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Las tres opciones de estadio en Querétaro para ser sede de LMB

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Vista de Google Earth del Parque Pedro "Mago" Septién en Querétaro. Foto: Google Earth

Ante los rumores sobre la posible mudanza de una franquicia de la Liga Mexicana de Beisbol a la ciudad de Querétaro, presumiblemente Vaqueros de Unión Laguna, ha crecido la preocupación de que la ciudad no tiene un parque de pelota que esté cercanamente listo para recibir beisbol profesional.

A dos meses y medio para que arranque la temporada, en Querétaro prácticamente habría que construir por lo menos el 70 por ciento de la obra, y en algunas de las posibles sedes, hasta el 80 o 90 por ciento para adecuar alguno de los tres parques que tienen las dimensiones para acoger beisbol profesional en Querétaro.

1. El Estadio Pedro “Mago” Septién en el Parque Querétaro 2000

Parece la opción más viable para construir un parque espacioso, aunque con la mayor cantidad de trabajo por hacer. Dentro de la rumorología y especulaciones ha sonado como la sede para acoger el beisbol de Liga Mexicana en Querétaro.

Se encuentra en un terreno amplio con área suficiente para hacer adecuaciones y hacer un estacionamiento. Está ubicado en la zona este de la ciudad, muy cerca del aeropuerto y muy cerca también de vialidades importantes como la avenida Bernardo Quintana, una de las principales arterias para circular por la ciudad. Lleva el nombre del legendario cronista Pedro “Mago” Septién, oriundo de Querétaro.

El problema con el parque es que sus tribunas son propias del beisbol amateur. Las tribunas no llegam ni a 50 metros de extensión con unas 10 filas de cemento. El trabajo de construcción de tribunas sería prácticamente desde cero.

Las dimensiones del terreno de juego también tienen su trabajo por hacer: por el jardín derecho e izquierdo son vastas, alcanzando hasta 365 pies de distancia, según las mediciones hechas en Google Earth. El jardín central, sin embargo, es el que presenta el principal problema, pues su dimensión máxima alcanza los 370 pies, unos 30 pies menos de lo que se consideraría una distancia adecuada para el beisbol profesional. La distancia del jardín central tendría que extenderse, pues a 1,820 metros sobre el nivel del mar, Querétaro sería la quinta ciudad a mayor altitud en toda la Liga Mexicana y se esperaría una plaza muy ofensiva, similar a lo que ocurre en parques que se encuentran a una altitud cercana como Aguascalientes, Durango, León o Oaxaca.

 

No hay mucho margen para extender ese jardín central, pues a un par de metros detrás de la bardas está el lago que es parte del Parque Querétaro 2000 y en el que podría haber la necesidad de incluir algunos metros de relleno para extender el terreno de juego.

El trabajo que se tiene que hacer en ese parque, es casi como construir un parque nuevo, y con el poco tiempo que hay para el arranque de la temporada, en caso de aprobarse, sería una situación similar a la que experimentaron las plazas de Durango y León en 2017 que, a marchas forzadas, tuvieron que seguir trabajando en la adecuación de sus parques, incluso dentro de la misma temporada. Durango, por ejemplo, tuvo que jugar los primeros meses todos sus partidos de visitante, mientras se ponía su parque en condiciones.

Vista de Google Earth del Parque Pedro "Mago" Septién en Querétaro. Foto: Google Earth

Vista de Google Earth del Parque Pedro “Mago” Septién en Querétaro. Foto: Google Earth

2. Estadio de la Unidad Deportiva de la UAQ

Es otra opción muy viable, pues tiene más construcción de tribunas que el “Mago” Septién, y requeriría un trabajo considerablemente menor que el anterior parque. También tiene amplios espacios aledaños para estacionamiento y locales de concesiones. Además, está conectado a vialidades importantes, a unos metros de la carretera a Celaya.

El principal impedimento es que no pertenece al municipio o al gobierno del estado, sino a la Universidad Autónoma de Querétaro, y todo el trabajo necesario para construcciones y uso tendría que pasar por la negociación con la universidad y todo el aparato burocrático que eso conlleva.

En cuanto a construcción, dimensiones y terreno parecería la mejor opción, sin embargo, toda la burocracia que implicaría negociar con la universidad le resta puntos a esta sede frente al “Mago” Septién.

Las dimensiones del terreno son adecuadas para el beisbol profesional con casi 410 pies por el jardín central, y 335 por el derecho. El jardín izquierdo es vasto, alcanzando hasta 365 pies, que puede recortarse sin ningún problema. Además tiene una amplísima zona de foul que le permite mayor flexibilidad si se piensa adecuar el terreno.

La dimensión de las tribunas lucen muy similares al cuerpo principal de tribunas que hoy tiene el Parque Fray Nano de la Ciudad de México. Cabe mencionar que al Fray Nano se le respetó ese cuerpo principal, y se construyó un área general de concreto del lado del jardín izquierdo. Similar maniobra podría hacerse en el estadio de la UAQ en caso de que se requiriera su uso para al beisbol profesional.

El estadio de la UAQ y el “Mago” Septién son los que han fungido como sedes cuando Querétaro organizó la Liga Telmex, por ejemplo.

Vista aérea del parque de beisbol de la Universidad Autónoma de Querétaro (Foto: Google Earth)

Vista aérea del parque de beisbol de la Universidad Autónoma de Querétaro (Foto: Google Earth)

3. Estadio de la Unidad Deportiva Josefa Ortíz de Domínguez

Otra opción viable. Sus tribunas son un poco más pequeñas que las del estadio de la UAQ, aunque más grandes que las del “Mago” Septién. Sin embargo, a juzgar por las imágenes aéreas le falta techar esas tribunas. Tiene terreno colindante suficiente para ampliaciones y está contiguo al estacionamiento de buen tamaño del auditorio vecino que también lleva por nombre Josefa Ortíz de Domínguez.

Este recinto es el que ofrece mejor localización de todos, pues está a unos pasos de la avenida Constituyentes y está también a un par de kilómetros del bello Centro Histórico de Querétaro, además de que está cerca también del Estadio Corregidora, donde se juega futbol de Primera División.

El trabajo para adecuar este parque para los estándares de Liga Mexicana también sería menor a lo que tendría que hacerse en el “Mago” Septién, aunque mayor a lo que se trabajaría en el estadio de la UAQ. Las dimensiones del terreno también son aptas para el beisbol profesional con 400 pies cerrados por lo más profundo del jardín central, y 335 pies por las rayas.

Vista aérea del parque de la Unidad Deportiva Josefa Ortíz de Domínguez en Querétaro (Foto: Google Earth)

Vista aérea del parque de la Unidad Deportiva Josefa Ortíz de Domínguez en Querétaro (Foto: Google Earth)

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Tadeo Varela, de la sabermetría a ser el nuevo gerente deportivo de la LMB

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Tadeo Varela

Parte de la restructuración que está viviendo la Liga Mexicana de Beisbol incluye la renovación de su oficina central. Tras una permanencia de 34 años, Néstor Alba Brito, director de operaciones, salió de la Liga Mexicana de Beisbol; en su lugar llegó Tadeo Varela, quien se desempeñaba como analista de sabermetría con los Toros de Tijuana.

“Ciertamente, estaba en verano con Toros de Tijuana y en invierno con Charros de Jalisco como analista sabermétrico”, explica Tadeo. “Son obligaciones que tendré que dejar de lado para asumir este cargo, pero esta nueva función es parte de la pasión que yo traía. El estar en esos cargos era precisamente para innovar, para intentar traer cosas nuevas para esos equipos; ahora es tratar de innovar en la liga completa”.



Tadeo Varela llegó de Venezuela en 2015, poco después de titularse como economista en la Universidad de Carabobo, para ser un pionero como analista sabermétrico con los Toros de Tijuana, el primer equipo que se atrevió en México a tener un departamento de análisis estadístico avanzado.

Cuando Néstor Alba Brito comenzó su trabajo en el área de operaciones de la Liga Mexicana, Tadeo Varela probablemente ni siquiera había nacido. Pero la llegada de un ejecutivo tan joven es parte del relevo generacional y de las nuevas ideas que se quieren implementar en la Liga Mexicana.

“El cargo no es el mismo, pero se puede decir que, de alguna forma, yo soy el remplazo de Néstor Alba Brito”, asegura Varela. “Hay muchos retos, muchos compromisos, y hay también muchas expectativas. Llegó Javier Salinas y quiere reformar completamente la liga. Esa es la visión que tiene la Liga Mexicana de Beisbol y me encanta ser parte de ese proyecto. Vamos crecer muchísimo en los próximos años y vienen muchas cosas buenas para la Liga Mexicana de Beisbol”.

Como el propio Tadeo Varela lo explica, la Liga Mexicana de Beisbol busca darle continuidad a lo que se ha hecho bien y mejorar otras prácticas, desde el desarrollo de jugadores hasta los protocolos para hacer cambios y contrataciones en la liga.

Antes de la contratación de Tadeo en este nuevo puesto, CUARTO BAT pudo saber que en la oficina de la Liga Mexicana, Javier Salinas estuvo entrevistando varios candidatos de distintos perfiles. Entre ellos, se entrevistó a peloteros aún en activo y ya retirados, para asumir este puesto. Al final, prevaleció un perfil como el de Tadeo: joven, con espíritu innovador, universitario y con un perfil más acádemico, aunque el lado deportivo no dejará de ser prioridad.

“El gran objetivo es fomentar el desarrollo deportivo en la Liga Mexicana de Beisbol”, explica Varela. “Eso se hace a través de la academia, porque a pesar de que la liga era conocida como una liga de desarrollo, realmente son pocos los equipos que tienen una academia estructurada, que vendan constantemente talento a Estados Unidos. Entonces, eso hay que mejorarlo”.

Y los protocolos de cambios, contrataciones y gestión de la lista de reservas también será una de las demarcaciones que Tadeo Varela tendrá bajo su supervisión con el propósito de mejorar. Y sobre todo, como él mismo lo enfatiza, tras los recientes roces entre directivas por un movimiento de jugadores entre Tigres de Quintana Roo y Diablos Rojos del México que la nueva directiva felina ha calificado de indebido e ilícito.

” Tendré también que supervisar todo lo que son los cambios de jugadores, las contrataciones, y que ya no ocurran cosas como lo que se conoció entre Diablos Rojos y Tigres de Quintana Roo”, explica Varela.



Al oriundo de Caracas, Venezuela, le tocará también la supervisión de los umpires, otra de las funciones más sensibles que realizaba Néstor Alba Brito.

“Otra de mis responsabilidades será la parte de la integración con los umpires con quienes habrá muchas cosas nuevas, se van a estrenar uniformes, y van a mejorarse varias partes de lo que es la repetición”, explica Varela. “Siempre va a haber algún tipo de roce y algún equipo que se queje, entonces son cosas que habrá que pulir”.

La principal experiencia que tiene Tadeo Varela en las oficinas del beisbol profesional ha sido en el área del análisis sabermétrico, y es precisamente ese, uno de los rubros que el venezolano más quiere desarrollar en el beisbol mexicano. Para ello, ya hay un proyecto gestándose.

“No te puedo dar muchos detalles, pero te puedo decir que se está cocinando un proyecto”, anuncia Tadeo. “Si Dios quiere, y los tiempos se dan, en este mismo año ya los equipos de la Liga Mexicana de Beisbol van a tener mucha más información estadística a la mano. Eso ya se está trabajando, todavía no se da a conocer, pero ya estamos prontos de dar un anuncio al respecto. Por mi trayectoria, y la carrera que he hecho como analista, la gente pede estar segura de que vienen cambios para la liga en ese aspecto”.

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Midiendo los parques más ofensivos de la Liga Mexicana del Pacífico

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Estadio Teodoro Mariscal

En una entrega anterior hicimos la medición de cuánto del aporte ofensivo de un equipo puede corresponder al campo y la ciudad en los que juegan los equipos de la Liga Mexicana de Béisbol. Y ahora le toca a los parques de la Liga Mexicana del Pacífico pasar por un estudio similar.

Dicha información resulta de suma importancia, pues al valuar la producción que un jugador tuvo (en especial si utilizamos estadísticas tradicionales como HR, AVG, SLG, ERA, etc) es muy común encontrarnos que los lanzadores con mejor porcentaje de carreras admitidas a menudo pertenecen a equipos con parques donde la bola vuela menos y que los líderes de cuadrangulares rara vez juegan para esos mismo equipos. Por lo general, siempre hay ciertos jugadores que sospechamos que quizás hubieren tenido mejores números jugando para otros equipos.



Si bien resulta fácil utilizar la altura de la ciudad dónde se juega como referencia, el ambiente ofensivo depende de muchas cosas (ya mencionadas en el artículo sobre la LMB). La altitud y la humedad son los factores que más podrían correlacionarse con la producción ofensiva, pero no son los únicos. Más aún, el aspecto interesante de un análisis estadístico, no está solo en definir qué parques se prestan más para la producción ofensiva, sino en medir numéricamente, con cuántas carreras podemos responsabilizar al diamante en cuestión.

Para nuestro estudio basado en la Liga Mexicana del Pacífico, utilizaremos una metodología muy similar a la usada en nuestro artículo anterior sobre la LMB, por lo que es sumamente recomendable el leer el artículo anterior al menos una vez. Ahí se explica detalladamente la metodología usada para la valuación de los diferentes parques; sin embargo, recordemos que la temporada de invierno en México es mucho más corta que la de verano. Esto pudiera presentar ciertos problemas, pues al ser menor la cantidad de juegos jugados por temporada, es más probable que el resultado de un solo juego afecte gravemente la contabilización total.

El béisbol es un juego con alta varianza estadística, en el cuál puede llegar a darse que un duelo de grandes lanzadores en un estadio que favorezca al picheo, resulte en un marcador de 15-10 y que, igualmente, en un parque en dónde se favorecen las ofensivas observemos una blanqueada. Al final, esos juegos son “garbanzos de a libra”, o sea, juegos que llegan a ocurrir muy pocas veces. Para protegernos de dichas variaciones extremistas, el truco que utilizamos en estadística es, simplemente, aumentar la muestra. Es decir, para contrarrestar la poca cantidad de juegos en la temporada invernal, tomaremos en cuenta la suma de los números de las temporadas 2016/2017 y 2017/2018 teniendo así, una temporada sintética de 136 encuentros en vez de los anuales 68 que se disputan en la LMP. Mientras mayor sea la muestra, es decir la cantidad de juegos, menor será el ruido y la afectación de un juego “garbanzo de a libra”.

Veamos pues la tabla ordenada de las plazas beisboleras de la LMP:

  RAH RSH GPH RAA RSA GPA Factor Altitud
Jalisco 359 413 67 271 212 67 159.83 1566m
Mexicali 266 324 68 260 232 68 119.92 8.2m
Los Mochis 341 270 68 288 248 68 113.99 10m
Hermosillo 312 302 67 270 313 68 106.89 200m
Navojoa 220 315 68 294 303 68 89.61 50m
Culiacán 247 262 68 324 323 68 78.67 71m
Cd. Obregón 245 233 68 344 266 67 77.21 40m
Mazatlán 223 241 68 322 280 68 77.08 10m

 

Al igual que en nuestro estudio de la LMB, un 100 indica un parque “promedio de la liga”. Un número mayor a 100 indica que es un parque de naturaleza ofensiva, mientras que menos de 100 es un parque que favorece al picheo y la defensiva. Recordemos que se puede leer en porcentajes sobre el promedio: un parque con factor de 120 es 20% más favorable para el bateo que el promedio, y un porque con 80 es 20% más favorable para el pitcheo que el promedio.

RAH: Carreras recibidas como local

RSH: Carreras anotadas como local

GPH: Juegos como local

RAA: Carreras recibidas como visitante

RSA: Carreras anotadas como visitante

GPA: Juegos como visitante



 

Notemos que en la tabla de la LMP, Jalisco se encuentra casi 40 puntos por encima del segundo estadio que más favorece al bateo. Dicha desviación, ya que estamos valuando como 100 al promedio de la liga, forzosamente nos lleva a que los parques de menor carreraje muestren un puntaje menor. Es probable que en otros años, sin tener que jugar en Jalisco, Mazatlán, Obregón y Culiacán aparecieran más cerca del 100 en la tabla. Lo anterior se debe, a que Jalisco eleva, por sí sólo, considerablemente el promedio de carreras anotadas en un juego de pelota.

El enorme aporte ofensivo que le podemos atañer al estadio de los Charros, hace que necesariamente la conversación sobre el aporte de los bateadores y lanzadores del equipo azul cambie. El aparente problema de picheo que tiene el equipo tapatío puede no deberse a la falta de calidad, sino a la naturaleza de su estadio. Lo opuesto sería cierto para sus bateadores (pensemos en la temporada que tuvo Manny Rodríguez). Más aún, dicha tendencia al alto carreraje suele afectar el manejo del bullpen. Quizás incluso al nivel de que un mánager como Benjamín Gil, acostumbrado a un parque de pitcheo como Culiacán, se viera superado en un estadio al que no está acostumbrado. Todas estas, discusiones que dejaremos para otro momento.

Destaca también que el estadio de los Charros está a una altitud de 1,566 metros sobre el nivel medio del mar, es decir, casi ocho veces más alto que la segunda ciudad a mayor altitud, Hermosillo, que tiene 200 metros sobre el nivel medio del mar. Siete de los ocho clubes de la LMP están a 200 metros de altitud o menos, lo que reduce considerablemente el efecto de la altitud en el Factor de Parque, y podemos deducir de ello que las variaciones obedecen más a una buena temporada ofensiva o defensiva de determinado equipo en su plaza. En el panorama general, sin embargo, el bajo carreraje que suele darse en los partidos de LMP que se juegan fuera del Panamericano, se debe ampliamente a que la mayoría de las plazas están a baja altitud.



Siento que una advertencia de suma importancia es necesaria aquí. Si bien la tentación por comparar las tablas de la LMB con las de la LMP es grande, tenemos que recordar que el factor de las tablas está calculado con respecto al promedio de la liga. Si bien algunos jugadores participan en ambos circuitos, la composición general de los equipos que juegan en una liga es muy diferente a la composición de los equipos en la otra. El 159.83 de Jalisco no significa que sea un parque más de bateo que Durango con 150.91; simplemente, significa que Jalisco aporta 59.83% más ofensiva que el promedio de la Liga Mexicana del Pacífico y que Durango aporta 50.91% más que la media de la Liga Mexicana de Béisbol.

El Park Factor solo es aplicable a los parques de una misma liga. Por el momento, aún no hemos desarrollado herramientas suficientes para comparar estadios de diferentes ligas, cosa que podremos abordar en futuras entregas. Lo que sí podemos detectar es el patrón en ambas ligas, donde a mayor altitud del parque, mayor carreraje, y a la inversa, a menor altitud más dominio del pitcheo.

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Los torneos cortos y los nuevos retos de dirigir, según nueve mánagers de la LMB

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Dan Firova

A partir de 2018, la Liga Mexicana de Beisbol estrenará un nuevo formato de competencia: dos temporadas de 57 juegos con dos playoffs en un mismo año. Más allá de la simple variación del calendario, este nuevo sistema de competencia traerá nuevos retos deportivos, nuevas presiones, y otra adaptación para sus protagonistas.

CUARTO BAT entrevistó a varios mánagers de LMB sobre los nuevos desafíos que implican los torneos cortos y la mayoría coinciden en dos cosas: habrá que arrancar bien y la presión de la guillotina estará todo el tiempo latente.



Más presión, más urgencia y más prisa

“Habra más presión y exigencia para todos”, asegura Homar Rojas, mánager de los Rieleros de Aguascalientes. “Es una cadenita. Es exigencia para el gerente, exigencia para el mánager, para el jugador y para todos. Los torneos cortos le crearán más presión a todo mundo”.

Y es que los torneos cortos traerán la exigencia de entregar resultados positivos rápido, o exponerse a un cese. No solo para los mánagers, sino también para los peloteros. Si bien, los peloteros extranjeros que llegan a la LMB lo han hecho siempre con la exigencia de rendir rápido y tener sus maletas siempre listas, esa urgencia será más latente. Todos tendrán que cambiar su enfoque.

“La mentalidad tiene que cambiar”, asegura Eddie Castro, timonel de los Tecolotes de los Dos Laredos. “En un torneo largo puedes tener un mal inicio, pero te puedes recuperar. En uno corto, si tienes una o dos semanas malas, prácticamente estás eliminado. Si cambiará tu estilo de manejar”.

Con ello coincide el actual manager reinante de la Liga Mexicana, Pedro Meré, de los Toros de Tijuana.

“Habrá que acelerar el metabolismo del equipo, por decirlo de alguna manera”, afirma Meré. “Sabemos que en un torneo corto no tenemos margen para decir que en el camino agarraremos el buen nivel, sino que tenemos que llegar con nuestro mejor nivel”.

En un formato de 57 juegos, una mala quincena puede representar la eliminación de un equipo, y los mánagers que pondrán a prueba el nuevo sistema de competencia están bien conscientes de ello.

“No habrá margen de perder 10 o 12 juegos”, afirma Luis Carlos Rivera, mánager de los Bravos de León, “porque quedarías contra la pared. Entonces tendremos que sacar los resultados desde el principio”.

Homar Rojas

Homar Rojas

La prisa y la referencia de la Liga Mexicana del Pacífico

La mejor referencia de cómo será la presión y la prisa en los nuevos torneos cortos de la LMB, está en lo que pasa en la Liga Mexicana del Pacífico, que se juega en un rol de 68 juegos. La LMP se ha caracterizado por ser una liga de poca paciencia: los mánagers se pueden ir muy rápido, y los peloteros foráneos que no rinden de inmediato, aún más. El nuevo formato de la LMB tendrá un rol aún más corto, con 11 juegos menos que la LMP.

“Va a ser un torneo similar al del Pacífico”, afirma Roberto Vizcarra, mánager de los Leones de Yucatán. “El tiempo nos puede ganar”.

Los mánagers que como Vizcarra tienen experiencia dirigiendo en la Liga Mexicana del Pacífico entienden esa urgencia. Por ejemplo, al actual Mánager del Año reinante en LMB, Homar Rojas, le ha tocado conocer los dos lados de la moneda en la LMP: ser campeón en dos ocasiones y ser despedido en tres ocasiones con alrededor de 35 juegos disputados en el calendario.

“Yo he dirigido en el Pacífico con formato corto y para mí no es nada nuevo”, asegura Homar Rojas. “Pero a los que no han jugado en esa liga, hay que mentalizarlos sobre lo que implica jugar torneos cortos. La LMB va a ser una liga de más presión, pero afortunadamente varios de mis muchachos han jugado liga de invierno y saben de qué se trata”.

Lenin Picota, timonel de los Saraperos de Saltillo, es debutante en Liga Mexicana de Beisbol, pero está familiarizado con un sistema de torneos cortos, pues su experiencia ha sido dirigiendo en las ligas invernales latinoamericanas. Llega del beisbol nicaragüense bien aclimatado a la urgencia de un rol rápido.

“Un formato nuevo de dos ligas será interesante, pero hay que buscar la meta dentro de los primeros 57 juegos”, asegura Picota. “Yo tengo experiencia en el sentido de que las temporadas invernales donde he dirigido son más o menos de esa extensión, son temporadas rápidas. Entonces tenemos que repetir esa fórmula”.

Roberto "Chapo" Vizcarra

Roberto “Chapo” Vizcarra





La importancia de una buena pretemporada

Otro aspecto recurrente en la opinión de los mánagers, es que el primer torneo definirá todo el año. Parece haber el consenso entre los timoneles de que si logran imponer un buen ritmo en el primer torneo, ese buen ritmo se trasladará también al segundo torneo.

“Hay que enfocarnos en el primer torneo”, enfatiza el Chapo Vizcarra. “No podemos estar pensando en el segundo torneo si aún no empieza el primero. Hay que mentalizar al pelotero de que hay que tratar de sacar ese primer torneo, y va a ser de mucha valía que llegue listo a arrancar la temporada, tanto a los extranjeros como a los mexicanos”.

Para arrancar bien, hay que preparase bien. Y con el Chapo Vizcarra, coincide Alfonso “Houston” Jiménez, mánager de los Olmecas de Tabasco.

“Hay que poner mucho énfasis en hacer una buena pretemporada para tener un buen inicio”, afirma Jiménez, “porque hay que recordar que el que bien empieza, bien acaba, y en un torneo corto será más importante”.

Alfonso "Houston" Jiménez

Alfonso “Houston” Jiménez

La urgencia contra el desarrollo

Estos ajustes tendrán distintas ramificaciones que irán manifestándose durante la temporada, pero Eddie Castro ha logrado anticiparse a un factor que ninguno de los otros mánagers mencionó: cómo desarrollar a los jugadores más jóvenes.

“Con los torneos cortos, deberás ser más agresivo y pensar cómo usar a tus novatos”, reflexiona Eddie. “En un torneo largo les puedes dar más oportunidad, pero en un torneo corto tienes que saber cuándo ponerlos”.



El beneficio de la duda

Aunque algunos mánagers ya tienen experiencia jugando torneos cortos, el primer año jugando bajo este calendario en LMB será de aprendizaje. Será como una especie de versión beta, a la que se le irán agregando mejoras y aprendizaje. Con esa visión coinciden varios manejadores, quienes consideran que en lugar de mayor urgencia, habrá que tener más paciencia.

“Lo que te puedo decir”, advierte el Houston Jiménez, “es que yo sí recomendaría, no solo a Olmecas, sino a los presidentes de toda la liga, que tengan un poco de paciencia, porque es una experiencia nueva para todos”.

José Luis “Borrego” Sandoval, mánager de los Guerreros de Oaxaca, está de acuerdo con el Houston: primero hay que vivirlo y conocerlo.

“Sobre los torneos cortos, no podemos criticar algo que no hemos vivido”, reflexiona el Borrego. “Hay que vivirlo para opinar. Los torneos van a ser cortos y rápidos. Tendremos que entregar resultados rápido, pero vamos a intentarlo y apoyar al presidente, Javier Salinas. Seguramente él ya lo tiene bien planeado y vamos a apoyarlo para que las cosas salgan bien”.

Dan Firova, el nuevo manager de los Acereros de Monclova, viene de un sistema totalmente diferente. Fungió como coach de bullpen de los Nacionales de Washington en Grandes Ligas, es decir, llega de un calendario larguísimo: 162 juegos. Sin embargo, Firova también da el beneficio de la duda al sistema de dos torneos de 57 juegos.

“Es un sistema diferente”, afirma Firova, “pero yo voy a empezar con la idea de arrancar la temporada bien. Que quedemos en una buena posición para arrancar la temporada, y jugar más a gusto. Yo ahorita no tengo queja sobre los dos torneos, pero tendré una mejor idea a la mitad o al final de la temporada, como para poder decir si me gustó o no me gustó este formato. Pero yo ahorita voy con la idea de iniciar bien la temporada y ver cómo nos funciona sobre la marcha.

José Luis "Borrego" Sandoval

José Luis “Borrego” Sandoval

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El debut como titular y la sequía: El Flamingo Bojórquez ante el doble reto como mánager de los Diablos

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Víctor "Flamingo" Bojórquez (Foto: Diablos Rojos del México)

Víctor Bojórquez, el Flamingo, enfrenta su primera experiencia completa como manager en el equipo grande de los Diablos Rojos del México, luego de llevar un proceso como timonel en las ligas de desarrollo del propio equipo escarlata y de un interinato en el equipo grande.

Y lo hace, mientras el México busca superar una de las más serias crisis de años recientes como organización, tanto en lo deportivo como a nivel administración. Para competir en las condiciones actuales de la Liga Mexicana, sin límites de jugadores mexicoamericanos y con siete extranjeros por equipo, el México ha tenido que recular en su política de jugar con puros nacidos en México. Y al abrirse, se ha armado contratando una de las más interesantes bases de importados en todo el circuito.

“Podemos jactarnos, ahora sí, de que Diablos va a ser uno de los equipos a vencer”, asegura el Flamingo a CUARTO BAT. “Tenemos una base de mexicanos bastante buena, tanto en el pitcheo como en el bateo. Y tenemos extranjeros de lujo, de mucha calidad, y será muy importante el trabajo que ellos realicen para las aspiraciones de nosotros. Primero que nada, pasar a playoffs, y luego buscar el campeonato”.

No es lo mismo dirigir peloteros jóvenes, que controlar un vestidor con jugadores veteranos, estelares y con mucho diamante recorrido, incluso a nivel Grandes Ligas. Al preguntarle al Flamingo Bojórquez sobre las tres características que él buscará transmitir como mánager al grupo de jugadores, Víctor deja claro cuáles son las prioridades en su estilo de liderazgo:

1. Amigo

2. Hermano

3. Líder

“Me gusta mucho ver que haya armonía en el equipo, me gusta ver a los muchachos como hermanos”, agrega Bojórquez. “Yo me enfoco mucho en eso. Yo quiero ser uno más entre ellos; no quiero que me vean a mí como un mánager, con respeto excesivo. Quiero que me vean como un amigo, como un compañero más. Creo que con los jóvenes lo he logrado, nos hemos sentido muy cómodos jugando juntos, con mucha armonía. Y esa es una de las cosas que voy a buscar con los muchachos del equipo grande: el tratar de estar en armonía, de tener mucha comunicación. Eso va a ser primordial para que nosotros podamos llegar lejos”.



Los Diablos Rojos presumen al exligamayorista y miembro del Juego de Estrellas de Grandes Ligas en 2014, Alexei Ramírez, a su contratación más notable. Suma además al MVP de la liga de Puerto Rico, David Vidal, y al campeón de bateo de la liga venezolana, Henry Urrutia. Regresa, además, Luis Alfonso “Cochito” Cruz, procedente de Japón. Una de las principales características de las nuevas caras de los Diablos, es que la mayoría de ellos pueden jugar tres o más posiciones. Será un auténtico crucigrama que Víctor Bojórquez tendrá que descifrar para formar el mejor infield posible.

“Sí me he puesto a pensar en resolverlo, pero tenemos un bendito problema”, acepta el Flamingo con una sonrisa. “Voy a tener que estar jugando mucho con el lineup para tener a todo mundo en movimiento. Tenemos la fortuna de contar con Alexei, por ejemplo, que quizás te puede jugar todas las posiciones, con excepción de catcher; tenemos a Vidal, que la única posición que no domina es el shortstop, de ahí en fuera, juega todas las posiciones, incluído el catcher; Urrutia te puede jugar primera base y outfield; a Corporan lo vamos a tener en la receptoría, y es un catcher de mucha experiencia en Grandes Ligas. Carlitos Figueroa nos juega la mayoría de las posiciones, el Cochito Cruz también. El Haper Gamboa también me puede jugar todo el infield, e incluso, en la Liga Mexicana del Pacífico estuvo jugando los jardines en algunos juegos. No tengo problema ahí, porque puedo jugar con el lineup y puedo jugar con las posiciones, pues todos son muy versátiles. A mí, en lo personal, me facilita mucho el trabajo”.

Y es precisamente Carlos Corporan, quien llega para cubrir una de las principales falencias de los escarlatas el año pasado: la receptoría. El boricua llega con el currículum de haber catcheado más de 200 juegos en Grandes Ligas, y con la reputación de ser un buen gestor de lanzadores. Pero, al final, es un receptor debutante, que no conoce a sus lanzadores ni a los bateadores rivales. Sin embargo, el Flamingo se anticipa a esto y ya tiene un plan para poner listo a Corporan lo antes posible.

“Vamos a tener la experiencia como coach de Héctor Estrada, que catcheó muchos años”, asegura Bojórquez. “De igual manera, nosotros sabemos que el beisbol es de números. La mayoría de nosotros conocemos a los bateadores contrarios y sabemos cómo podemos enfrentarlos y más que nada, la experiencia que tienen muchachos como Carlos Corporan les ayuda a descifrar muy rápidamente cómo pueden enfrentar a un bateador, de un pitcheo a otro saben cómo pueden entrarle en el siguiente pitcheo. Entonces, creo que ese factor no será mucho problema”.



Los Diablos Rojos se declaran listos, y se marchan a Oaxaca esta semana para iniciar su preparación rumbo a la temporada 2018.

“Estoy ansioso por empezar ya la pretemporada, por prepararnos bien”, reflexiona el Flamingo. “Tenemos un gran equipo. Me siento muy a gusto, muy cómodo. La mayoría de los muchachos que están aquí, excepto los extranjeros, ya me ha tocado trabajar con ellos. Tenemos muy buena química, muy buena armonía. Con algunos, todavía me tocó jugar con ellos. Me tocó estar compartiendo el dogout con ellos como jugador y me siento muy feliz por regresar”.

El reto no es menor: Víctor Bojórquez tiene la encomienda de devolverle el protagonismo a los Diablos Rojos del México, que con el armado que han hecho de su equipo serán uno de los grandes candidatos. Y más jugando en la Zona Sur, donde en el papel y en el roster, parecen llevar la ventaja sobre los Leones de Yucatán en el pelotón sureño.

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Midiendo los parques más ofensivos de la Liga Mexicana de Beisbol

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Estadio de Beisbol Fray Nano

Uno de los puntos más debatidos cuando alguien observa la producción ofensiva de un jugador es el parque donde éste juega. Intuitivamente, detectamos que factores como el tamaño del parque, la altura, la humedad y la superficie del terreno, influyen directamente en la cantidad de cuadrangulares, sencillos, dobles y triples que un jugador pueda batear. Nuestro conocimiento empírico de los factores antes mencionados, nos lleva a la conclusión de que no es lo mismo batear 30 cuadrangulares en la Ciudad de México que hacerlo en Villahermosa, Tabasco. La pregunta: ¿tenemos una forma de medir qué tanto ayuda o perjudica a la producción ofensiva un parque?

Nuestra primera impresión nos lleva a considerar la cantidad de jonrones que se batean en cada estadio como única medida de lo amigable que un parque resulta para los bateadores. Es cierto que no existe en el béisbol un turno al bat que más influya en el resultado de un encuentro que el que resulta en un jonrón; sin embargo, limitarnos a medir solo los cuadrangulares obviaría muchas situaciones en donde el parque afecta.

En un terreno de grama artificial, como solía ser el Foro Sol, es más probable que una rola dura llegue hasta los jardines, que en un estadio con pasto artificial, pues la pelota pierde menos velocidad en una superficie dura que en la arcilla, por ejemplo. Un campo más grande o con mayor calor y humedad resultará en menos cuadrangulares, pero ¿en qué se convertirán dichos batazos? ¿en dobles, triples ó outs?

Volviendo al caso del Foro Sol, un parque cavernoso puede tener lugares donde es más posible que un doble se convierta en triple. Una barda corta puede evitar el avance de tres bases, convirtiendo en doble de terreno un batazo que hubiera anotado al corredor de primera, etc. Las dimensiones y el contorno de los jardines son importantes.

Consideremos entonces, que las condiciones de juego afectan todos los turnos al bat y no sólo aquellos que terminan con la pelota tras la barda y, recordemos, que el objetivo de una ofensiva no es necesariamente el acumular la mayor cantidad de batazos de cuatro esquinas, sino anotar la mayor cantidad posible de carreras.

Llegamos así a nuestra elección por un modelo basado en las carreras que se anoten en un estadio. Sin embargo, nuestra tarea no está completa. Escoger únicamente el estadio en el que más veces se anota (por ambos equipos) fallaría al no considerar el poderío ofensivo del equipo local, quien es el que más juega en dicha sede y, en consecuencia, es quien aporta más carreras al conteo total de dicho campo. La misma falla la encontramos si consideramos la capacidad de la defensiva y del pitcheo local. No debiera influir en nuestra decisión si dicha sede es del equipo campeón o del último lugar.

Así pues, el modelo que utilizaremos será uno basado en la proporción existente entre la cantidad de carreras totales que se anotan en los juegos de local y la cantidad de carreras totales por juego que se anotan como visitante de cada equipo en la liga. Ya que en general, se juega contra los mismos rivales de local y de visita, cada equipo tendrá semejante número de oportunidades contra los mismos bateadores, lanzadores y defensivas.

Para simplificar la lectura de la estadística que hemos formado, multiplicaremos dicha razón por 100. Debiendo interpretarse en su lectura, que un parque con factor de 100, es un estadio neutro, donde ni se favorece ni se perjudica al bateador. Un factor de 120 describirá un parque que infla en 20% la producción ofensiva y uno de 90 implica que se anota un 10% menos.

 2017 RAH RSH GPH RAA RSA GPA Factor
Durango 340 276 44 362 241 65 150.91
Puebla 338 332 51 263 297 59 138.41
León 285 266 45 316 258 60 127.99
México 317 312 52 282 266 57 125.82
Laguna 294 380 57 258 285 52 113.24
Saltillo 328 317 54 330 249 54 111.40
Aguascalientes 298 329 57 259 304 53 103.55
Oaxaca 327 261 61 276 183 46 96.60
Monterrey 242 317 57 242 287 52 96.40
Monclova 246 315 56 228 325 52 94.20
Campeche 244 200 50 301 296 56 83.30
Tijuana 198 292 56 232 338 54 82.89
Yucatan 186 246 55 222 257 50 81.99
Quintana Roo 185 188 53 272 220 52 74.38
Tabasco 236 177 54 320 229 53 73.83

 

RAH: Carreras recibidas como local

RSH: Carreras anotadas como local

GPH: Juegos como local

RAA: Carreras recibidas como visitante

RSA: Carreras anotadas como visitante

GPA: Juegos como visitante

La clave de la altitud de la plaza

Es bien sabido que, tradicionalmente, la producción ofensiva es mayor en la Zona Norte de la Liga Mexicana de Béisbol, lo cual queda bien establecido en nuestra tabla. Sin embargo, resulta medianamente sorprendente el encontrarnos dos equipos de la Zona Sur dentro de nuestros líderes. Esto quizás se deba a que, geográficamente Puebla y León son muy diferentes de las demás ciudades de la geografía sur de la liga. Y es que, junto con Oaxaca, son las tres ciudades de la Zona Sur que no tienen un factor de humedad alto e, incluso, en Oaxaca y Puebla, encontramos una altitud mayor a las demás sedes.

Y es que la altitud es determinante en el efecto que produce en una pelota que va en el aire. A mayor altitud, el aire es más liviano, es decir, ofrece menor resistencia a un objeto en el aire. Y a menor altitud, el aire es más denso. Por lo tanto, un batazo elevado tomará más distancia en una ciudad a mayor altitud porque el aire presenta menos resistencia, y no volará tanto en una plaza que está al nivel del mar, por ejemplo. Lo mismo con los pitcheos, pues la recta adquiere algo más de velocidad en la altura, pero pierde movimiento y se vuelve más plana. Por el otro lado, los pitcheos rompientes adquieren un mayor efecto a nivel del mar, donde es justamente la resistencia del aire lo que le da el efecto a los lanzamientos. En términos sencillos, a nivel del mar las curvas curvean más.

Esta es la tabla de cómo se correlaciona el factor del parque con la altitud de la ciudad donde juega. Es claro el patrón que muestra que, a mayor altitud, mayor carreraje. Se ha dejado fuera a Veracruz que ya no es plaza de Liga Mexicana, pero que por estar a nivel del mar, es tradicionalmente una plazza que favorece el pitcheo.

Factor Altitud
Durango 150.91 1890m
Puebla 138.41 2135m
León 127.99 1815m
México 125.82 2250m
Laguna 113.24 1120m
Saltillo 111.40 1600m
Aguascalientes 103.55 1888m
Oaxaca 96.60 1555m
Monterrey 96.40 540m
Monclova 94.20 600m
Campeche 83.30 10m
Tijuana 82.89 20m
Yucatan 81.99 10m
Quintana Roo 74.38 10m
Tabasco 73.83 20m

El caso de los Diablos Rojos y el Fray Nano es uno interesante. Aunque no tenemos suficientes datos para afirmarlo, parece ser que el factor se agranda si es que se trata de juegos nocturnos y disminuye sustancialmente para los juegos de día. Algo que quizás merezca un estudio más detallado para siguientes ocasiones. Por lo pronto, hemos desarrollado una herramienta que nos dice qué tan inflados están los números de un jugador según la sede de su equipo. Así que, cada vez que escuche que su equipo favorito ha adquirido un jugador de otra plaza, le recomiendo que recuerde la anterior tabla, para ver realmente qué producción puede esperar del pelotero que acaban de adquirir.

Nota: Si se quiere utilizar la anterior tabla para medir la producción de un jugador, debemos considerar que dicho jugador compite la mitad de las veces en suelo ajeno; así que, un factor del 110 implica que se anotan un 10% de carreras más de lo normal, pero que al jugador que pertenece al equipo sede, sólo le ayuda en la mitad, es decir el 5%

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