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Pelea cerrada entre clubes del beisbol mexicano en Twitter

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Sultanes de Monterrey

Le llaman la red social de los ansiosos. La inmediatez y obtener información en tiempo real han hecho de Twitter el medio de comunicación predilecto de aquellos quienes tienen un imperativo sentido de sentirse informados cuanto antes. Desde luego, no es privativo de la red social del pajarillo azul, y hay que depurar los datos que pueden obtenerse.

En lo que respecta al beisbol mexicano, cuando se desarrollan los encuentros tanto de la Liga Mexicana de Beisbol como de la Liga Mexicana del Pacífico, los clubes son excelentes generadores de información y cada vez con mayores recursos multimedia, desde el gif que te saca la sonrisa, hasta el video, la entrevista o una foto o una infografía, lo necesario para tener a los aficionados/seguidores cautivos.

En el top 10 de seguidores en el beisbol mexicano, se reparten los honores de manera equitativa, pues cinco equipos de la LMB y cinco de la LMP están disputándose la supremacía en la preferencia de los followers. En lo que se refiere a las ligas, es el circuito veraniego el que se posiciona mejor, con el 55.5 por ciento de los posibles seguidores del beisbol en el país en esta red social, con 124.1 mil, por 99.2 mil de la LMP.

Vuelve a destacar el trabajo de una organización relativamente nueva como Charros de Jalisco, que se coloca de nuevo en estos rankings, mientras que los equipos grandes de ambas ligas, hacen acto de presencia, con la sorpresa de la novena tabasqueña. Aquí tienen el listado completo.

  1. Sultanes de Monterrey 110.5 mil seguidores
  2. Naranjeros de Hermosillo 107.1
  3. Tomateros de Culiacán 99.3
  4. Leones de Yucatán 82.7
  5. Águilas de Mexicali 78.9
  6. Diablos Rojos del México 67.0
  7. Tigres de Quintana Roo 65.8
  8. Olmecas de Tabasco 65.7
  9. Charros de Jalisco 62.9
  10. Yaquis de Ciudad Obregón 62.6

 

Los clubes del beisbol mexicano con más popularidad en Twitter

Los clubes del beisbol mexicano con más popularidad en Twitter

Mexicanos en Grandes Ligas

Vicente Nava, el primer pelotero de sangre mexicana en las Grandes Ligas

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Vicente Nava

Casi 50 años antes de que Melo Almada se convirtiera en el primer mexicano en jugar en las Grandes Ligas, jugó Vicente Nava. Hoy, que el revisionismo busca incluir en la historia a peloteros que nacieron en Estados Unidos, pero hijos de padre o madre mexicana, como Adrián González o Jorge Cantú, resalta el caso de Vicente Nava, quien jugó en Grandes Ligas en el siglo 19.

Resolver el acertijo de Vicente Nava ha requerido una larga investigación de varios investigadores en archivos tanto estadounidenses como mexicanos, pues aunque Nava nació en Estados Unidos, su madre era mexicana, y él mismo vivió algunos años en México.

El rastro mexicano de Vincent Nava

El certificado que oficializa el fallecimiento de Vincent Nava, el 15 de junio de 1906, refiere que su ocupación era la de  “pelotero profesional” y que había nacido en San Francisco, California. Aunque en el documento queda registrado que se desconoce el nombre de su madre, sí se especifica que ella había nacido en México. Fallecía el primer pelotero de ascendencia mexicana que llegó a las Grandes Ligas.

Entender su historia es librar un laberinto. Cambió de nombre tres veces, y seguirle el rastro ha requerido de una serie de investigaciones genealógicas para descifrar parentescos, edades y migraciones.

El primer registro que tenemos de Nava se encuentra en el censo de 1860 de Estados Unidos, donde un pequeño de 3 meses de nombre Vicente Simental, a quien se registra como nacido en California, vive en el Distrito 2 de San Francisco. Vive junto con su hermano Octaviano, de 4 años, nacido también en California, y con su madre, Josefa Simental de 30, nacida en México. El mismo censo reporta que en el domicilio contiguo vive Gregoria Nava, de 60 años, también nacida en México. Del padre biológico de Vicente y Octaviano no hay rastros. Es por eso que los pequeños usan el apellido de su madre.

La nacionalidad mexicana de María Josefa Juliana Simental, la madre del futuro pelotero, se confirma en su fe de bautismo. Doña Josefa fue bautizada el 10 de enero de 1837 en San Francisco del Mezquital, Durango. Y en el mismo documento se registra que, como su madre, aparece María Gregoria Nava, la misma persona que años después aparecerá en el censo estadounidense de 1860 viviendo en el domicilio vecino a donde el pequeño Vicente residía con su madre. Este es un dato crucial en la historia, pues Vicente debutará en las Grandes Ligas portando el apellido de su abuela materna.

El hecho de que en el censo de 1860, el pequeño Octaviano tenga 4 años y aparezca registrado como nacido en California, nos indica que Josefa y su madre habían emigrado a Estados Unidos, a más tardar, en 1856.

Pero luego, el rastro documental nos dice que la familia Simental regresa a México, con el pequeño Vicente incluído, Octaviano y la abuela, doña Gregoria. Tras su regreso, es en Sinaloa, muy probablemente en Mazatlán, donde Josefa Simental se casa el 22 de junio de 1863, según los archivos parroquiales, con un inglés que se registra como Guillermo Gaven. En el documento aparece nuevamente Gregoria Nava como la madre de la novia.

En realidad, el apellido del novio no era Gaven, sino Irwin, según diversos documentos posteriores, pero la caligrafía no fue bien interpretada del antiguo manuscrito sinaloense a la hora de catalogarlo por los archivistas. Guillermo, o William Irwin, adopta a los dos hijos que ya tenía Josefa, los pequeños Octaviano y Vicente. Y en su estancia en México, procrean dos hijos más, Guillermo y Juan. Del pequeño Juan José Irwin, se ha podido encontrar su fe de bautismo mexicana, en la que recibe el sacramento el 3 de octubre de 1865 en Tepic, Nayarit.

El censo estadounidense de 1870 confirma lo anterior, pues registra a Octaviano y a Vicente, de 12 y 11 años respectivamente, ya con el apellido Irwin, y los refiere como nacidos en California. Pero ese mismo censo reporta también a los otros dos hijos, Guillermo y Juan, de 8 y 5 años, quienes aparecen como nacidos en México. Además de Guillermo y Juan, en el censo de 1870 ya aparecen dos hijos más, Samuel, de 2 años y Abraham de 6 meses, pero ambos nacidos en California. En total, son ya 6 hijos viviendo con el matrimonio de William y Josefa, pero sus edades y lugares de nacimiento nos dan indicios de las migraciones frecuentes del pequeño Vicente.

En resumen, Josefa emigra a California a más tardar en 1856, donde procrea a Vicente y a Octaviano. Luego, Josefa y sus dos hijos regresan a México, donde en 1863 se casa con William Irwin. En México procrean a Guillermo y Juan, y regresan a California, donde procrean dos hijos más. En el censo de 1870 el pequeño Samuel aparece con 2 años y nacido en California, lo que nos indica que para 1868, cuando nació Samuel, ya estaban de regreso en Estados Unidos. Es decir, que Vicente vive en México entre 1863 y 1868, antes de volver a California, donde había nacido.

A partir de 1876, comienzan a surgir registros de Vicente jugando beisbol profesional en California, pero lo hace como Vicente Irwin, es decir, portando el apellido de su padrastro, y utiliza también el apodo de Sandy. Es su primer cambio de apellido, pues deja de usar el apellido de su madre, Simental, y adopta el Irwin de su padrastro.

En 1879, vendría el segundo cambio de apellido. Y la razón de esto parece ser el fallecimiento de Josefa. El 4 de enero de 1879, el diario San Francisco Morning Call reportó su deceso, y el obituario refiere que era la “amorosa esposa de William Irwin, y nativa del estado de Durango, México”.

En el censo de 1880, ni Vicente ni Octaviano, que para entonces tendrían 20 y 24 años respectivamente, aparecen ya viviendo con su padrastro William. En el domicilio solo viven con su padre los hijos que él mismo procreó con Josefa. Guillermo y Juan, que habían nacido en México, y que en el censo de 1870 aparecían castellanizados, ya aparecen como William y John en el censo de 1880 y como nacidos en California. Es decir, pareciera que tras el fallecimiento de Josefa en 1879, Vicente y Octaviano, los hijos fuera del matrimonio con William, habían quedado a su propia suerte. En el censo de 1880 parecería también que se intentó borrar todo vínculo con México y solo quedó anotado que eran hijos de madre mexicana. En ese mismo censo no hay rastros de Vicente, ni de Octaviano, ni de su abuela Gregoria.

En la mayoría de los documentos oficiales antes de 1880, el nombre aparece en su forma original, castellanizado como Vicente. De 1880 en adelante, aparece como Vincent. Es por esos años que llega también el segundo cambio en el apellido. Tras la aparente ruptura con su padrastro, adoptaría el apellido de su abuela materna Gregoria, para llamarse Vincent Nava.



El “español” Vincent Nava

El invierno de 1881 fue clave en la historia de Vincent. El receptor fue visto en California por John Montgomery Ward y Jerry Denny, jugadores de los Providence Grays de la Liga Nacional, mientras jugaban allá, y se quedaron impresionados con el joven México-americano. Vincent, que aún utilizaba el apellido Irwin, tenía la reputación de ser un buen receptor de pitcheos rápidos, justamente en unos años en que se habían implementado cambios en las reglas que le permitían a los lanzadores imprimir mayor velocidad a sus envíos.

En 1878, por ejemplo, se implementó la regla de que a los lanzadores se les permitía tirar desde la altura máxima de la cintura, lo que permitió imprimir mayor fuerza que antes a sus envíos, pues los lanzadores comenzaron a tirar lo que hoy llamamos pelota submarina o tirar de lado; antes, solo se les permitía hacerlo desde la cadera. Esos cambios le dieron mayor valor a los receptores que eran solventes para recibir lanzamientos fuertes, como era el caso de Vincent.

Las pocas imágenes que sobreviven de este pionero México-americano en Grandes Ligas, dan cuenta de un aspecto racial netamente mexicano. Piel morena, cejas pobladas, ojos grandes, mirada intensa, bigote abultado y complexión robusta. Su cabello lo alisaba peinándolo hacia un lado. Además, Vincent había sido criado en sus primeros tres años de vida en un hogar donde su madre y su abuela eran mexicanas, con poco tiempo viviendo en Estados Unidos, y seguramente no dominaban el inglés. Si a esto sumamos que Vincent vivió en México, entre los tres y los ocho años de edad, su manejo del inglés igualmente debió ser básico y accidentado.

El talento de Vincent como receptor, ciertamente cautivaba a los jugadores de Grandes Ligas que lo habían visto en California, pero su aspecto y su perfil cultural preocupaban. Desde 1867 se había especificado en las primeras ligas organizadas que no se permitirían equipos “compuestos por una o más personas de color”. Pero el caso de Vincent confundía. Su cabello no era rizado como el de las personas de raza negra, y además hablaba español.

Por lo tanto, en las cartas que esos jugadores mandaban a su equipo recomendando la firma de Vincent, especificaban que el receptor “era español”. Esta era la forma en que los primeros peloteros latinoamericanos en el beisbol de Estados Unidos evadieron la barrera del color. Se les atribuía una ascendencia española que justificaba su exuberancia. Es decir, su ascendencia era española y europea, no africana.

Sin embargo, el asunto de la firma de Vincent para las Grandes Ligas no fue sencillo. El consejo de administración de los Providence Grays tuvo que deliberar el tema a comienzos de 1882, y consideraron que era una firma “cuestionable”, pues les preocupaba cómo podrían tomar los otros equipos de la Liga Nacional la firma de “un español” como Vincent. Pero al final se decidió que la firma de ese “español”, por su exuberancia, podría ser una “sólida carta publicitaria”, y aceptaron firmarlo.

Y ya como Vincent Nava, el primer pelotero de ascendencia mexicana llegó a las Grandes Ligas. No era el primer latinoamericano, pues desde 1871 el cubano Esteban Bellán ya lo había hecho, y también para su firma, se tuvo que utilizar el argumento de que el cubano tenía ascendencia española y no africana.

El académico Adrián Burgos Jr., en su libro Playing America’s Game: Baseball, Latinos, and the Color Line, enfatiza la importancia de Vicente Nava a las Grandes Ligas:

“Una figura olvidada en la historia de las razas en el juego estadounidense, la participación de Vincent Nava como un jugador ‘español’  en las Grandes Ligas entre 1882 y 1886 ilustra el espectro completo de la línea del color. En el esquema racial del beisbol, él fue el primer jugador de raza ‘café’. Su presencia motivó la adopción de categorías etnoraciales para explicarle al público del beisbol las diferencias que él personificaba”.

Es decir, había que demostrar y explicar que Vincent Nava no era blanco, pero tampoco negro. Era café. Mismo argumento que se tuvo que utilizar casi 70 años después, cuando Beto Ávila, moreno de cabello rizado, fue firmado por los Indios de Cleveland en 1948, apenas un año después de que cayera la barrera del color, y cuando seguían existiendo reservas para firmar jugadores de raza negra.

La ascendencia mexicana de Vincent Nava nunca fue mencionada. Los reportes en la prensa lo calificaban como el “español”, y el equipo sacaba provecho a esa exuberancia que llamaba la atención de los aficionados.

“La utilización que se hizo de su etnicidad”, explica Adrián Burgos, “le generó a Nava un estatus que sobrepasó lo que su desempeño sobre el campo pudo haberle generado”.



Nava en Grandes Ligas

Vincent Nava debutó en las Grandes Ligas el 5 de mayo de 1882, recibiendo los lanzamientos de uno de los más grandes lanzadores del siglo 19, Old Hoss Radbourn. Con el bate se fue de 6-3 con un doblete y 2 carreras anotadas. Nava cautivaba porque a veces recibía sin careta, y jugaba con lesiones. Era aguerrido y comprometido.

Vicente Nava con los Providence Grays en 1882

Vicente Nava con los Providence Grays en 1882, sentado en el suelo al centro

La habilidad defensiva de Nava era evidente, pero sus problemas con el bat comenzaron a ser cada vez más notorios. En 1882 bateó .206, en 1883 .240 y en 1884 bateó .095. En ese mismo 1884 recibió 27 juegos en el año en que su lanzador Old Hoss Radbourn ganó 59 juegos, que sigue siendo el récord de más juegos ganados en una temporada en toda la historia de las Grandes Ligas.

En 1884, el equipo de Vincent Nava, los Providence Grays, ganaron el campeonato. Ese fue el primer año en que se jugó una Serie Mundial, donde se enfrentaban los ganadores de las dos ligas más fuertes que existían en Estados Unidos, la Liga Nacional y la American Association. Ese primer año, Providence venció a los Metropolitans de Nueva York, aunque Vincent Nava no jugó en la Serie Mundial, pues había sido dado de baja en septiembre.

Vicente Nava con los Providence Grays en 1884

Vicente Nava con los Providence Grays en 1884, sentado al centro

Para 1885, Nava encontraría trabajo con los Orioles de Baltimore de la otra liga importante en Estados Unidos, la American Association. Nuevamente, eran las virtudes defensivas de Nava lo que le valió una nueva oportunidad en el beisbol profesional, aunque solo jugaría 8 partidos y nuevamente sería dado de baja.

Nava no regresó a su natal California. Se quedó en Baltimore hasta su muerte en 1906. En 1886, los Orioles le dieron una última oportunidad para jugar en dos partidos cuando estaban en necesidad de un receptor. Esos fueron los dos últimos partidos de Nava en las Grandes Ligas, cuando ya tenía 36 años.

Vicente Nava con los Orioles de Baltimore en 1885

Vicente Nava con los Orioles de Baltimore en 1885, sentado a la izquierda

Las complejidades en la raza de Vicente Nava, literalmente, lo persiguieron hasta la tumba. En su certificado de defunción lo registran como una persona de raza blanca, soltero, nacido en San Francisco, California. Su profesión es referida como “pelotero profesional”.

A pesar de que en el certificado lo ponen como raza “blanca”, lo entierran en el cementerio Trinity, un panteón donde se enterraba exclusivamente a personas que no eran de raza blanca.



Un color de piel indefinido

El caso de Vincent Nava es curioso. En una época en que el color de piel lo definía todo, nunca se pudo definir el color de piel de Vincent Nava. A lo largo de la historia se le refirió, según el artículo biográfico de Brian McKenna, como “español, cubano, indio, italiano, portugués, negro o mulato”. Nunca como mexicano.

Incluso, Vicente Nava llegó a ser víctima de un recurso que la prensa estadounidense a menudo utilizaba para ilustrar por escrito a sus lectores, y hasta mofarse, de las diferencias culturales de un pelotero. Citaban declaraciones, o describían acciones de ese pelotero, exagerando la pronunciación y escribiendo tal como sonaban esas exageraciones. Por ejemplo: “Hi, Senor! quito offi il firsto basilo et makadagio towardso secundo basilo likio hellio! (Hi, Senor! Quit off first base and make a dash towards second base like hell!”

Pese a su color de piel y a su ascendencia mexicana, Vicente Nava jugó en las Grandes Ligas, pero su aceptación parece que nunca fue completa. Al parecer, siempre existió la sospecha de que más que un español, en realidad era un negro haciéndose pasar por blanco. La genealogía prueba su ascendencia y su relación con México, información que en esos años no estaba a la mano.

Las tres fotografías que se han podido encontrar de Vincent Nava con sus equipos dicen más que mil palabras. En las tres imágenes, Nava parece solo, aislado. En la imagen de 1885 con los Orioles, Nava se sienta en un costado, solo, y su cuerpo está recargado hacia el lado contrario que el resto de sus compañeros, rompe con la orientación visual de todo el equipo. En la imagen de 1882, nuevamente sentado, parece esconderse tímidamente detrás de las rodillas de los compañeros que ocupan las sillas. Siempre solo, mientras sus compañeros se tocan los hombros en gesto solidario. Parece la actitud corporal de un hombre que se siente de menor jerarquía que los demás, o a quien han hecho sentir así.

La historia ha sido celosa para revelar los secretos de Vicente Nava. Sus migraciones, sus cambios de nombre, sus tragedias familiares han significado un laberinto que por años nos ha confundido a los investigadores. Pero finalmente, cada pieza ha encontrado su lugar: Vicente Nava es el primer pelotero de ascendencia mexicana en llegar a las Grandes Ligas.

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Hector Velázquez es confirmado como el cuarto abridor de los Medias Rojas

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Héctor Velázquez

Héctor Velázquez no solo logró hacer el equipo grande de los Medias Rojas, sino que se integrará a la rotación abridora de Boston para iniciar la temporada.

El mánager del equipo, Alex Cora, confirmó este lunes, previo al juego de exhibición de los Medias Rojas, que Héctor Velázquez fue nombrado el cuarto abridor en la rotación inicialista de Boston.





La decisión llega luego de que se confirmara que los también abridores, Steven Wright, Drew Pomeranz y Eduardo Rodríguez, iniciarán la temporada en la lista de lesionados y no serán parte del roster inaugural.

Héctor Velázquez no tuvo una pretemporada limpia tras permitir 11 carreras limpias en 14 innings y 2 tercios, para una efectividad de 6.75. Sin embargo, las lesiones en la rotación abridora de los Medias Rojas le han abierto la puerta para recomponer el camino ya en plena temporada regular.

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A Fondo

Jugar de jueves a domingo: La siguiente fase del plan reformador en LMB

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Javier Salinas, presidente de la Liga Mexicana de Beisbol

El tema está sobre la mesa. Ya no ocurrirá para esta temporada, pero fue parte del plan de trabajo que presentó Javier Salinas cuando llegó a la liga. Es una propuesta que se ha retomado en semanas recientes, y que se estará evaluando a mediano plazo en las asambleas próximas durante la temporada. La propuesta es que la Liga Mexicana de Beisbol solo se juegue de jueves a domingo.

La primera propuesta, que terminó en locura

La propuesta no es nueva. Data de mucho antes de que llegara Salinas. A finales de 2013 se había planteado al seno de la liga e incluso llegó a ser tema extraoficial de asamblea de presidentes, primero a finales de noviembre, en una asamblea celebrada en Cancún, y luego otra vez a inicios de diciembre, durante las reuniones invernales de Orlando, Florida. El 9 de diciembre de aquel año, en Orlando, la asamblea discutió la idea, que fue propuesta por Rafael Moreno Valle, entonces presidente de Pericos de Puebla, de que solo se jugaran cinco partidos al final de cada semana. Es decir, de jueves a sábado con juegos sencillos, y luego terminar con un doble juego cada domingo. Esto, en lugar de los seis partidos que actialmente se juegan de martes a domingo.

En su momento, según lo dicho por algunos de los directivos presentes en aquella asamblea, la propuesta fue discutida hasta con risas. Muchos la consideraron una locura, y fue desechada.

CUARTO BAT habló con uno de los dueños de equipos sobre lo que ocurrió en aquellas asambleas. Este propietario nos solicitó que no se publicara su nombre. Nosotros queriamos conocer con más detalle como fue aquella propuesta y cómo fue recibida por el resto de los dueños.

“En diciembre (de 2013)”, recuerda el directivo. “Estábamos en Orlando. Moreno Valle nos invitó a cenar para proponernos la idea, solo a los dueños y presidentes, a ningún gerente. Ya estando ahí, no faltó quien dijera en corto, ‘está loco este cabrón, ¿cómo se le ocurre?’. Los más viejos, como Roberto Mansur, Chito Rodríguez, Pepe Maiz, Vicente Pérez Avellá, casi todos ellos estaban en contra. Incluso, yo estaba platicando con Mansur, Chito y Pepe, echando la copa antes de una reunión, y ellos me preguntaron que cómo veía. Y les dije que yo veía beneficios, como que el jugador se desgastaba menos, y otras cosas. A ellos no les gustaba para nada la idea. Al final, ni se metió a votación porque no estaba en el orden del día. Y ahí quedó, como plática, realmente”.

Otra de las razones por las que la propuesta fue desestimada es porque Rafael Moreno Valle ya estaba intentando vender a los Pericos. El siguiente año, a mitad de la temporada de 2014, entraría Gerardo Benavides a hacerse cargo de la operación en Puebla.

“Además ya andaba él (Moreno Valle) también vendiendo el equipo”, recuerda este directivo. “En 2014 todavía lo operó él, pero ya detrás de él, estuvo Gerardo Benavides más de la mitad de la temporada. Esa fue otra de las cosas por las que no se le dio importancia, porque como ya andaba vendiendo el equipo, decíamos ¿para qué anda metiendo propuestas?”

Al final, en esos meses tampoco hubo un análisis real y sustentado de los beneficios económicos de jugar solo de jueves a domingo. Moreno Valle le decía a los demás dueños, a grandes rasgos, que habría ahorros económicos, pero los dueños le solicitaron un análisis de viabilidad que nunca se entregó.

“También se quedó en el aire”, asegura el dueño consultado por CUARTO BAT, “porque Moreno Valle quedó de entregar un estudio completo, pero ya no lo entregó y ya no se le dio seguimiento. De todos los dueños, eran como la mitad que decían ‘está loco este viejo’. Los demás pensábamos que podía haber algunos beneficios, pero la realidad es que no estábamos convencidos. Yo creo que nomás él, Moreno Valle, estaba de acuerdo en que se jugara de jueves a domingo”.



Pero pensándolo bien…

Este dueño que consultamos para saber más de esa propuesta asegura que tuvo sentimientos encontrados a la idea de jugar de jueves a domingo. Por un lado, se rompía con la tradición, pero por el otro había diversos beneficios.

“El tema ahí quedó, pero después yo lo estuve viendo con más detenimiento”, recuerda el dueño. “No me gusta la idea, por tradición, porque el beisbol ha sido de martes a domingo por muchos años. Pero viéndolo por el lado de la afición, y más por como están las cuestiones económicas aquí en México, quizás sería mejor jugar de jueves a domingo. Ya si lo piensas bien, descansas el lunes, practicas algo el martes, y ya usas el miércoles para viajar, o el mismo jueves si es una gira cercana. Actualmente con los jugadores, por ejemplo, se supone que su día de descanso es el lunes, pero al final, el lunes es para viajar a giras largas, entonces qué descanso ni que nada. Y en esos días de descanso de lunes a miércoles, se puede hacer labor social en la plaza, como llevar a los jugadores a algún orfanato, y así tener más presencia social, algo que se ha perdido por que no hay mucho tiempo”.

Para los equipos jugar de jueves a domingo, traería ahorros. En las giras, por ejemplo, serían menos días de hotel y viáticos. En casa, se haría más eficiente la apertura del estadio, pues no solo serían menos días de gastos, sino que al ser menos juegos, habría la capacidad económica en la gente de asistir en mayor cantidad al estadio. Entonces, serían menos juegos, con mejores entradas, y más eficiencia en los gastos. Si se prenden las candilejas con 1,000 o 10,000 personas, se paga la misma cantidad de electricidad, pero si se prenden las candilejas con más gente en el estadio, ese gasto es más recuperable. Cada apertura del estadio dejaría más ganancia y menos gasto a los equipos.

Y para los jugadores sería benéfico en el concepto del descanso. Por ejemplo, esos días de descanso ayudarían al bullpen, con un cerrador o preparador que actualmente lanzan casi a diario. Le permitiría a su brazo recuperarse y volver a estar listo, prevenir lesiones y demás. Lo mismo para el resto de los jugadores. En contraparte, también está el riesgo de que el equipo pierda ritmo de juego, o se relaje de más, además de las distracciones por los días de descanso.

Para el rol abridor, también podría ser de ayuda, porque al jugar de jueves a domingo, los abridores en una rotación de cinco, tendrían un descanso garantizado de seis días antes de volver a lanzar, mientras que con el calendario actual, los inicialistas descansan casi siempre cinco días y a veces cuatro, antes de volver a subirse a la loma. Además, una rotación de cinco lanzando de jueves a domingo, permite que los jueves siempre abra Juan, en los viernes siempre Luis, y así sucesivamente. Se asignan abridores para ciertos días de la semana y esos nunca cambiarán. Entonces, eso permite que los domingos, que son dobles juegos a siete entradas, salgan a lanzar el cuarto y quinto abridor, quienes en teoría son los brazos menos buenos de la rotación. En un juego de siete entradas, se puede sacar rápido a ese abridor no tan bueno, y echar mano de preparador y cerrador, temprano en el juego. Hay menos necesidad de ir por el relevo intermedio, que es usualmente donde se pierden los partidos.



La propuesta se desempolva con Javier Salinas

Al final, fue el ala más conservadora de la liga la que desestimó aquella propuesta de 2013.

“La verdad es que no le hicieron mucho caso (a Moreno Valle) y no se volvió a tocar en ninguna otra asamblea, y ahí quedó. Una propuesta que quedó nomás en el aire y ya no se retomó”, recuerda el directivo.

Pero aquella idea de jugar solo de jueves a domingo ha vuelto a tomar vida. Según ha podido conocer CUARTO BAT, algunos dueños de equipos han retomado esa idea y buscan volver a discutirla oficialmente en una asamblea, con el propósito de evaluarla y someterla a votación para quizás implementarla en el futuro.

Hoy, ya hay un grupo de directivos distinto al que calificó de locura aquella idea en las asambleas de 2013. Por ejemplo, no estaba todavía Gerardo Benavides Pape, al frente de los Pericos; Alberto Uribe estaba a unos meses de adquirir formalmente a los Petroleros de Minatitlán para llevarlos a Tijuana; y los hermanos Arellano tenían apenas unas semanas operando a los Leones de Yucatán y aún no los presentaban como dueños en la asamblea. Aquella de 2013, seguía siendo, quizás por último año, una Liga Mexicana donde mandaban todavía los directivos más veteranos, el ala más conservadora de la asamblea. Pero esa ala conservadora ya no está. Se fueron Roberto Mansur, Chito Rodríguez, y las decisiones de Pepe Maiz en Sultanes se tienen que consensuar con Multimedios, una empresa más atrevida en su operación.

La balanza de poder, entonces, se ha inclinado ya hacia los directivos de más reciente entrada, aquellos que apoyaron la llegada de Javier Salinas, como presidente de la liga. Y bajo el brazo, Javier Salinas traía un proyecto arriesgado y revolucionario para la liga: jugar dos torneos cortos por año, y jugar de jueves a domingo.

Como lo refiere el directivo consultado, ambas ideas, tanto los torneos cortos, como jugar de jueves a domingo, ya se habían propuesto en el pasado, desde 2013, por lo menos, aunque no avanzaron.

“Cuando hubo el cambio en la presidencia de la liga”, recuerda este propietario de equipo, “entró Javier Salinas, al periodo de transición como presidente adjunto, y una de sus propuestas era jugar dos torneos, como se aprobó, aunque originalmente el proyecto de temporada era de más 14o juegos y las fueron bajando. Pero la otra gran propuesta de Javier era jugar de jueves a domingo. Al final, el presidente del consejo, Gerardo Benavides, cabildeó con todos nosotros, los dueños, y estuvimos de acuerdo solo en la propuesta de los dos torneos, para no cambiar tanto y tan pronto. Ya no se había vuelto a hablar de jugar de jueves a domingo”.

Hasta hace unas semanas. Y es que el principal objetivo que persigue este formato de jueves a domingo es, como nos explicaba este propietario de equipo, el de aliviar un poco el bolsillo de las familias que asisten a los parques de la Liga Mexicana de Beisbol.

En el formato de calendario actual, que se juega de martes a domingo, en una misma semana un equipo juega tres partidos en casa, y luego tres en gira, o viceversa. Llega a haber anomalías en el calendario donde un equipo llega a jugar toda la semana en casa. Un vistazo rápido al rol de juegos de 2017, por ejemplo, nos arroja que del 18 al 23 de abril pasados, Sultanes de Monterrey jugó todos sus partidos en casa, es decir, de martes a domingo.

Para una familia de cuatro personas, por ejemplo, es un gran sacrificio asistir tres veces por semana al parque, y ya no se diga seis veces como esa semana en Monterrey. La temporada pasada, el diario El Economista, publicó un estudio en el que documentaba que el precio promedio de un boleto para temporada regular en la Liga Mexicana de Beisbol en 2017, fue de 108 pesos. Tan solo de boletos, esa familia de cuatro personas pagaría 432 pesos. A eso, súmenle los consumos.

En el Parque Fray Nano, casa de los Diablos Rojos del México, la cerveza sencilla está en 40 pesos, y la doble en 80. Una orden de los tradicionales cuatro tacos de cochinita ronda entre 30 y 40 pesos.

Vamos a suponer que esa familia de cuatro personas compre una orden de tacos para cada uno, es decir, 120 pesos. Si, además, el padre de familia se quiere tomar dos cervezas sencillas, habrá que sumarle 80 pesos más, y el resto de la familia se tomará un refresco cada uno que quizás cuesten 30 pesos por persona. En consumos, son 290 pesos.

Si sumamos los precios de los boletos y los consumos, nos da un total de 722 pesos por familia, para ir un solo juego de la semana. Ahora, si sumamos tres días a la semana son 2,166 pesos. Con este cálculo, 2,166 pesos cada semana para mostrar la fidelidad a un equipo está más allá del alcance de la mayoría de los bolsillos.

Bien podríamos decir que los torneos cortos son apenas la primera fase de implementación en el plan de Javier Salinas. Un plan que en realidad lleva por lo menos cinco años revoloteando sobre la mesa de las asambleas, mucho antes incluso de la llegada de Salinas. La segunda fase de este plan sería jugar de jueves a domingo. Esa será la nueva discusión en las asambleas por allá del segundo semestre del año. Al tiempo.



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¿Quién es quién?

Los 8 extranjeros debutantes en LMB que no debes perder de vista

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Alonzo Harris

A 42 días de que arranque la temporada 2018 de la Liga Mexicana de Beisbol, hay 15 peloteros extranjeros confirmados para jugar por primera vez en el circuito. Entre ellos, varios muy interesantes que prometen revolucionar los equipos a los que llegan.

Es notable que, cada vez más, son las ligas independientes de Estados Unidos las que surten de talento a la Liga Mexicana  y no tanto el sistema de Ligas Menores del beisbol organizado.

Destaca que de las 15 caras nuevas, ocho vienen de ligas independientes y siete del sistema de Ligas Menores; y de esos circuitos independientes, es la Atlantic League la que aporta seis elementos.

Y es que la Atlantic se ha convertido en un comparativo fidedigno con la Liga Mexicana. El nivel de ese circuito ha demostrado que cuando se trae un jugador estelar de ahí, usualmente funciona no solo en la liga veraniega, sino también en la Liga Mexicana del Pacífico. Cada año, los equipos de la LMB hacen auténticas redadas para detectar lo mejor del talento de la Atlantic para traerlo al circuito mexicano, valiéndose de que les puede pagar mejores sueldos que lo que ganan allá.

Este año no es la excepción: varios de los mejores bateadores del verano pasado en la Atlantic, debutarán en Liga Mexicana de Beisbol en 2018.

Y tras analizar el historial de cada una de las caras nuevas que se han confirmado hasta hoy, seleccionamos ocho que prometen ser nuevas estrellas en la Liga Mexicana de Beisbol.



1. Alonzo Harris – Tigres de Quintana Roo

Los Tigres de Quintana Roo han contratado en Alonzo Harris a un bateador derecho que tiene mil formas de hacer daño. El menudito jugador estadounidense puede jugar cualquiera de los jardines y la segunda base. Viene de ser nombrado el Mejor Jugador de las Ligas Independientes por la prestigiada revista Baseball America, y de ser el MVP de la Atlantic League.

Para el beisbol mexicano puede ser un tercer bate natural, pues tiene contacto, extrabases, poder y velocidad. Llega de la Atlantic League, donde fue cuarto en bateo con .315, cuarto en cuadrangulares con 23, octavo en remolcadas con 73, primero en anotadas con 89, noveno en dobletes con 28 y sexto en bases robadas con 31. Es decir, un bat multidimensional que se puede acomodar en varios cajones del lineup, bien podría ser primero o tercer bate y adaptar su habilidad a ello. Harris está planeado para ser la chispa que haga combustión en el orden al bat de los Tigres.

A la defensiva, es un jardinero central espectacular, con una cobertura amplísima y un buen brazo, además de que ofrece versatilidad. No teme a ir contra las bardas o a lanzarse por una pelota. Es un pelotero que juega duro y con astucia todo el tiempo.





2. David Vidal – Diablos Rojos del México

Sin duda, la de David Vidal con los Diablos es una de las contrataciones que más titulares ha generado en la temporada muerta de Liga Mexicana. Y es que el puertorriqueño llega en excelente momento, coronado como MVP de la liga de Puerto Rico, bateando .373 y 4 cuadrangulares en una temporada que en la isla se redujo a 18 juegos.

Vidal ofrece versatilidad defensiva, pues puede jugar cualquier posición del infield con excepción del campocorto. Incluso, ocasionalmente puede hacerse cargo de la receptoría. Pero su principal activo está en su bate.

Luego de estar entre 2010 y 2014 en la organización de Cincinnati, Vidal fue dejado en libertad y llegó a a la Atlantic League donde en 2016 tuvo una temporada destructora con el madero. Jugó sólo 85 de los 140 partidos del rol regular, pero aun así, le alcanzó para pegar 26 cuadrangulares y terminar como sublíder del campeonato. Además, bateó para .320, empujó 62 carreras y anotó 66, en solo 85 partidos. Esa actuación le valió otra nueva oportunidad en el beisbol organizado con los Marlins con quienes en 2017 pegó 12 jonrones en los niveles de AAA y AA, antes de ser dejado en libertad nuevamente.

El boricua tiene la explosividad suficiente como para anclarse en el corazón del orden al bat de los Diablos. Mientras Japhet Amador siga en Japón, David Vidal bien podría incrustarse como el cuarto bat de los Diablos Rojos del México.

3. Paul Clemens – Leones de Yucatán

Pitcher abridor derecho de 29 años cuya principal credencial es que todavía en 2016 estuvo abriendo juegos en Grandes Ligas con los Marlins de Miami y los Padres de San Diego. Fue con el equipo californiano con el que demostró lo que su brazo puede entregar pues tuvo una efectividad de 3.67 participando en 16 juegos y 12 de ellos fueron como abridor.

Viene de un buen invierno en República Dominicana donde abrió 5 juegos para las Aguilas Cibaeñas con récord de 0-2, pero con 2.29 de efectividad.

Paul Clemens es un lanzador fino que basa su talento en el comando. En su arsenal destaca principalmente una recta de dos costuras que no es muy veloz, pues promedia 91 millas por hora, pero que tiene una gran acción rompiendo con agudeza hacia adentro del bateador derecho. Sus pitcheos para ponchar son los rompientes, destacando una curva con gran acción de arriba hacia abajo.

Clemens promete rendimiento de caballo, especialmente lanzando en el Parque Kukulcán, uno de los más amigables para el pitcheo en todo el circuito y donde su curva devastadora y esa recta que se mueve en el último segundo harán estragos en los bateadores rivales.





4. Héctor Gómez – Guerreros de Oaxaca

De todas las caras nuevas que llegan este año a la LMB, quizás el que más potencial tiene para convertirse en ídolo es el dominicano Héctor Gómez. Es un jugador espectacular a la defensiva como segunda base o campocorto, con experiencia en Grandes Ligas donde jugó su último año en 2015 con los Rockies.

En algún momento llegó a ser considerado el quinto mejor prospecto en toda la organización de Colorado gracias principalmente a su habilidad defensiva. Es un campocorto con gran rango, con buen brazo, y con bravura para ir a buscar los batazos más difíciles. Su paso por las Grandes Ligas fue de apenas 83 juegos pero dejó múltiples escenas para el recuerdo.

Ofensivamente, su bate no le alcanzó para quedarse en Grandes Ligas pero ha demostrado que puede ser un madero de impacto. En 2014 pegó 14 jonrones en la sucursal AAA de Milwaukee, y el verano pasado pegó 21 jonrones en la fuerte liga de Corea. Es un jugador ligero, con potencial para pegar 30 dobletes, 20 jonrones y robarse 20 bases, especialmente jugando en Oaxaca. Pero es su defensa la que muy probablemente termine cautivando a los aficionados.





5. Henry Urrutia – Diablos Rojos del México

El cubano se presenta en México como el recién coronado campeón de bateo de la liga venezolana, tras batear para .385. Puede jugar cualquiera de los jardines laterales, así como la primera base. Alcanzó las Grandes Ligas en 2013 y 2015 con los Orioles, aunque apenas acumuló 34 juegos. Todavía el año pasado jugó en AAA de los Orioles y AA de Boston.

Es un bateador zurdo de excelente contacto que ha puesto buenos porcentajes casi en cualquier nivel en el que se ha parado. Sabe usar todo el campo para batear y tiene una paciencia razonable en la caja de bateo para negociar bases por bolas. Es un jugador alto y delgado que suele ir con violencia hacia los callejones. No es necesariamente un bateador de poder, aunque en una plaza como la Ciudad de México donde la bola viaja en la altitud, esos batazos callejoneros que usualmente serían dobles, podrían irse del otro lado. Urrutia podría batear 15 cuadrangulares en el Fray Nano.

A la defensiva, es un jardinero que por la longitud de piernas pareciera desordenado para ir buscar los batazos, pero suele llegar a la cita con la bola y su mejor activo es su brazo, que es certero y con poder.

6. Jovan Rosa – Piratas de Campeche

El puertorriqueño es un bateador al que hay que ponerle atención. Su nombre está fresco en la mente de los aficionados que lo vieron disputar la final de la Liga Mexicana del Pacífico como antesalista de los Mayos de Navojoa. Batea a la derecha y puede jugar primera base, la antesala y los jardines laterales. Es un bateador de poder, y con una razonable capacidad para negociar bases por bolas.

Es otro jugador que ha brillado en el beisbol independiente de Estados Unidos, donde lleva dos años bateando con poder en la Atlantic League. El verano pasado fue el décimo mejor bateador de la liga con .300 y disparó 15 jonrones con 72 producidas y 40 dobletes. Con Navojoa, en el torneo que recién terminó, pegó 9 jonrones en un calendario de 68 juegos.

Su defensa no es la más pulcra, y eso saltó a la vista en la pasada serie final de la LMP, pero es un bateador que está en un gran momento y que jugará en un parque como el de Campeche que favorece los cuadrangulares. Jovan Rosa podría ser un bateador de 50 extrabases este año en Liga Mexicana.





7. Isaías Tejeda – Guerreros de Oaxaca

El dominicano es otro bateador explosivo que juega la receptoría como titular, aunque también puede desempeñarse en la primera base y ocasionalmente en los jardines laterales. Estuvo hasta 2015 en el sistema de los Yankees, con quienes no pudo superar el nivel de A avanzada. Apenas tiene 26 años.

Tejeda es otro jugador que llega de la Atlantic League, que fue el quinto mejor productor del circuito con 78 remolcadas. Además bateó para .300 con 17 jonrones y 33 dobletes en 123 juegos. En el invierno jugó 27 partidos para los Tiburones de La Guaira en el beisbol venezolano y demostró excelente contacto bateando para .357.

Y todo ello, depsués otro gran año en 2016 en la misma Atlantic League donde estaba bateando para .356 y 9 cuadrangulares en 65 juegos cuando le llegó una nueva oportunidad con los Bravos de Atlanta, con quienes apenas duró tres meses antes de ser dejado en libertad para regresar a la Atlantic League.

A la defensiva es un receptor que sabe manejar bien a sus lanzadores, aunque sus otras herramientas no le valieron para hacer carrera en el beisbol organizado de Estados Unidos donde a menudo lo tuvieron que habilitar en otras posiciones para aprovechar su bate.

Tejeda tendrá la ventaja de jugar en un parque ofensivo como es el de Oaxaca, lo que sin duda lo ayudará a desplegar explosividad en su bate al grado de que incluso podría pelear un título individual a la ofensiva.





8. Kelvin Marte – Saraperos de Saltillo

Sin hacer mucho ruido, los Saraperos de Saltillo hicieron una contratación que podría darles buenos dividendos durante la temporada. Se trata del abridor zurdo dominicano Kelvin Marte, que recién alcanzó las Grandes Ligas en 2016 con los Piratas de Pittsburgh.

No es un lanzador muy atlético. Su recta llega a alcanzar 93 millas por hora, aunque no de forma consistente, trabaja bien su cambio de velocidad y su slider. Sabe lanzar y tiene buen comando sobre la zona, otorgando pocas bases por bolas.

En 2016 fue el campeón de efectividad en la liga dominicana con un microscópico 1.44, y récord de 5 triunfos y 1 derrota.

Todavía el verano pasado se mantuvo en la sucursal AAA de los Marlins, donde se combinó en tareas de abridor y relevista. Pese a un inicio de temporada complicado, Marte cerró fuerte y terminó con efectividad de 4.50 en 4o innings de acción.

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De Miguel Ojeda a Roberto Kelly: El crudo invierno de Miguel Flores y los Sultanes

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Miguel Flores

Miguel Flores, gerente deportivo de Sultanes de Monterrey, logró resolver el problema. Desde hace meses estaba arreglado con Miguel Ojeda para que dirigiera al equipo, pero la negativa de última hora del timonel le retrasó todos los planes. A dos meses de que arranque la temporada, Flores logró presentar a su nuevo mánager, el panameño Roberto Kelly.

¿Qué pasó con Miguel Ojeda?

Al preguntarle sobre lo que ocurrió con Miguel Ojeda, Flores suelta una risa de incredulidad ante la manera en que se manejó esa situación. En su respuesta logra percibirse un tono de molestia.

“Pues le salió otra oferta con Durango”, responde Flores luego de reir y hacer un ademán de negativa con la cabeza. “Él ya estaba comprometido con nosotros. De hecho ya solo faltaba venir a presentarlo a la rueda de prensa”.

CUARTO BAT pudo confirmar en su momento con el entorno de Miguel Ojeda, que el mánager efectivamente ya estaba cerrado con Sultanes. Incluso se había planeado su presentación en Monterrey, pero ante el mal paso de los Yaquis de Obregón, a quienes Ojeda dirigía en la Liga Mexicana del Pacífico, se le ordenó a todo el plantel armar una práctica en el día de descanso, justo en la fecha en que se había programado que Ojeda volara a Monterrey para ser presentado. Así de cerca estuvo Ojeda de Monterrey, y Miguel Flores lo confirma.

“Ya se había comprometido, ya había dado su palabra”, asegura Flores. “Pero al final me dijo que ya no iba a dirigir, que estaba decepcionado del trabajo de manager. Él estaba dirigiendo en Obregón y me dijo que allá también se sintió mal con lo que le hicieron, y que mejor no iba a dirigir. Esa fue la excusa que sacó Miguel”.

Con el paso de los días, Miguel Flores se encontró con que tenía que empezar otra vez de cero para encontrar mánager, mientras el nombre de Miguel Ojeda, ya cesado de Obregón resurgía en el medio beisbolístico nacional en otra faceta: como directivo y miembro de un grupo interesado en comprar a los Generales de Durango.

“Había otras cosas detrás que ya después fueron saliendo”, explica Flores. “Como que los nuevos dueños de Durango le habían ofrecido trabajo en la directiva, o algo así, y él aceptó el trabajo”. Flores deja claro que no está de acuerdo con el proceder de Ojeda pero que está satisfecho con el desenlace que tuvo toda la situación.

“Miguel Ojeda hizo mal las cosas, pero yo le deseo que le vaya bien y mira lo que nos trajo: Roberto Kelly”.

Y Miguel Flores cierra el tema de Miguel Ojeda como lo empezó: con risas. Aunque esta vez no es una risa de incredulidad, sino de satisfacción al haber podido resolver el problema y traer un mánager como Roberto Kelly en quien ha puesto las esperanzas de que Sultanes de Monterrey vuelva a ser un equipo campeón.

¿Cómo consiguió a Roberto Kelly?

El gerente deportivo de Sultanes le platicó a CUARTO BAT que dio con Roberto Kelly casi por casualidad.

“Cuando andábamos buscando mánager, al mismo tiempo estábamos trabajando en buscar los refuerzos”, recuerda Flores. “Uno de los agentes de jugadores con los que estaba buscando refuerzos, me comentó que Kelly estaba queriendo regresar (a dirigir). En cuanto me dijo eso ya me puse en contacto con él. No lo dejé terminar de decirme si tenía pensado hacerlo en Estados Unidos, en Corea o Japón. Hablé con él y busqué la manera de traerlo y gracias a Dios aceptó”.

Flores asegura que en cuanto supo que Roberto Kelly estaba disponible, no tuvo ninguna duda en que lo quería para su equipo. En ese momento supo que el panameño era el elegido.

“Desde que el agente me dijo que Kelly tenía la intención de volver a dirigir, antes de hablar yo con él, yo ya estaba muy entusiasmado”, explica Flores. “Desde entonces yo supe que él era el ideal para dirigir aquí. Obviamente, muchas veces te decepcionas después de que hablas con la persona y ves sus puntos de vista o ves cómo es. Aquí fue lo contrario, primero dije ‘este es’, y ya cuando empecé a platicar con él, cuando empecé a negociar, fue creciendo ese sentimiento de pensar que él es el indicado. Ya conociéndolo un poquito más como persona y su manera de pensar, lo confirmé”.

Miguel asegura que una de las cosas que más le atrajo de Roberto Kelly era el profesionalismo y la seriedad con la que hablaba de su método de trabajo.

“Primero que nada, (Roberto Kelly) es todo un profesional”, explica Flores. “Siempre se ha manejado, dentro y fuera del terreno, como un profesional. Luego en su etapa de coach, fue igual. Es una persona seria, serena, con disciplina. Es una persona que tiene mucha experiencia que aportar a nosotros. El equipo tiene mucho que aprender de Roberto Kelly”.

¿Cómo sería la readaptación de Kelly al beisbol mexicano?

Roberto Kelly no dirige en México desde 2004, cuando estuvo como interino en los Diablos Rojos del México tras el cese de Bernie Tatis. En aquella ocasión, el panameño tomó al México jugando para .544 y lo hizo jugar para un increíble .809 en la recta final de una temporada en que los Diablos cayeron en la serie de campeonato de la Zona Sur.

Han pasado 14 años desde entonces, y en ese tiempo muchas cosas cambian. Roberto Kelly llega a una liga que no conoce del todo. A marchas forzadas tendrá que conocer a sus jugadores y a los rivales. En teoría, Kelly tendría que adaptarse de nuevo al beisbol mexicano, pero Miguel Flores cree que eso debe ser al revés.

“Lo más importante no es tanto que Roberto Kelly se adapte, sino que los jugadores se empiecen a adaptar a la disciplina y a su sistema de juego”, explica Flores. “Para empezar, tiene que llegar con algo de credibilidad, y Roberto Kelly tiene toda la credibilidad del mundo. Ahí serán los jugadores los que tengan que ponerse las pilas para sacar el barco adelante. Roberto Kelly va a tener todo el apoyo de nosotros, y los jugadores van a saber que él tiene todo ese apoyo, y van a saber que van a tener que trabajar fuerte y tener disciplina, que van a cambiar algunas cosas. Entonces, lo más importante es que los jugadores se acoplen al sistema que trae Roberto Kelly”.

Para ello será muy importante el equipo de coaches que Roberto Kelly tenga como apoyo. Y de hecho, Kelly contará con la mayor parte del cuerpo técnico que ya tiene experiencia en la liga. Alfredo “Tyson” Meza será el lugarteniente de Kelly como coach de banca. También estarán Antonio Aguilera y Remigio Díaz como coaches de bases, y Héctor Fajardo estará como coach de bullpen. Miguel Flores confirmó que Kelly traerá al coach de pitcheo y será una persona de toda su confianza, mientras que se está negociando con un nuevo coach de bateo que se definiría en los próximos días.

La búsqueda de un estilo agresivo de beisbol

En su presentación, Roberto Kelly fue muy enfático en que busca un estilo de beisbol agresivo. Lo mencionó en varias ocasiones, y siempre con vehemencia. Miguel Flores asegura que le corresponde a la directiva hacer que ese estilo se concrete.

“Yo tengo que darle las herramientas para tener ese equipo balanceado”, explica Flores. “Que por ejemplo, en lugar de tener siete jugadores en el lineup que no puedan hacer jugadas, yo buscaré que tenga por lo menos seis bateadores con los que pueda hacer jugadas y otros tres que te den el batazo grande, para que haya un balance en el equipo”.

El posible aumento en la cuota de extranjeros

Otro factor clave en el armado del equipo que Miguel Flores le entregará a Roberto Kelly será el del cupo de extranjeros. A finales de mes habrá una asamblea de dueños en la Liga Mexicana en donde se someterá a votación un posible aumento de peloteros extranjeros, de los seis actuales hasta siete u ocho por equipo.

“Si son ocho, bienvenidos, traeríamos esos refuerzos”, afirma Flores. “Es cierto que le vas a cerrar la puerta un poquito a los jugadores mexicanos que vienen empujando, pero el talento tiene que hablar por ti, incluso con ocho extranjeros. Si eres un mexicano con talento vas a estar en el equipo”.

Y al hablar del tema, Miguel Flores es tajante en que todas las decisiones deportivas van en función del objetivo primordial: volver a ser campeones tras 10 años de sequía.

“Ahorita lo que queremos es un campeonato. Y si un séptimo o un octavo extranjero nos va a ayudar a conseguirlo, bienvenido”.

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