcheos para complementar su facil velocidad”.

“Por su edad y falta de experiencia, no es sorprendente que Albertos experimente lapsos de descontrol e inconsistencia. Pero también muestra, por momentos, un comando con calificaciones que van de ser por encima del promedio a ser élite. Si puede consolidar este aspecto en los años próximos, Albertos es lo más cercano que tienen los Cubs a un as del pitcheo en todo su sistema”

Pero no todo era miel sobre hojuelas. En mi reporte de scouteo al terminar la temporada de 2017, califiqué su comando como de 30, donde el rango máximo es 60, y lo detallé en los comentarios cuando me preguntaron:

“La mayor parte del tiempo su comando califica en 40, pero ahora mismo tiene problemas con el punto en que suelta la bola. Eso lo lleva a tener pitcheos en que falla su localización por mucho, entonces traté de incorporar eso a su actual calificación de comando. Por eso el 30”.

Agregué entre los puntos de mi reporte de scouteo, mi preocupación sobre su físico inmaduro y su tendencia para clavar muchos envíos a la tierra durante cada salida:

  • Físico suave y capacidad atlética limitada
  • Necesita aumentar fuerza y mejorar el balance
  • Batalla para encontrar un punto consistente para soltar la bola, lo que lo lleva a desperdiciar pitcheos que se clavan en la tierra o que salen volando a la altura de los hombros.

El desastre de 2018 para Albertos

Desafortunadamente, esos problemas, que eran una preocupación intermitente para Albertos en 2017, se volvieron la norma en 2018. Y no solo eso, sino que se agravaron. Ahora lo que son escasos, son los lapsos de buen comando.

Para abrir la temporada 2018, tuvo un paso desastroso por South Bend en clase A. Pasaporteó a 32 bateadores en solo 13 innings de acción, con efectividad de 18.69. Eso hizo que Albertos fuera sacado de la rotación tras solo cuatro salidas. Los resultados no mejoraron en cinco salidas de relevo. Fue enviado de regreso a la pretemporada extendida. No pudo lanzar más de dos innings en ninguna de sus nueve salidas en la Liga Midwest en clase A.

Tampoco hubo buenas noticias desde Arizona cuando fue enviado para allá en junio de 2018, de regreso en nivel Rookie. El analista AZ Phil documentó varias salidas de Albertos en las que el descontrol seguía siendo un problema grave. Quizás los Cubs creían que un regreso a un ambiente donde ya había tenido éxito la temporada anterior ayudaría. Una vez que empezó la temporada en Eugene, en nivel Rookie, el club asignó a Albertos hacia allá.

Más tuits de Ernst

“Sus problemas no terminaron en Mesa en la pretemporada extendida. Pero la organización sintió que había progresado suficiente como para hacer la rotación de Eugene cuando comenzó temporada en junio. Su primera salida fue complicada, pero pareció haber una mejoría. Lanzó la mayor cantidad de innings de la temporada con 3.2 con 2 bases por bolas”.

“… tan mal como pudo irle esta temporada, en su segundo inning tocó fondo. Fue simplemente doloroso verlo. Realmente tienes que preguntarte qué decisión hay que tomar después de esto. Cinco bateadores enfrentados, cinco bases por bolas en solo 21 pitcheos, y los últimos 19 pitcheos fuera de la zona”.

La montaña rusa no terminó ahí. Después de tocar fondo, el tamaulipeco rebotó con su salida más alentadora de la temporada el 8 de julio:

“(2) No fingiré de que estuvo grandioso, pero fue seriamente alentador. Perdió el control con algunos bateadores en el tercer episodio. Pero se recuperó, y luego registró un impresionante cuarto inning retirando en orden para terminar su actuación”.

La esperanza tuvo vida corta, desafortunadamente, porque en sus dos siguientes salidas pasaporteó a 10 en 3 innings y 2 tercios. Su repertorio debió estar nítido pues limitó el daño a solo dos carreras y un hit. Ninguno de los juegos tuvo transmisión de video, así que no lo pude confirmar.

Cerró la temporada 2018 en Eugene con dos salidas alentadoras. En ellas acumuló 1 inning y 1 tercio en que solo dio dos bases por bolas. Una cifra mucho menor a lo anterior.

El saldo final en Eugene, clase A débil de los Cubs, fue preocupante. Registró efectividad de 11.94 con 33 bases por bolas en 17 innings y 1 tercio de acción.

¿Cómo explicar un deterioro tan pronunciado en un prospecto con tanto techo como José María Albertos?

¿Es una lesión? ¿Problemas de mecánica? ¿Nervios?

Creo que hay cierto nivel de daño en el codo de Albertos. Sin embargo, eso lo tienen muchos lanzadores profesionales. Los Cubs probablemente le bajaron el switch lo suficientemente rápido en 2016 como para evitar una lesión significativa.

Con el tiempo de descanso para sanar pudo regresar y pitchear bien en 2017. Logró hacerlo sin dolor, tanto en 2017 como en 2018. Pero ya hemos visto este tipo de escenario antes.

Las molestias en el antebrazo y los problemas de descontrol son, con frecuencia, precursores de lesiones en el codo. Puede que solo sea cuestión de tiempo.

Es también probable que algún daño de lesión estructural en el codo lo haya llevado a tener problemas mecánicos que su cuerpo está tratando de compensar. Esto eventualmente pudiera llevar a más vicios mecánicos hasta el punto en que Albertos pierda completamente el punto en que suelta la bola.

De nuevo, hay muchos casos de jugadores que tuvieron problemas similares mientras sufrían mucho dolor y molestias en el codo. Esa podría ser una espiral que se salga aún más de control para Albertos, quien carece de experiencia y capacidad físico-atlética para ayudarle a compensar.

He tratado de encontrar los cambios que Albertos haya podido hacer en su mecánica entre 2017 y 2018, pero no he encontrado mucho. Cualquier cambio que haya podido hacer parece ser mínimo, pero hubo rumores de que los Cubs querían que hiciera modificaciones para quitarle presión a su codo.

Parece haber momentos en los que Albertos se abre mucho y donde su guante está muy lejos de su cuerpo. Pero es difícil tener cápsulas de video perfectamente sincronizadas con las transmisiones a las que he tenido acceso como para verificar la trayectoria de su brazo, su apertura de pies y otras cosas.

Ni siquiera el hecho de que regresó a Eugene en 2018, donde ya había estado en 2017, me ha ayudado para tener comparaciones fieles en video. Y es que la posición de la cámara parece ser ligeramente diferente en 2018 de lo que fue en 2017.

¿Problemas psicológicos?

La verdadera preocupación para mí, es saber si cualquier problema de lesión o de mecánica ha provocado también un daño psicológico. ¿Estamos realmente lidiando con problema de ataques de nervios en este momento? Y si es así, ¿hay forma de recuperarlo?

Son famosos los casos de Steve Blass, que nunca pudo recuperarse de esas aparentes crisis de pánico. Y es por él que a esos ataques nerviosos le llaman la “enfermedad de Steve Blass”. Rick Ankiel tuvo que dejar de pichear y regresó a Grandes Ligas como jardinero.

Los Cubs tienen actualmente un ejemplo vívido de este fenómeno, y encontraron una de las formas más creativas para lidiar con el problema sin resolverlo. John Lester tuvo que desarrollar un tiro con bote a primera base para combatir su incapacidad para tirar a la inicial.

Ninguno de estos ejemplos da margen al optimismo. Nuestra más grande esperanza como aficionados o analistas radica en simplemente creer que esto está realmente ligado a lesiones y no a un problema mental en este momento.

Como muchas cosas en la vida, probablemente no haya una sola causa, ni una sola solución facil para José Albertos.

Lo alentador del manejo de los Cubs

Encuentro consuelo en el hecho de que los Cubs no le bajaron el switch al tamaulipeco en 2018. Siguió lanzando en juegos. Incluso cuando fue enviado de regreso a la pretemporada extendida en Mesa desde la sucursal clase A en South Bend.

En caso de que Albertos estuviera experimentando dolor en el codo, no hay duda de que los Cubs habrían sido más cautelosos.

Si estaba batallando seriamente con un problema específico de mecánica, seguramente los Cubs habrían tratado de hacer sesiones extensivas de bullpen para corregirlo.

Si el problema es mental, creo que habrían considerado darle un tiempo de descanso como táctica.

Ninguna de esas cosas pasó. Eso me lleva a pensar que los Cubs piensan que es un problema no tan grave, y que puede corregirse.

Soy un tipo paciente. José Albertos estaba a tres años, o más, de contribuir con el equipo grande de los Cubs en Chicago. Y este plazo era ya presupuestando las mejores circunstancias.

Por lo mismo, un retraso, aunque sea tan significativo como el de la temporada de 2018, quizás no altere este plazo. La temporada 2018 parece un año perdido, pero muchos prospectos se han recuperado de años perdidos, y tuvieron carreras exitosas.

Asumiendo que no hay un daño de largo plazo a su salud mental y física, no hay nada en 2018 que me lleve a cambiar mi opinión sobre el techo y la proyección que Albertos tiene como lanzador. Pero ciertamente crea dudas sobre cuándo, si es que llega el día, José Albertos alcanzará ese techo. 

Esa respuesta la sabremos tan pronto como José Albertos, ya con 20 años, se suba nuevamente a la loma esta primavera con los Cubs.

*Este artículo apareció originalmente en el portal Cubs Den. CUARTO BAT agradece a Michael Ernst y Cubs Den el permiso para traducir y publicar este texto.

Michael Ernst

Written by Michael Ernst

Escribe en @cubsden. Especialista en prospectos de los Cachorros de Chicago.

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