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Los torneos cortos y los nuevos retos de dirigir, según nueve mánagers de la LMB

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Dan Firova

A partir de 2018, la Liga Mexicana de Beisbol estrenará un nuevo formato de competencia: dos temporadas de 57 juegos con dos playoffs en un mismo año. Más allá de la simple variación del calendario, este nuevo sistema de competencia traerá nuevos retos deportivos, nuevas presiones, y otra adaptación para sus protagonistas.

CUARTO BAT entrevistó a varios mánagers de LMB sobre los nuevos desafíos que implican los torneos cortos y la mayoría coinciden en dos cosas: habrá que arrancar bien y la presión de la guillotina estará todo el tiempo latente.



Más presión, más urgencia y más prisa

“Habra más presión y exigencia para todos”, asegura Homar Rojas, mánager de los Rieleros de Aguascalientes. “Es una cadenita. Es exigencia para el gerente, exigencia para el mánager, para el jugador y para todos. Los torneos cortos le crearán más presión a todo mundo”.

Y es que los torneos cortos traerán la exigencia de entregar resultados positivos rápido, o exponerse a un cese. No solo para los mánagers, sino también para los peloteros. Si bien, los peloteros extranjeros que llegan a la LMB lo han hecho siempre con la exigencia de rendir rápido y tener sus maletas siempre listas, esa urgencia será más latente. Todos tendrán que cambiar su enfoque.

“La mentalidad tiene que cambiar”, asegura Eddie Castro, timonel de los Tecolotes de los Dos Laredos. “En un torneo largo puedes tener un mal inicio, pero te puedes recuperar. En uno corto, si tienes una o dos semanas malas, prácticamente estás eliminado. Si cambiará tu estilo de manejar”.

Con ello coincide el actual manager reinante de la Liga Mexicana, Pedro Meré, de los Toros de Tijuana.

“Habrá que acelerar el metabolismo del equipo, por decirlo de alguna manera”, afirma Meré. “Sabemos que en un torneo corto no tenemos margen para decir que en el camino agarraremos el buen nivel, sino que tenemos que llegar con nuestro mejor nivel”.

En un formato de 57 juegos, una mala quincena puede representar la eliminación de un equipo, y los mánagers que pondrán a prueba el nuevo sistema de competencia están bien conscientes de ello.

“No habrá margen de perder 10 o 12 juegos”, afirma Luis Carlos Rivera, mánager de los Bravos de León, “porque quedarías contra la pared. Entonces tendremos que sacar los resultados desde el principio”.

Homar Rojas

Homar Rojas

La prisa y la referencia de la Liga Mexicana del Pacífico

La mejor referencia de cómo será la presión y la prisa en los nuevos torneos cortos de la LMB, está en lo que pasa en la Liga Mexicana del Pacífico, que se juega en un rol de 68 juegos. La LMP se ha caracterizado por ser una liga de poca paciencia: los mánagers se pueden ir muy rápido, y los peloteros foráneos que no rinden de inmediato, aún más. El nuevo formato de la LMB tendrá un rol aún más corto, con 11 juegos menos que la LMP.

“Va a ser un torneo similar al del Pacífico”, afirma Roberto Vizcarra, mánager de los Leones de Yucatán. “El tiempo nos puede ganar”.

Los mánagers que como Vizcarra tienen experiencia dirigiendo en la Liga Mexicana del Pacífico entienden esa urgencia. Por ejemplo, al actual Mánager del Año reinante en LMB, Homar Rojas, le ha tocado conocer los dos lados de la moneda en la LMP: ser campeón en dos ocasiones y ser despedido en tres ocasiones con alrededor de 35 juegos disputados en el calendario.

“Yo he dirigido en el Pacífico con formato corto y para mí no es nada nuevo”, asegura Homar Rojas. “Pero a los que no han jugado en esa liga, hay que mentalizarlos sobre lo que implica jugar torneos cortos. La LMB va a ser una liga de más presión, pero afortunadamente varios de mis muchachos han jugado liga de invierno y saben de qué se trata”.

Lenin Picota, timonel de los Saraperos de Saltillo, es debutante en Liga Mexicana de Beisbol, pero está familiarizado con un sistema de torneos cortos, pues su experiencia ha sido dirigiendo en las ligas invernales latinoamericanas. Llega del beisbol nicaragüense bien aclimatado a la urgencia de un rol rápido.

“Un formato nuevo de dos ligas será interesante, pero hay que buscar la meta dentro de los primeros 57 juegos”, asegura Picota. “Yo tengo experiencia en el sentido de que las temporadas invernales donde he dirigido son más o menos de esa extensión, son temporadas rápidas. Entonces tenemos que repetir esa fórmula”.

Roberto "Chapo" Vizcarra

Roberto “Chapo” Vizcarra





La importancia de una buena pretemporada

Otro aspecto recurrente en la opinión de los mánagers, es que el primer torneo definirá todo el año. Parece haber el consenso entre los timoneles de que si logran imponer un buen ritmo en el primer torneo, ese buen ritmo se trasladará también al segundo torneo.

“Hay que enfocarnos en el primer torneo”, enfatiza el Chapo Vizcarra. “No podemos estar pensando en el segundo torneo si aún no empieza el primero. Hay que mentalizar al pelotero de que hay que tratar de sacar ese primer torneo, y va a ser de mucha valía que llegue listo a arrancar la temporada, tanto a los extranjeros como a los mexicanos”.

Para arrancar bien, hay que preparase bien. Y con el Chapo Vizcarra, coincide Alfonso “Houston” Jiménez, mánager de los Olmecas de Tabasco.

“Hay que poner mucho énfasis en hacer una buena pretemporada para tener un buen inicio”, afirma Jiménez, “porque hay que recordar que el que bien empieza, bien acaba, y en un torneo corto será más importante”.

Alfonso "Houston" Jiménez

Alfonso “Houston” Jiménez

La urgencia contra el desarrollo

Estos ajustes tendrán distintas ramificaciones que irán manifestándose durante la temporada, pero Eddie Castro ha logrado anticiparse a un factor que ninguno de los otros mánagers mencionó: cómo desarrollar a los jugadores más jóvenes.

“Con los torneos cortos, deberás ser más agresivo y pensar cómo usar a tus novatos”, reflexiona Eddie. “En un torneo largo les puedes dar más oportunidad, pero en un torneo corto tienes que saber cuándo ponerlos”.



El beneficio de la duda

Aunque algunos mánagers ya tienen experiencia jugando torneos cortos, el primer año jugando bajo este calendario en LMB será de aprendizaje. Será como una especie de versión beta, a la que se le irán agregando mejoras y aprendizaje. Con esa visión coinciden varios manejadores, quienes consideran que en lugar de mayor urgencia, habrá que tener más paciencia.

“Lo que te puedo decir”, advierte el Houston Jiménez, “es que yo sí recomendaría, no solo a Olmecas, sino a los presidentes de toda la liga, que tengan un poco de paciencia, porque es una experiencia nueva para todos”.

José Luis “Borrego” Sandoval, mánager de los Guerreros de Oaxaca, está de acuerdo con el Houston: primero hay que vivirlo y conocerlo.

“Sobre los torneos cortos, no podemos criticar algo que no hemos vivido”, reflexiona el Borrego. “Hay que vivirlo para opinar. Los torneos van a ser cortos y rápidos. Tendremos que entregar resultados rápido, pero vamos a intentarlo y apoyar al presidente, Javier Salinas. Seguramente él ya lo tiene bien planeado y vamos a apoyarlo para que las cosas salgan bien”.

Dan Firova, el nuevo manager de los Acereros de Monclova, viene de un sistema totalmente diferente. Fungió como coach de bullpen de los Nacionales de Washington en Grandes Ligas, es decir, llega de un calendario larguísimo: 162 juegos. Sin embargo, Firova también da el beneficio de la duda al sistema de dos torneos de 57 juegos.

“Es un sistema diferente”, afirma Firova, “pero yo voy a empezar con la idea de arrancar la temporada bien. Que quedemos en una buena posición para arrancar la temporada, y jugar más a gusto. Yo ahorita no tengo queja sobre los dos torneos, pero tendré una mejor idea a la mitad o al final de la temporada, como para poder decir si me gustó o no me gustó este formato. Pero yo ahorita voy con la idea de iniciar bien la temporada y ver cómo nos funciona sobre la marcha.

José Luis "Borrego" Sandoval

José Luis “Borrego” Sandoval

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1 Comment

1 Comment

  1. Benjamin Castro Cordova

    15 Febrero, 2018 at 10:45 pm

    No me sorprende lo dicho por Alfonso “Houston” Jimenez y corroboro la opinión que me merece … Hace un llamado a los Directivos de equipos LMB para que les tengan paciencia a los Managers en los torneos cortos en la temporada venidera … Opino que en la Vida como en el Beisbol debemos dar resultados satisfactorios para mantenernos vigentes, de no ser así estamos sujetos a sanciones y/o pagar el precio del incumpimiento de objetivos a corto, mediano y largo plazo de la Organizacion … sin llorar.

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De Sultán a León: El Pepón Juárez y el polémico cambio a Yucatán

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Luis "Pepón" Juárez

Luis Felipe Juárez, una de las grandes figuras bateadores de los últimos años en el béisbol mexicano, protagonizó en el invierno pasado uno de los cambios más sonados, y a la vez polémicos, al pasar de los Sultanes de Monterrey a los Leones de Yucatán.

El “Pepón” platicó con CUARTO BAT para decirnos como se encuentra en su nuevo equipo, nuevo estadio y nueva fanaticada, los Leones de Yucatán. Juárez está viviendo una nueva etapa en su carrera, ya que después de militar nueve años con los Sultanes de Monterrey se dio el sorpresivo movimiento al equipo melenudo en la zona del Sur.

“Estoy contento y motivado de jugar con Leones”, asegura Juárez, “fue una sorpresa para mí, pero sabemos que así es el béisbol, es un negocio y cada quien está buscando lo mejor para su equipo”.

El Pepón Juárez ha caído como anillo al dedo en Yucatán

El Pepón Juárez ha caído como anillo al dedo en Yucatán



La confianza de jugar pelota en Yucatán ha sido el aporte del manager Roberto Vizcarra, su timonel en Leones y con quien fue campeón en el invierno con los Águilas de Mexicali.

“Es bueno tener gente como Roberto al mando”, asegura Juárez. “Es una persona que respeta mucho al pelotero y además te da mucha confianza para jugar en este club”

En el inverno, Luis Juárez fue protagonista de uno de los temas más polémicos, pues se rumoró que había reportado a Aguilas de Mexicali sin permiso de los Sultanes de Monterrey, pues se recuperaba de una lesión en la espalda.

“Aquí es cuando te das cuenta que el béisbol es tu vida”, responde Juárez sobre las razones que lo llevaron a reportar a Mexicali. “Yo observaba los juegos por la televisión y no era lo mismo, simplemente quería jugar béisbol; todo esto fue un riesgo, pues ya sabíamos la molestia que tenía en la espalda, batallé mucho, no ha sido fácil, pero a veces te ganan más las ganas por amor a este deporte”.

El Pepón Juárez en Yucatán

El Pepón Juárez en Yucatán



Se especuló que el haber reportado a Mexicali sin permiso de los Sultanes, fue la razón por la que el equipo regio lo mandó a los Leones en un cambio múltiple que también incluyó a Ricky Álvarez.

“Tras de este cambio, existe un jugador como Ricky Álvarez que tiene grandes números hoy en Sultanes, así que no creo que haya sido parte de la decisión de Sultanes por el tema de jugar con Mexicali sin permiso.”

El cambio parece haber beneficiado a ambos equipos, pues el Pepón y Ricky Álvarez marchan como segundo y tercero, respectivamente, en carreras producidas en toda la liga. Además, Álvarez es líder de cuadrangulares con 11.

El Pepón acepta que no le duele, pero sí hay algo de nostalgia tras haber salido de Sultanes.

“No es tanto que me duela”, reflexiona Juárez, “si te quedan muchos recuerdos, es un club donde me formé, donde hice mis compañeros. Simplemente fue eso, dejar la ciudad; sí, al principio fue difícil saber que venía a un equipo nuevo pero no contaba que estaba con un gran club y esto fue parte para que siga yo jugando de la manera que lo hago”.

Luis Juárez al momento es pieza fundamental con el equipo melenudo, estando en los mejores bateadores de la liga con un grueso .372 de porcentaje de bateo, con 35 carreras producidas, 6 cuadrangulares y 46 indiscutibles.



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El día que Héctor Espino fue ignorado por los Sultanes

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Héctor Espino

Debido a la inmensa fama del jonronero chihuahuense, podría ponerse en tela de duda que Héctor Espino haya sido ignorado alguna vez, pero eso sucedió el 28 de abril de 1979, en el parque Cuauhtémoc y Famosa, casa de los Sultanes de Monterrey en los años 70.

Aunque usted no lo crea, Héctor Espino fue ignorado olímpicamente por la directiva sultán, precisamente en la misma ciudad donde había comenzado a brillar como beisbolista.

Hank Aaron en Monterrey

El suceso ocurrió durante las celebraciones del 40 aniversario del equipo regiomontano, club que trajo a Hank Aaron, nada menos que el rey del cuadrangular, para dar una exhibición de bateo. El diamante del referido parquecito lucía radiante ante la importancia del singular acontecimiento.

La posición de los equipos que se enfrentaban no significaba nada para los aficionados que se dieron cita para admirar al rey de los jonrones de Grandes Ligas. Los Sultanes y los Cachorros de León eran los coleros del grupo Este de la Liga Mexicana de Beisbol y a la vez, dos de los tres peores equipos del circuito. Pero eso pareció no importar a los aficionados que desde temprana hora se dieron cita con la finalidad de admirar la forma de batear del gran ídolo de Atlanta.

La directiva sultán había llevado a cabo promociones y homenajes por los primeros 40 años del club dentro de la liga de verano, por tal razón, habían organizado la exhibición del máximo jonronero de la carpa grande.

Sí, estaba en Monterrey el nativo de Mobile, Alabama, quien había lanzado la primera bola el día anterior, al ponerse en marcha las acciones entre Cachorros y Sultanes.

Hank Aaron con el presidente municipal de Monterrey

Hank Aaron con el presidente municipal de Monterrey





El mejor jonronero de todos los tiempos

Aunque ya tenía tres años de haberse retirado, había una gran expectación entre la fanaticada norteña y la confianza de que la fortaleza de su bat aún guardaba destellos de su poder, el cual le había dado 755 cuadrangulares en Ligas Mayores, ubicándose como líder de todos los tiempos.

En cualquier otra ocasión la máxima atracción hubiera sido la presencia del nativo de Chihuahua, Héctor Espino, el cañonero que en su primera estancia con el equipo de Monterrey había conectado la friolera de 257 jonrones e implantado el récord, hasta entonces vigente de 46 vuelacercas en una campaña.

Similar a la presentación de Babe Ruth

El acontecimiento era igual a la ocasión en que Babe Ruth se presentó en el parque Delta en la ciudad de México en 1946; ahora, en Monterrey se encontraba el tremendo cañonero de color que había destrozado la añeja marca de los 714 cuadrangulares del propio Ruth.

Aunque su presentación estaba anunciada para las 7.30 de la noche, fue hasta las 7.40, cuando por fin los jugadores abandonaron el terreno de juego, quedando sólo los lanzadores con sus catchers respectivos calentando el brazo.

A las 7.45 la gente se empezaba a impacientar, ya que el juego comenzaría a las 8 de la noche y Hank Aaron… ¿dónde estaba? De pronto, los aficionados fueron invadidos por el silencio y la atención se concentró sobre el dugout sultán, por donde apareció el Lic. Rodolfo González Castillo, entonces presidente del club sultán y un poco más atrás y recalcado por el sonido local, el más grande jonronero de todos los tiempos en el beisbol de Ligas Mayores, ni más ni menos que Hank Aaron.

El ídolo inmortal del beisbol estadounidense hizo el recorrido hacia el pentágono con un andar elástico y pausado, propio de un atleta en toda su magnitud, portando un uniforme a rayas azules con vivos rojos y gorra azul de los Bravos de Atlanta, flanqueado por César L. Faz (gerente del club), quien hizo labores de intérprete.

La ovación no se hizo esperar, el público estaba feliz, pues se encontraba entre nosotros uno de los más temibles bateadores en la historia del beisbol, un superestrella de Grandes Ligas que en unos momentos nos iba a brindar una demostración de su grandeza aún contenida.



La presencia de Héctor Espino

¿Héctor Espino?, ¿había alguien que se acordara de Espino en ese momento? Tal vez fuimos muy pocos los que recordamos que Espino estaba ahí, en el mismo lugar, en la caseta de León, el equipo visitante, junto a Celerino Sánchez y ambos se disponían a ver la exhibición del norteamericano y atentos seguían con la mirada los movimientos de éste.

Hank Aaron en Monterrey

Hank Aaron en Monterrey

Aaron escogió un bat de su predilección y se paró frente al pentágono fabricando pequeños swings. Luego, echando la vista al frente y bamboleando la majagua se dispuso a conectar los lanzamientos del veterano Concho Cruz, quien se desempeñaba como lanzador y coach del equipo reynero. Este tendría como receptor al batboy Martín Martínez.

Concho estaba frente a un tipo que tenía tres años de retirado, pero que aún conservaba su estela de tumbabardas.

Los primeros lanzamientos que Aaron conectó fueron faules hacia atrás y elevados bombeados a los jardines, siendo como hasta la séptima pitcheada, cuando algunos aficionados comenzaban a increparlo, que el majestuoso jonronero hizo gala de su poder descomunal, al chocar la esférica y enviarla muy por encima de las dos bardas existentes en el jardín izquierdo. Eso provocó la euforia de la afición, la cual gozó con otras cinco voladas de barda para su total satisfacción, reconociendo porque había sido la ley del jonrón, por qué en alguna ocasión había sido el mejor pagado en las Grandes Ligas y por qué había logrado la inmortalidad en la carpa grande.

Hank Aaron en Monterrey

Hank Aaron en Monterrey





La afición corea el nombre de Espino

Luego de agradecer las ovaciones de los regios, Aaron se encaminó a los vestidores del club sultán y fue precisamente en ese momento cuando la afición comenzó a corear el nombre del pelotero chihuahuense. ¡Es-pi-nooo!, ¡Es-pi-nooo!, ¡Es-pi-nooo!, como pidiendo que al ídolo mexicano, lo cual se convirtió en una especie de eco, que se fue apagando paulatinamente al no encontrar respuesta de la directiva sultán y es precisamente aquí donde nace la gran incógnita.

Si Espino se encontraba a sólo 20 metros de la caja de bateo, donde había estado Aaron, ¿por qué no habernos dado la enorme satisfacción de presentar al mejor jonronero del beisbol mexicano junto al máximo exponente de Grandes Ligas, ambos dueños de innumerables marcas en sus respectivos circuitos?

Resultó increíble e inaudito el hecho de que a los organizadores del evento no se les haya ocurrido el presentarlos juntos cuando ambos se encontraban en el mismo sitio, en el mismo diamante y a sólo unos metros de distancia.

En ese tiempo, en los Estados Unidos se realizaban composiciones fotográficas de Aaron en un abrazo fraternal con Babe Ruth, e incluso un año antes el mismo Aaron había viajado al lejano Japón, tan sólo para dar una exhibición de bateo en contra de Sadaharu Oh, el jonronero ya retirado con 860 voladas de barda.

Sin embargo, Espino fue ignorado aquella noche en Monterrey, por el mismo club que lo había lanzado al estrellato.

Héctor Espino con León

Héctor Espino con León





Con el sello del jonrón

Irónicamente, el jonronero mexicano demostró a los ahí reunidos de lo que podía hacer con un tolete entre sus manos en el juego entre Sultanes y Cachorros de León, equipo donde jugaba el cañonero.

Los Cachorros cayeron ante Sultanes 5-4, pero las cuatro anotaciones fueron impulsadas por el famoso Supermán de Chihuahua, quien en la misma primera entrada conectó un trallazo de jonrón por encima de la hilera de árboles que se encontraban más allá del jardín izquierdo.

En la tercera entrada produjo con sencillo la tercera anotación de su equipo y en la última ronda y con el marcador adverso (4-3), Espino impulsó la del empate, aunque en el cierre de la entrada los Sultanes ganaron con imparable de Goyito Ortiz.

Los que acudimos a ver a Aaron tuvimos una noche bastante afortunada, ya que aparte de admirar al rey de los jonrones de Grandes Ligas, tuvimos oportunidad de disfrutar la forma incomparable de batear del gran Bambino de Chihuahua.

Felipe Montemayor, Rodolfo González Castillo, Hank Aaron y César L. Faz

Felipe Montemayor, Rodolfo González Castillo, Hank Aaron y César L. Faz





El egoísmo de los organizadores

Posteriormente, en una plática con el Lic. Rodolfo González Castillo, expresidente de los Sultanes y organizador del evento, tuvimos oportunidad de cuestionarle sobre el tema, a casi 20 años de distancia.

“Yo no tenía por qué presentar a Espino, ya que ese era un evento de los Sultanes y pagado por los Sultanes”, exclamó visiblemente molesto el exdirectivo a este servidor, teniendo como testigos a Paco Peña, cronista de radio y José Monterrey González, quien se desempeñaba como gerente de Relaciones Públicas del equipo regiomontano.

Pero, por qué ni a los directivos del Salón de la Fama, ni a usted se les ocurrió tomarles tan siquiera una foto juntos, algo para la posteridad, arremetí. Es más, estoy seguro de que a los aficionados les hubiera gustado verlos juntos, si hubieran hecho a un lado el egoísmo, agregué.

“Ya te dije que aquella promoción era de los Sultanes, le había costado a los Sultanes, si el Salón de la Fama hubiera querido presentarlos, ¿por qué no les pagaron ellos?, además, yo le dije a César L. Faz, quien había fungido de intérprete, que le preguntara a Espino si quería salir al lado de Aaron, pero él, según me dijo, lo había mandado por un tubo”, respondió González Castillo.

En síntesis, esa fue tal vez la única ocasión que el extraordinario beisbolista fue ignorado en un diamante de beisbol, pero no por la afición que en muchas ocasiones coreó su nombre, sino por los organizadores que con bomba y platillo presentaron a Hank Aaron, el rey de los jonrones en Grandes Ligas, pero se olvidaron de su propio ídolo, Héctor Espino. No se acordaron del mejor bateador mexicano de todos los tiempos.



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El primer jonrón de Héctor Espino en Liga Mexicana

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Héctor Espino

En un día como hoy, 18 de abril, Héctor Espino, el famoso Supermán de Chihuahua conectaba el primer jonrón de su ilustre carrera en la Liga Mexicana de Beisbol.

El integrante de los Sultanes de Monterrey jugaba su primera temporada en la liga de verano, haciendo una formidable pareja ofensiva al lado de Alonso Perry.

Novato del Año

Espino llegó tumbando caña, ya que al terminar la temporada obtuvo el reconocimiento de Novato del Año, habiendo terminado en la cumbre de carreras impulsadas (105), empatado con Perry, ayudando a su equipo en la conquista del campeonato.

Era su tercera temporada en el beisbol profesional, ya que había jugado dos temporadas con los Naranjeros de Hermosillo en la Liga Invernal y dos con los Tuneros de San Luis, equipo sucursal de la escuadra regiomontana que participaba en la Liga Central.

Su primer título

El sólido cañonero había hecho tronar su bat en ambos circuitos. En 1960 desforró 20 esféricas con los Tuneros y en la liga invernal conectó 10 jonrones para adjudicarse su primer título de cuadrangulares en esa fuerte pelota.

Héctor Espino

Héctor Espino

Un año más tarde tuvo algunos problemas durante su estancia con los Tuneros, finalizando con solo ocho voladas de barda, mientras que en la costa bateó 11, siendo superado por los12 de Saúl Villegas, quien vestía la franela de los Rieleros de Empalme.

Todo un sultán

Ahora portaba el jersey de los Sultanes de Monterrey, equipo que comenzó la temporada jugando de visitante.

Su primera parada fue contra los Tigres capitalinos en el ahora desaparecido parque del Seguro Social, donde en el primer juego, celebrado el 14 de abril, Espino disparó el primer imparable de su carrera. Este fue un rodado por encima de la segunda base en contra de Blas Arredondo.

Comenzaba así la carrera triunfal del singular beisbolista que más tarde se adueñaría de la mayoría de récords ofensivos de las dos ligas más importantes de México.

Héctor Espino

Héctor Espino

El primer jonrón

Unos días más tarde, concretamente, el 18 de abril de 1962, Héctor Espino conectaba su primer jonrón en contra de los Petroleros de Poza Rica, ante un disparo del veracruzano Román Ramos.

La bola salió disparada de su tolete y desde el momento en que se escuchó el fuerte sonido del bat, los espectadores, sus compañeros y los integrantes del equipo veracruzano sabían que la esférica iba fuera del parque.

Los asistentes al parque Jaime J. Merino fueron testigos del primer cuadrangular de Héctor Espino, sin imaginar que éste iba a batear otros 452 a lo largo de su carrera para ser el líder de todos los tiempos, liderato que al final le fue arrebatado por Nelson Barrera y sus 455 jonrones.

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Los Acereros de Monclova y la ansiosa espera de un título

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Acereros de Monclova

En los últimos días hemos sido testigos de la polémica generada por los cambios efectuados entre los Acereros de Monclova y Pericos de Puebla, ambos equipos propiedad de Gerardo Benavides.

La multipropiedad es, sin duda, uno de los temas más importantes en la agenda de la Liga Mexicana de Béisbol y es motivo de un análisis a profundidad, pero hoy queremos hablar de la situación directa de estos cambios: el esfuerzo de la directiva monclovense por hacer campeones a la llamada “Furia Azul”.

Leíamos un mensaje en redes sociales de Gloria Benavides, hija del propietario de los Acereros, en el que cita: “Mi papá no duerme… porque lleva en su espalda cargando el sueño de miles de personas de la ciudad que lo vió nacer, aunque aun esa gente lo critique también; sino fuese con ese fin, jamás hubiese comprado el equipo”.

Estas declaraciones hay que tenerlas presentes, pues reflejan ese objetivo del dueño de los Acereros de Monclova para que llegue el ansiado primer título, ya que aún cuando podemos considerar que ingresó a la Liga Mexicana en 1971, aún no ha podido saborear las mieles del campeonato.

El primer antecedente de estos Acereros fueron los Piratas de Sabinas, y posteriormente llegaron los Mineros de Coahuila; finalmente, a partir de la década de los 80, ocupan el mote que les conocemos y por supuesto el nombre de la ciudad de la cual el 19 de marzo de 1811, los héroes insurgentes Miguel Hidalgo e Ignacio Allende salieron presos rumbo a Chihuahua para encontrar su destino final en el patíbulo.

En este lapso de 47 años, han existido temporadas en que los Acereros han estado cerca de la gloria total y a continuación vamos a recordar aquellas en las que mayor oportunidad tuvieron de hacerlo.



1. El subcampeonato de 1998

Temporada que se jugó a dos vueltas y con tres zonas: Norte, Centro y Sur.

En el standing general para los playoffs, Monclova, dirigido por el inmortal del béisbol mexicano, Don Aurelio Rodríguez Ituarte quedó en terer lugar, debajo de Diablos Rojos del México y Sultanes de Monterrey. Le tocó enfrentar en primera ronda de postemporada a los extintos Langosteros de Cancún, a quienes despacharon en seis juegos para llegar a la semifinal en contra de los Tigres Capitalinos.

Ante los felinos, que eran los campeones vigentes del circuito, vivieron una serie trepidante y al final se quedaron con la victoria en siete dramáticos juegos, derrotando a domicilio a los de bengala en el desafío decisivo, que se realizó en el siempre añorado Parque Deportivo del Seguro Social.

Así, los Acereros llegaron a su primera Serie Final, con un roster de peloteros en el que se destacaban Jesús “Chito” Ríos, Darrel Sherman, Ricardo Sáenz, Boi Rodríguez, Julio César Valerio, Felipe Murillo, Francisco Montaño, enfrentando al equipo que fue la cenicienta de esa temporada, los Guerreros de Oaxaca, quienes previamente habían despachado a los Diablos Rojos y a los Sultanes. Dirigidos por otro inmortal de la pelota, Nelson Barrera, Guerreros reafirmó su paso ganador y en sólo cuatro juegos conquistó aquella serie para llevarse el que hasta hoy es su único título y dejar a Monclova en la larga espera por el título.

2. La segunda Serie Final en 2015

Posicionados como una de las plazas con mayor número de aficionados en el parque de pelota, hace tres años los Acereros vivieron otra de esas temporadas en que parecía que podían lograr el anhelado título.

Después de una primera ronda histórica donde las cuatro series de eliminación de la Liga se fueron al máximo de siete juegos, en la Zona Norte, los Toros de Tijuana dieron cuenta de los súper líderes de la temporada, Diablos Rojos del México, mientras que los Acereros despacharon a los Saraperos de Saltillo.

La final del Norte, entre los Acereros y los Toros, concluyó en el Estadio Monclova, el “Horno más Grande de México”. Ahí, el séptimo juego fue un duelazo de pitcheo entre Anthony Capra y Walter Silva que finalizó 2 a 1 en favor del equipo coahuilense, que tuvo que contar con un trabajo de relevo de su pitcher estelar Josh Lowey.

Llegaron así a su segunda serie final, enfrentando a un rival conocido, los Tigres, aunque ahora en Quintana Roo. Se vislumbraba una batalla difícil, larga, pero quizá afectados por el esfuerzo efectuado para derrotar a los Toros, sobre todo en lo que refiere al pitcheo, los Acereros no pudieron oponer mucha resistencia ante el monarca de sur, que en sólo cinco juegos conquistó su título número 12.

Capra, Lowey y José Pablo Oyervidez, en las aperturas, así como Juan Noriega, el entonces muy joven Raúl Barrón y Matt Nevárez en el bullpen eran los brazos de confianza del mánager Homar Rojas en los Acereros, que eran apoyados a la ofensiva por un line up en donde se encontraban obuseros del calibre de Olmo Rosario, José Julio Ruíz, Brett Harper y José “Chapo” Amador, que dieron muchas satisfacciones a la afición monclovense, aunque quedándose a un paso nuevamente de ese título tan anhelado.



3. 2008: Súper líderes, pero cayeron en la final norteña

En este año Monclova conquistó el súper liderato de toda la liga en ganados y perdidos durante el rol regular. Su mánager fue Juan Francisco “Chico” Rodríguez, que tuvo como sus brazos estelares al dominicano Nerio Rodríguez (17 triunfos) Jasiel Acosta, Alfredo García y el veterano Raúl “Pato” Rodríguez, en tanto que para cerrar los juegos depositaba su confianza en Jeremy Hill que tuvo 23 salvamentos de las 69 victorias azules.

A la ofensiva, la afición que acudió al “Horno más Grande de México”, disfrutó de las actuaciones de Donzell McDonald, Leobardo Arauz, Jesse Gutiérrez (líder del equipo en HR con 13 y de carreras empujadas con 81), Saúl Soto, Domingo Castro, Pedro Díaz, y el abogado Héctor Garanzuay, en un lineup muy explosivo con el que se apoyaron para derrotar en el primer playoff a los Dorados de Chihuahua en el máximo de siete juegos.

La emoción era grande y se presentían buenas cosas, pero la final del norte ante Sultanes de Monterrey fue decepcionante: los fantasmas grises barrieron a los Acereros en sólo cuatro juegos para terminar así el año azul, nuevamente sin poder llegar a la meta establecida.

4. El poderío ofensivo 1986 pero cayendo en la Final del Norte

Su manager fue Alfredo “Yaqui” Ríos, quien dirigió a un equipo lleno de dinamita, que conectó 203 cuadrangulares para imponer récord del circuito en esos momentos, en aquella temporada donde la explosividad ofensiva de la liga se distinguió por la pelota Comando. A base de batazos lograron quedar en primer lugar del norte, para pasar a playoffs, donde derrotaron a los Tecolotes de los Dos Laredos en seis juegos, pero luego en la final de Zona Norte, los Sultanes de Monterrey echaron por tierra los sueños de título, en una serie que llegó al máximo de desafíos.

Manuel Bobadilla, Leonardo Valenzuela, Joel Serna, Al Greene, Baltazar Valdez, Alfonso Rosario, a la ofensiva y Florentino Vázquez, Ubaldo Heredia, Armando Pruneda, así como el veterano Ramón Guzmán en la loma de las responsabilidades, fueron parte de la plantilla histórica, que si bien no pudo concretar el objetivo final, sí puso a volar muchas pelotas y dio a los Acereros la mejor temporada de aquella década de los 80.



5. A un paso de la Serie Final en 2001

Nuevamente temporada de tres zonas y que se jugó a dos vueltas. Calificaron como séptimos del standing general, enfrentando en el primer playoff a los Broncos de Reynosa. La escuadra azul era dirigida por Bernie Tatis y en seis juegos derrotaron al equipo tamaulipeco, para llegar a la semifinal de la Liga.

El título aparecía como una posibilidad real, pero se enfrentaron a los Diablos Rojos del México, que ratificaron su posición de segundo mejor récord en la Liga en el rol regular, eliminando a los azules en seis desafíos, en la última instancia antes de la Serie Final.

Esa novena mantenía la base del subcampeonato del 98 con Darrel Sherman, Ricardo Sáenz, Boi Rodríguez, a quienes se sumaron los bates de Mauricio Zazueta, Adán Muñoz y Rudy Pemberton. En tanto que en el pitcheo Juan Manuel Palafox, Lino Rivera, Emil Kamar y Alejandro Romero encabezaron el staff de abridores, que era apoyado en los relevos por brazos como José Isabel Ceseña (primer egresado de la extinta Academia de Pastejé en llegar a Grandes Ligas), Julio Valerio, Felipe Murillo y Eric Newman, que si bien dieron pelea, no pudieron pasar de esa instancia de semifinal, aunque daban esperanzas de que en el nuevo siglo la historia de Monclova sería distinta.

Han sido en total 20 las ocasiones que los Acereros de Monclova (una ocasión como Mineros de Coahuila, en 1976) han estado en playoffs, y bajo la dirección de Gerardo Benavides desde el año pasado, es que esperan encontrar ese pote de oro al final del arcoíris, que les permita estar en la cima de los 16 equipos de LMB, un objetivo que para la fiel afición de la “Furia Azul” sería como un premio a su fidelidad con su equipo, aunque también es cierto que las formas en que se han reforzado no son precisamente las más recomendables para el circuito veraniego, porque se pueden interpretar como un golpe a la transparencia y competitividad de la liga, al amparo de la multipropiedad.

Por lo pronto, la mejor noticia para todos, es que ya no se realizarán más movimientos con Pericos de Puebla y ya tendremos oportunidad de ver en ese sentido si con los ajustes que se han hecho, pueden lograr al fin fundir en su horno a los rivales y forjar el primer título de la franquicia.

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El impacto de los extranjeros en los Diablos Rojos del México

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Jean Machi

Uno de los temas de mayor seguimiento en Liga Mexicana, desde el béisbol de estufa invernal, es la reapertura para la contratación de extranjeros en los Diablos Rojos del México, quienes luego de que en 2017 únicamente utilizaron peloteros nacidos en México, replantearon su proyecto y fortalecieron su roster con la incorporación de siete jugadores foráneos: cuatro a la ofensiva y tres lanzadores para el bullpen.

Al pasar la cuarta parte del rol regular de esta temporada de “Primavera”, ¿cómo han impactado los refuerzos importados del México al desempeño del equipo? ¿Realmente han sido el factor que se esperaba? A continuación presentamos un breve comentario sobre la actuación de cada uno y su aportación a este inicio rojo.



1. David Vidal. El puertorriqueño llegó con el cartel de haber resultado el jugador más valioso de la Serie del Caribe 2017 y tuvo una primera serie espectacular, posicionándose desde ese momento con Diablos Rojos como co-líder de carreras producidas (16) y cuadrangulares (3), empatado en ambos renglones con Henry Urrutia. A la defensiva ha jugado el jardín derecho, la primera base y la intermedia, con actuaciones en general aceptables, lo que permite a Víctor Bojórquez la posibilidad de tenerlo como el utility del equipo para aprovechar su bat prácticamente todos los días

Ha sido factor para la victoria en varios juegos, por ejemplo ante los Saraperos de Saltillo, cuando en la novena entrada cortó ya prácticamente fuera del infield una rola y realizó un tiro perfecto a home evitando la carrera que daría la ventaja a los coahuilenses, posteriormente en la parte baja de ese inning decisivo conectó doblete que se tradujo en la carrera de la victoria.

2. Henry Urrutia. Jugador cubano que lo mismo se desempeña en el jardín izquierdo que en la primera base. Inició muy lento, ya que, dicho por él mismo, no conocía el circuito, pero poco a poco ha encontrado literalmente la cuadratura al círculo blanco de 108 costuras y ya se ubica como el sexto mejor bateador de la Liga, con un grueso .417 y ha sido el responsable de que 16 escarlatas crucen la goma con carrera, gracias a algún batazo suyo.

Urrutia es un pelotero veterano que no se desespera a las primeras de cambio y esa tranquilidad la ha estado transmitiendo tanto a sus compañeros como a la tribuna. En esta última serie contra los Toros de Tijuana los aficionados comenzaron a percibirlo, cuando Henry dio la voz de ataque para que el México superara desventajas amplias, algo que el año anterior no se presentó con la regularidad que se requería, sobre todo por la falta de bateo de poder.

3. Carlos Corporan. También de Puerto Rico, es un receptor con experiencia de Grandes Ligas, que fue traído principalmente para las labores detrás del plato. Sus números ofensivos no eran precisamente los de un slugger, sin embargo Carlos ha tenido un buen inicio en cuanto a sus contactos a la ofensiva y presenta un respetable .324 de porcentaje de bateo y 10 carreras producidas.

A la defensiva se ha notado su trabajo y el trabajo en equipo con Ricardo Valenzuela, ya que de 17 intentos de robo que han efectuado los rivales del México, en 8 han sido atrapados, para un porcentaje del 47%, que es alto en comparación con la efectividad en la liga en este aspecto (31%) pero no solo eso, también se percibe la mejora en el pitcheo escarlata que incluso ha aumentado el número de pitcheos a la tierra cuando tienen al bateador en 2 strikes, eso, entre otras cosas, han derivado en un promedio de 8.8 ponches por juego, en comparación con el 6.11 de 2017.

Mención aparte es el liderazgo que Carlos muestra en dugout, pues es el jugador pimentoso que está siempre metido en el juego, que felicita alguna buena acción de sus compañeros, que “jala” a los lanzadores cuando se están saliendo de concentración, en fin, esas acciones que a veces no se perciben pero que son muy importantes en cualquier equipo de trabajo, no solo en el beis, sino en la vida misma.



4. Alexei Ramírez. Fue la contratación más rimbombante del México y quizás de toda la liga. Ha batallado un poco a la defensiva, sobre todo en el shortstop, que es la posición que dominó durante su paso por Ligas Mayores, aunque también ha estado cubriendo la inicial, donde se ha visto bien a secas, sin embargo, a pesar de que actualmente muestra un .328 de porcentaje, sólo ha podido empujar 9 carreras, lo que por su posición en el lineup es bajo.

En particular punto de vista, Alexei se ha visto mejor abriendo entradas, quizá por el tipo de lanzamientos que está viendo y claro, un factor puede ser el acoplamiento al pitcheo de Liga Mexicana, que no siempre resulta tan rápido.

5. Jean Machi. Un retorno en la novena roja fue este venezolano, que luego de estar con el México en 2011 se fue a la gran carpa durante varios años. Inició la temporada como preparador y sus actuaciones herméticas hicieron que el Flamingo Bojórquez le diera la responsabilidad de cerrar los juegos a partir de la serie contra Tijuana, donde se anotó sus primeros 2 rescates.

Si bien el rol de cerrador parecía cubierto en el México con Nat Santiago (25 salvados en 2017), el hecho de que uno de los extranjeros, en este caso Machi, ocupe ese sitio permite que el de Atlixco ayude a su novena en otras entradas e incluso con trabajos más largos, favoreciendo así el plan de pitcheo de su manager: 5 o 6 innings del abridor y luego los relevos de especialidad, lo que da también profundidad al bullpen, así como la posibilidad de que puedan descansar, a fin de no llegar con el brazo más exprimido que un limón junto un sabroso consomé, al final de la temporada.

6. Miguel Mejía. El tercer puertorriqueño en el roster, también relevista, no tuvo la mejor de las suertes en la posición de bajar la cortina. En sus actuaciones tuvo 2 salvamentos desperdiciados, ante Oaxaca y Saltillo. Por ello su rol en estos momentos con los Diablos Rojos, es el de preparar el camino a Machi, relevando en la octava entrada.

Así se le vio más cómodo ante Tijuana y un solo pitcheo le bastó para sofocar amenaza de los Toros y en el tercer juego de la misma serie tuvo algunos problemas al inicio de su labor en la “Antesala del Infierno”, como nombrara el maestro Óscar “Rápido” Esquivel a la octava entrada, pero terminó por dominar a cuarto, quinto y sexto bates fronterizos para evitar lo que parecía el acabose del equipo de la capital, ya que con una rayita de ventaja, estaban emboscados con corredores en primera y segunda, sin outs.

Habrá que esperar las próximas actuaciones de Mejía, ya en su nueva responsabilidad y ver así que tanto puede ayudar a ese plan de pitcheo comentado líneas arriba.



7. Atahualpa Severino. Era el relevo zurdo, no sólo situacional, sino también para hacer el juego “chiquito” con los relevos de un inning, pero anduvo poco fino. En sus 8 actuaciones no pudo retirar un solo inning en riguroso orden. Su última actuación fue una base por bolas a Dustin Martin, donde no pasó strikes. Esa transferencia se convirtió en el empate de Tijuana posteriormente.

Severino fue dado de baja, y su lugar en el roster es ocupado por Arismendy Alcántara, infielder dominicano con experiencia de Grandes Ligas también. Un movimiento que responde sobre todo a las lesiones que están aquejando al cuadro rojo, apenas acaba de reaparecer Luis Alfonso Cruz, aunque sólo como bateador designado y Juan Carlos Gamboa lleva una semana en el hule, lo que disminuye esa profundidad del roster que se veía al inicio de campaña.

Por ello, es importante también destacar que con la posibilidad de contratar jugadores extranjeros, el margen de maniobra para la directiva del México en cuanto a cubrir huecos es más amplio, a diferencia de 2017, donde el mercado era por naturaleza contraído y con poca posibilidad de negociar, ya que parte de los otros equipos no muestran interés por los peloteros mexicanos jóvenes en desarrollo, de cantera, sino que han preferido contar con rosters hechos “a base de cartera” con jugadores veteranos o foráneos.

Pero eso es historia pasada. Por lo pronto en este año, con el trabajo de equipo entre extranjeros y la base nacional, los Diablos Rojos se ubican en el segundo lugar de la zona sur, con récord de 11 ganados y 5 perdidos, empatado con los Pericos de Puebla y Tigres de Quintana Roo y a 1 juego de distancia de los líderes Leones de Yucatán. Están en zona de calificación, un lugar que es más que anhelado y esperado por su directiva y afición, sobre todo luego de dos años sin calificar, que si bien no disminuyen el protagonismo del México, si vuelve imperativo el objetivo de regresar a ese sitio en el que acostumbran estar, como protagonistas y animadores de la postemporada.



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